• Los casos del Museo Drents de Países Bajos, el Museo Cognacq-Jay de París y el Louvre muestran la evolución de los asaltos.
  • Los delincuentes irrumpieron con explosivos, hachas, bates y armas y, en algunos casos, se llevaron objetos de oro y diamantes.
  • Europol considera que esta modalidad podría revelar la aparición de nuevas redes criminales dedicadas al tráfico de bienes culturales.