En los últimos momentos de los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026, Argentina sigue sumando medallas y, detrás de cada una, hay una historia particular. En este caso, José Luis Acuña consiguió la dorada en taekwondo, pero antes de alcanzar la gloria tuvo que atravesar distintos obstáculos: dejó de practicar el deporte durante casi dos años, probó suerte en el fútbol, trabajó en un supermercado y se mudó a otra provincia para continuar con su sueño.
El neuquino, de 23 años, superó al brasileño João Souza en la final de la categoría Kyorugi de menos de 68 kilos y consiguió una medalla de oro que Argentina no obtenía en taekwondo en los Juegos Suramericanos desde 2014, cuando Sebastián Crismanich lo logró en Santiago de Chile. Justamente, el medallista olímpico tuvo un papel fundamental en la historia de Acuña y fue quien lo llamó para que regresara a los entrenamientos.
“Estoy muy contento. Es muy importante romper una racha de 12 años, algo que no se lograba la medalla de oro en un Juego Suramericano para taekwondo”, comenzó Acuña en diálogo con TN.

Luego contó por qué había decidido alejarse del deporte: “Cosas de la vida. Por situaciones personales y de salud, me tomé un tiempo del taekwondo, casi dos años. Tuve la oportunidad de probar, me di cuenta de que el fútbol no era lo mío. Uno si no prueba no lo sabe. Después estuve trabajando en un supermercado importante y, gracias a Sebastián Crismanich, que me llamó, pude volver a entrenar y tener confianza. Hoy pude ganar esta medalla”.
Sobre las diferencias con otros países y la preparación argentina, explicó: “Es muy grande la diferencia. Ellos pueden prepararse en otro lado, no es lo mismo que tener esa cantidad de roce internacional a venir y pelear por nada. Pero gracias al ENARD, que nos ayuda, pudimos hacer una buena preparación. De ocho chicos, conseguimos siete medallas, así que estamos contento con eso”.

Acuña también dio detalles del sacrificio que realiza para mantenerse en el alto rendimiento. “Es un deporte amateur, pero el alto rendimiento no perdona. Soy de Neuquén, pero vivo en Corrientes, entreno con los hermanos Crismanich. No voy a mi casa desde el año pasado. Elijo ese camino. Algunos le dicen sufrir, yo le llamo hacer lo que es necesario para conseguir estos objetivos. Es lo que a mí me llena”, aseguró.

Después de haber conseguido la medalla de oro, el neuquino ya tiene un nuevo objetivo: “Aspiramos a estar en un Juego Olímpico. Mi sueño es estar en Los Ángeles”.




