Chiche Gelblung construyó una forma propia de hacer televisión. Sus programas podían pasar de una investigación periodística a una entrevista incómoda y, casi sin aviso, convertirse en una escena difícil de imaginar fuera de su pantalla. Entre todos esos recursos hubo dos que quedaron especialmente asociados a su nombre: el detector de mentiras y aquella recreación de la supuesta autopsia de un extraterrestre.

Gelblung murió este miércoles a los 82 años, pero dejó detrás una extensa colección de momentos que forman parte del archivo de la televisión argentina.

La “alarma Chiche” y los famosos que pasaron por el detector

Uno de los sellos de su televisión fue el polígrafo, al que convirtió en una pieza central de sus entrevistas. La denominada “alarma Chiche” buscaba poner a prueba las respuestas de sus invitados y transformar una conversación en una situación de tensión frente a las cámaras.

Por esa máquina pasaron personajes de perfiles muy diferentes. Entre ellos estuvo Guillermo Luque, acusado por el crimen de María Soledad Morales; John Bobbitt, cuyo caso había generado repercusión internacional; y Guillermo Patricio Kelly.

También fueron sometidos al detector Alejandra Pradón, Margarita “Pepita” Di Tullio y Ricardo Schiariti. En el caso de Pradón, una de las preguntas que quedó registrada fue si alguna vez había sido infiel.

La particularidad del formato no estaba solamente en el aparato. El verdadero espectáculo estaba en la situación que se generaba: el entrevistado debía responder mientras el dispositivo supuestamente determinaba si decía la verdad o mentía.

Años después, el propio Gelblung explicó que, para él, el secreto estaba en las preguntas. La máquina podía formar parte de la escena, pero la tensión nacía del interrogatorio y de lo que el entrevistado podía llegar a revelar frente a las cámaras.

El recurso se convirtió así en una marca de Memoria, el programa que Gelblung condujo desde los años 90 y que en sus comienzos estuvo fuertemente vinculado con investigaciones sobre fenómenos paranormales.

La autopsia de un extraterrestre

Si hubo una escena capaz de resumir la televisión de Chiche, fue la recreación de la autopsia del supuesto extraterrestre de Roswell.

En 1995, otro canal había emitido un documental que presentaba como real una supuesta autopsia del alienígena relacionado con el famoso incidente de Roswell. El material había sido presentado como un documento científico e histórico y había generado una enorme repercusión.

Gelblung decidió hacer algo diferente: en lugar de limitarse a denunciar que el video era falso, llevó la supuesta autopsia a su propio estudio.

Mandó a fabricar un cuerpo similar al que aparecía en el documental y recreó la escena frente a las cámaras. El objetivo era demostrar lo sencillo que podía resultar fabricar una historia que aparentara ser verdadera.

El propio periodista contó años después que aquella reproducción costó alrededor de 4000 dólares, una cifra muy inferior a los 40.000 dólares que, según relató, había pagado Telefe por los derechos para emitir el material original.

La recreación incluía un muñeco, médicos y hasta órganos falsos. Gelblung explicó que utilizaron menudos de pollo para imitar los órganos que aparecían en el supuesto procedimiento del documental.

La escena se convirtió en una demostración televisiva de cómo podía construirse una noticia falsa. Según contó el propio Gelblung, la recreación llegó incluso a ser utilizada como ejemplo en universidades para explicar a estudiantes de Periodismo cómo detectar y comprobar una información antes de publicarla.

El interés de Gelblung por desmontar supuestos fenómenos no comenzó con el extraterrestre. En los primeros años de Memoria, el programa abordaba con frecuencia historias vinculadas con fenómenos paranormales.

Uno de los casos fue el del supuesto parapsicólogo cordobés Ricardo Gil Lecha, a quien Gelblung expuso con la ayuda del ilusionista Ladislao Márquez, presentado como un experto en engaños psíquicos.