Los terrenos en el norte de Lima muestran tickets de entrada más bajos, con lotes desde S/25 mil y preventas que partieron en torno a S/12 mil, según Urbania.

Comprar un inmueble para invertir exige definir primero el objetivo: un departamento puede generar ingresos periódicos por alquiler, mientras que un terreno apunta principalmente a la valorización futura.

La elección depende del capital disponible, el plazo previsto para obtener un retorno y las condiciones del proyecto, de acuerdo con un reciente análisis de Urbania.

¿El alquiler y la plusvalía ofrecen retornos distintos?

Un departamento permite combinar dos fuentes potenciales de rendimiento. Por un lado, el propietario puede destinarlo al alquiler y obtener ingresos mensuales. Por otro, el valor del inmueble puede aumentar con el tiempo, según la ubicación, la demanda y la evolución del entorno.

En los terrenos, la expectativa se concentra en la plusvalía. El comprador adquiere un lote con la previsión de que su precio suba a medida que la zona incorpore vías, servicios, comercios, proyectos residenciales o nuevas actividades económicas.

La inversión inmobiliaria en departamentos sigue siendo una fórmula extendida porque combina ingresos periódicos por alquiler y valorización de la propiedad.

“Quien busca generar ingresos periódicos puede encontrar en un departamento destinado al alquiler una alternativa más alineada con ese propósito. Quien dispone de un menor ticket de entrada y puede esperar un horizonte mayor para obtener retorno puede evaluar un terreno con potencial de plusvalía”, señaló Luciano Barredo, gerente de marketing de Urbania.

La diferencia también se refleja en el desembolso inicial. Según Barredo, hay ofertas de lotes en el norte de Lima desde unos S/25 mil, con alternativas de financiamiento. El ejecutivo afirmó que algunos proyectos que iniciaron preventas alrededor de S/12 mil hoy comercializan terrenos cercanos a S/25 mil.

El norte de Lima concentra parte del interés por nuevos lotes

El crecimiento vertical de la capital no eliminó la oferta de suelo, aunque desplazó una parte de ella hacia zonas periféricas y ciudades cercanas. El corredor norte aparece entre las áreas que concentran atención por su conexión con nuevas actividades logísticas, comerciales y de servicios.

“Aunque se piense que no, Lima todavía tiene crecimiento de lotes en sus zonas periféricas. Y al mismo tiempo, estamos viendo nuevos polos potenciales hacia el norte, en zonas como Chancay, Huaral, Huacho y Chimbote”, indicó Barredo.

El norte de Lima concentra nuevo interés por terrenos en zonas como Chancay, Huaral, Huacho y Chimbote.

El interés se relaciona con las expectativas de desarrollo que genera el puerto de Chancay y con la posible expansión de actividades vinculadas con logística, comercio y servicios. La llegada de empresas, trabajadores y proveedores puede impulsar la demanda de vivienda, locales comerciales, hoteles, instituciones educativas y otros equipamientos.

Para los compradores, ese proceso puede influir en el valor del suelo, pero no asegura una revalorización automática. La evolución de cada proyecto depende de sus características, de la ejecución de obras, de la conectividad y de la consolidación efectiva de la zona.

La documentación y los servicios deben revisarse antes de comprar

De acuerdo con Barredo, antes de comprar un terreno, conviene revisar aspectos legales y urbanos del proyecto:

  • La documentación del proyecto.
  • La situación registral del predio.
  • La disponibilidad de servicios básicos.

También aconsejó revisar la ubicación, el acceso por vías existentes o proyectadas, el entorno inmediato, la presencia de comercios y servicios, y las inversiones que puedan impulsar empleo y crecimiento poblacional. La formalidad del proyecto y la conectividad son factores que pueden condicionar la plusvalía del terreno.

En el caso de los departamentos, además del precio de adquisición, el inversionista debe considerar gastos de mantenimiento, administración, impuestos, posibles períodos sin inquilinos y el nivel de demanda de alquileres en el distrito elegido.

La comparación entre ambas alternativas requiere establecer si la prioridad es una renta mensual, una valorización de mediano o largo plazo, o una combinación de ambos objetivos. “Lo importante es comparar, revisar la documentación y entender qué objetivo queremos alcanzar con esa compra”, concluyó Barredo.