¿Qué significa ser reincidente? Aquel que fue advertido, castigado y aun así insiste. Es decir, el que hace de la transgresión y de la ilegalidad una costumbre. Los ejemplos concretos están a la vista, porque Argentina enfrenta una epidemia de reincidentes.
Reincidente número 1: Facundo Moyano. Moyano habría violado dos condiciones que le puso la Justicia respecto a su pareja, Candela Arizaga. Primero, nunca explicó con claridad qué hacía corriendo a su pareja a las 5 de la mañana por Avenida Libertador. Segundo, se salió de control cuando le preguntaron de qué vive y cómo hace para alquilar un piso de 170 metros cuadrados en Belgrano siendo sindicalista. Se puso todavía más nervioso cuando Guadalupe Vázquez contó que gasta $6.410.400 mensuales con la tarjeta de crédito.
Y ahora habría violado no una, sino dos condiciones que le puso la Justicia para ser excarcelado, acusado de violencia de género. Eso se llama impunidad.

Pero el problema no se trata solamente de Facundo Moyano. Hay una banda de reincidentes. Hay una banda de la impunidad.
Reincidente número 2: Martín Insaurralde. Este hombre apareció en un yate de lujo en el mar Mediterráneo con una acompañante VIP, gastándose cientos de miles de dólares que nunca pudo justificar. Después aparecieron siete videos del vestidor de su mansión en San Vicente con valijas y bolsas Ziploc llenas de dólares.
Aun así, Insaurralde se mostró completamente relajado viendo el partido de Argentina contra Suiza en el Mundial, junto al hermano del juez Roberto Lemos Arias, quien tuvo a su cargo la causa del Yategate.
Por eso no es solo Moyano. Es una banda que se ríe en la cara de todos porque se saben impunes.
Reincidente número 3: Cristina Fernández de Kirchner. Condenada por robar 547 millones de dólares en la causa Vialidad. Procesada en la causa Hotesur. Procesada en la causa de Irán. Procesada en la causa Cuadernos. La metieron presa en San José 1111 y, aun así, mandó a sus amigos de La Cámpora a comprar los dos pisos de abajo.
Y encima volvió a cobrar una jubilación de $16.090.877. Según informó el diario Perfil, Cristina Kirchner exigió que se recalcule su pensión, reclamó los retroactivos por Zona Austral y no quiere que le apliquen descuentos. Y sigue incumpliendo el fallo de la Justicia haciendo actos políticos en San José 1111.
Esta señora no es reincidente: es una violadora serial del Código Penal. No solo es impune: ostenta su impunidad, hace gala de su impunidad, se jacta de su impunidad. Hace de la impunidad una demostración de poder. Es un “hago lo que quiero. Nadie me controla. Me tienen miedo.” Algo así como: “Me río en la cara de todos ustedes.”

Y el problema no es ella. El problema es que la Justicia se deja burlar. Entonces los fallos de los jueces se convierten en sugerencias. Y cuando la ley se vuelve optativa, siempre, pero siempre gana el más violento y el más corrupto.
Reincidente número 4: Alberto Samid. Condenado a cuatro años de prisión por evadir impuestos y con tobillera electrónica en la casa, Samid decidió salir igual a comer un bife de chorizo a un restaurante de Ramos Mejía. No es la primera vez: en 2019, una semana antes de que saliera la sentencia, se fugó a Belice.
Reincidente número 5: Milagro Sala. Bajo prisión domiciliaria, Milagro Sala festejó su cumpleaños con una banda de cumbia en vivo, según Infobae.
No es solamente Facundo Moyano violando la perimetral. Es Milagro Sala. Es Alberto Samid. Es Cristina Kirchner. Es Martín Insaurralde. Es el Chiqui Tapia. Es una banda organizada que se burla de la Justicia. En realidad, no se ríen de la Justicia: se ríen de nosotros. Y el problema central es que cuando la Justicia pierde autoridad, los impunes pierden la vergüenza.
Por eso, cada tanto, la gente explota. Pasó recientemente con García Moritán. Por supuesto que no está bien que haya insultos ni descalificaciones. Lo que sí se comparte es el cansancio, el agotamiento, el hastío, el hartazgo, la impotencia de ver que la misma gente de siempre toma el pelo.
Gabriel Solano habla en nombre de los pobres y de los trabajadores, pero el Polo Obrero le sacaba el 2% de los planes sociales a sus militantes. Así lo reconoció el propio Solano: “En el Polo Obrero hay un aporte del 2% de los ingresos de cada persona que cobra un plan.” Hay que ser miserable para sacarle la plata a la gente que cobra planes. La Nación informó la polémica al respecto.
Esos mismos tipos fueron durante años los dueños de la calle en la Argentina y, sobre todo, los gerentes de la pobreza. Hoy se quedaron sin negocio.
La interna del peronismo muestra el mismo cabaret de siempre. La diputada nacional de La Cámpora Paula Penacca le respondió al periodista de El Destape: “Yo no entiendo cuál es tu estrategia, ¿bancar la proscripción?” Y el senador de La Cámpora Emmanuel González Santalla sumó: “Cristina está presa y ustedes se compraron un edificio con la guita que te dan por putearla a ella y a Máximo, cachivache. Sigan componiendo las nuevas traiciones, que van bien…”
Ese engendro es la oposición hoy: una verdadera fantochada, mucho más preocupada por las peleas de palacio que por los problemas de la gente.
¿Cómo se llama lo que están viviendo? “Crisis de sucesión”. El líder histórico está en el ocaso, pero no quiere entregar el poder. El sucesor la necesita, pero a la vez debe diferenciarse. Ergo, no hay conducción. Ergo, la discrepancia es traición. Y para colmo, aparece Alberto Fernández bancando a Kicillof.

Kicillof debería revisar urgentemente la lista de voceros. Los que hablan hoy en su nombre son: Santiago Cúneo, Eduardo Duhalde, Aníbal Fernández, Luis D’Elía, Luis Barrionuevo y Alberto Fernández. Es un museo con micrófono. Un catálogo de piezas discontinuadas. Los restos fósiles que se encontraron en la calle Matheu.
Por lo tanto, creo que llegó la hora de perder la ingenuidad en Argentina. Ellos ya están avisando lo que van a hacer apenas vuelvan: Cristina libre (indulto), el INADI, el Ministerio de la Mujer para ñoquis, Precios Cuidados, control de importaciones, SIRA, Ley de Góndolas, expropiaciones, suba de la edad de imputabilidad y liberación de presos de nuevo.
Todos los cambios van para atrás. Son una banda de reincidentes con un solo objetivo: volver al poder para reincidir tranquilos y seguir riéndose en nuestra cara.
Tal vez llegó el momento de decir basta.
Opiniones libres, hechos sagrados.




