Gabriel Romano Burgoa
La Paz, 20 sep (EFE).- El Gobierno de Bolivia eliminó la subvención al diésel para reducir el costo económico del subsidio y enfrentar el desabastecimiento del combustible, una medida que sectores críticos al Ejecutivo de Rodrigo Paz cuestionan por su impacto social y ante la que anuncian acciones en medio del estado de excepción vigente.
Estas son algunas claves sobre el proceso que llevó al Gobierno boliviano a levantar el subsidio al diésel:
La crisis de combustibles líquidos está relacionada con la disminución de la producción de gas natural, que en su mejor momento alcanzó los 61 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd) en 2014 y ahora ronda los 27 MMmcd, con una reducción de los ingresos por esas exportaciones de alrededor de 5.000 millones de dólares en más de una década.
La falta de esos ingresos elevó los costos de la subvención a los combustibles, que se mantuvieron estables desde 2005, a lo que se suma que Bolivia importa un 60 % de la gasolina y un 95 % del diésel que consume, con un gasto semanal de unos 90 millones de dólares.
El desabastecimiento comenzó en 2024, durante el Gobierno de Luis Arce (2020-2025), y se atribuyó en parte a la venta irregular de hidrocarburos en los mercados de países vecinos, donde se comercializaban a un precio mucho mayor, un argumento que Rodrigo Paz, al llegar al Gobierno en noviembre, también señaló.
En diciembre de 2025, el Gobierno ajustó el precio de los combustibles a 6,96 bolivianos (un dólar, al tipo de cambio de ese momento) por litro de gasolina especial, 11 bolivianos (1,58 dólares) para la gasolina premium y 9,80 bolivianos (1,40 dólares) para el diésel, entre otros, lo que supuso aumentos del 86 % y del 162 %, respectivamente.
Sin embargo, este ajuste quedó afectado cuando el Gobierno puso en vigencia el pasado 29 de junio un régimen cambiario flexible en reemplazo del fijo que se mantuvo por 15 años, con lo que el dólar dejó de costar 6,96 bolivianos y ahora el tipo de cambio varía a diario y, por ejemplo, este domingo se cotiza en 11 bolivianos.
En julio, el Gobierno decretó mantener fijos por otros seis meses los costos, hasta finales de año, pese al ajuste en el tipo de cambio.
En agosto, el Ejecutivo retiró la subvención del diésel para los "grandes consumidores", con un precio "referencial" inicial de 18 bolivianos (1,84 dólares, al tipo de cambio vigente), e inicialmente no se aplicó a los transportistas ni a privados con consumos menores a los 5.000 litros mensuales.
A esto siguieron las licencias para la importación de combustibles para privados y la intervención en las estatales Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y el ente regulador Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), en las que se advirtieron fallas graves en el control de distribución de combustibles.
Hace dos semanas, el Gobierno autorizó a las refinerías bolivianas la compra de petróleo para su posterior refinación y producción de gasolina y diésel, para reforzar la producción de combustibles líquidos ante la "crisis energética".
El viernes, Paz, en un mensaje televisado, anunció el fin de la subvención al diésel que se mantenía para los pequeños consumidores, por lo que el litro del combustible pasó de valer 9,80 bolivianos (1 dólar) a 17,95 bolivianos (1,83 dólares), según el precio en el mercado internacional.
Junto a esto, el mandatario anunció una serie de medidas económicas y sociales complementarias, como el pago o aumento de algunos bonos, la otorgación de créditos en "condiciones preferenciales" a transportistas y comerciantes, además de la eliminación de impuestos a bienes de importación con finalidad productiva, entre otras.
El Gobierno sostiene que la subvención al diésel genera un gasto de 2.600 millones de dólares al año, por lo que esos recursos ahora podrán destinarse a la construcción de carreteras, hospitales y escuelas.
El expresidente Evo Morales (2006-2019) dijo que la eliminación del subsidio al diésel perjudicará principalmente a los pequeños productores del campo y anticipó que habrá "hambre" y falta de alimentos.
Por su parte, el exmandatario y líder de la principal fuerza opositora parlamentaria, Jorge Tuto Quiroga (2001-2002), criticó la falta de gradualidad en el levantamiento de la subvención.
La Central Obrera Boliviana (COB), el máximo ente sindical del país, dijo en un comunicado que "rechaza y condena" la medida gubernamental y llamó a una reunión de emergencia para fijar acciones. EFE
