La reserva forestal de Okomu abarca unas 24.000 hectáreas y alberga especies amenazadas como el elefante de bosque y el loro gris africano (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desde 2023, antiguos cazadores furtivos y taladores ilegales integran un grupo de guardaparques que protege la reserva forestal de Okomu, en el estado de Edo, al suroeste de Nigeria, mediante patrullajes diarios, información de comunidades cercanas y un programa de empleo impulsado por la fundación Africa Nature Investors (ANI).

La iniciativa, según GEO, busca frenar la caza ilegal y la tala dentro de una reserva de unas 24.000 hectáreas donde habitan especies amenazadas, entre ellas el elefante de bosque, el pangolín de vientre blanco, el mono de garganta blanca y el loro gris africano.

Antes de la llegada de ANI, decenas de camiones con troncos extraídos ilegalmente salían cada día del área protegida. La experiencia de Okomu se desarrolla en un país que perdió el 96% de su cobertura forestal, según la declaración del entonces director Muhtari Aminu-Kano de la Fundación Nigeriana para la Conservación (NCF).

En Edo, la desaparición de los bosques está vinculada con la explotación maderera ilegal y la expansión de los cultivos de palma aceitera, debido a que este estado es el principal productor nacional de aceite de palma.

Los antiguos infractores patrullan ahora los senderos del área protegida

Antiguos cazadores y taladores ilegales integran desde 2023 un cuerpo de guardaparques que protege la reserva forestal de Okomu en Nigeria (Nigeria Park Service)

James Leleghale Bekewei, de 26 años, cortaba árboles de forma ilegal en Okomu antes de convertirse en jefe de un equipo de guardaparques. 2 años después de asumir esa tarea, persigue a quienes cazan animales o extraen madera dentro de la selva tropical, una de las últimas que quedan en esa región del país.

“Soy muy bueno deteniendo gente, corro muy rápido”, afirmó Bekewei. El joven aseguró que dejó atrás una “vida caótica” desde que se incorporó al cuerpo de vigilancia, que le permitió contar con ingresos estables y modificar sus hábitos cotidianos.

Su compañero Festus Benjamin, de 31 años, antes cazaba monos, aves y búfalos; ahora recorre los poblados cercanos para pedir a los habitantes que no capturen animales dentro del parque. “No cacen a los animales”, les transmite a los vecinos.

La expansión de los cultivos de palma aceitera y la tala de madera provocaron la pérdida del 96% de la cobertura forestal de Nigeria (Nigeria Park Service)

Los guardaparques viven en un cuartel instalado en el interior de la reserva y recorren cada día senderos estrechos y húmedos. La información proporcionada por residentes de las comunidades aledañas es una parte central de las operaciones para localizar a los infractores.

De acuerdo con Africa Defense Forum, en 2025 los guardaparques detuvieron 2 camiones cargados con troncos ilegales que salían del parque y confiscaron su carga.

La contratación local busca reducir las actividades ilegales

Los 30 agentes asignados a la reserva reciben apoyo de las comunidades aledañas para detectar las actividades de los infractores (Nigeria Park Service)

ANI asumió la gestión de Okomu por encargo de la agencia nacional de parques en 2023. Su fundador y director, Tunde Morakinyo, explicó que la primera medida fue incorporar a jóvenes de los poblados cercanos, donde el desempleo es elevado y la falta de alternativas económicas puede favorecer la tala y la caza furtiva.

“Más de 300 jóvenes de los pueblos aledaños al parque se postularon para ser reclutados”, señaló Morakinyo. Los aspirantes pasaron pruebas físicas y de integridad moral antes de recibir varias semanas de formación sobre derechos humanos y protección ambiental.

Los guardaparques entregaron a la Policía a cerca de 200 personas detenidas durante los últimos dos años en el área protegida (Nigeria Park Service)

Actualmente, alrededor de 30 agentes forman parte del grupo. Aunque cuentan con armas, a diferencia de los guardaparques empleados anteriormente por los servicios nacionales, su función no es policial.

“Son los guardianes del parque, no soldados ni policías”, precisó el responsable de la fundación, que también administra el Parque Nacional Gashaka Gumti, en el este nigeriano.

Un programa de microcrédito permite a los residentes adquirir una máquina para triturar mandioca y generar ingresos de forma legal (Nigeria Park Service)

Según el artículo difundido en GEO, Bekewei recibe un salario mensual de 90.000 nairas, unos USD 65, además de alojamiento y comida. Según relató, percibe más dinero que durante su etapa como talador, aunque reconoció que el trabajo en la reserva exige esfuerzo y disciplina.

Las patrullas registraron unas 200 detenciones

En los últimos 2 años, los guardaparques realizaron cerca de 200 detenciones. Las personas arrestadas son entregadas después a la Policía. Peter Abanyam, director del parque de ANI, indicó que el número de capturas disminuyó, una tendencia que interpreta como señal de una reducción de la actividad delictiva.

Abanyam sostuvo que la transformación también se percibe en el ambiente de la reserva. Según su descripción, el ruido constante de las motosierras dio paso al canto de las aves y a los sonidos de los monos en la copa de los árboles.

La fundación Africa Nature Investors busca financiar la conservación de Okomu mediante el desarrollo del ecoturismo y los créditos de carbono (Nigeria Park Service)

El proyecto incluye un plan de microfinanciación: los vecinos ahorran cada mes una suma acordada y, tras un período determinado, acceden a préstamos sin intereses para financiar emprendimientos colectivos que generen ingresos legales.

El objetivo es financiar la conservación con actividades locales

“Nuestra ambición es tener un parque realmente bien protegido, rodeado por un círculo de comunidades económicamente prósperas que trabajen activamente con nosotros”, expresó Morakinyo.

El fundador de ANI planteó como próximos objetivos el desarrollo del ecoturismo y la posible generación de créditos de carbono, un mecanismo asociado a la reducción o captura de emisiones de gases de efecto invernadero.

La meta final de la fundación es que Okomu alcance autonomía financiera a largo plazo, mientras los habitantes de los alrededores participan en la protección del bosque y encuentran fuentes de ingresos fuera de la caza y la tala ilegales.