El disco que rodea a la estrella Elias 2-24 muestra un hueco visible que señala la presencia de un planeta en formación que desplaza material a su alrededor. (Observatorio WM Keck/Adam Makarenko)

Elias 2-24 b, un planeta de menos de un millón de años, fue confirmado como el mundo más joven conocido fuera del Sistema Solar. El hallazgo, realizado con observaciones de varios telescopios, incluye al astrofísico argentino Lucas Cieza, profesor del Instituto de Estudios Astrofísicos de la Universidad Diego Portales, en Chile.

El planeta se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra y tiene una masa comparable con la de Júpiter. Aún se encuentra dentro del disco de gas y polvo que rodea a Elias 2-24, su estrella. De ese material se forman los planetas.

La investigación fue publicada en The Astrophysical Journal Letters. El resultado pone fecha a una etapa que suele permanecer escondida detrás del polvo. Mientras una estrella joven se forma, el material que queda a su alrededor gira como un disco y, con el tiempo, puede agruparse hasta dar origen a planetas. En Elias 2-24, ese proceso todavía deja una marca visible: un hueco en el disco que indica que un planeta en formación desplaza el material a su alrededor.

Para buscarlo, el equipo liderado por Andrea Bernardi, doctoranda de la Universidad Diego Portales de Chile, revisó observaciones de archivo de siete estrellas tomadas con el coronógrafo de Keck. La técnica funciona como una pantalla frente al resplandor de la estrella anfitriona; así permite distinguir señales mucho más débiles en el material que la rodea. Entre imágenes tomadas en 2018 y 2020, el punto de luz vinculado a Elias 2-24 mantuvo un movimiento compatible con el de un planeta que acompaña a su estrella.

El equipo liderado por Andrea Bernardi confirmó a Elias 2-24 b con observaciones de archivo de Keck entre 2018 y 2020 mediante el uso de un coronógrafo. (NASA)

La confirmación no requirió una nueva campaña de observación: surgió al volver a analizar imágenes que Keck había tomado en 2018 y 2020. El resultado muestra que los archivos astronómicos todavía pueden guardar señales de descubrimientos que no habían sido identificadas.

La confirmación llega después de una década de dudas. El hueco había aparecido primero en datos de ALMA y, más tarde, el Very Large Telescope registró una fuente tenue en el mismo sitio. Faltaba determinar si era una señal real, una estrella de fondo o una imperfección instrumental. La comparación de observaciones de distintos años y telescopios confirmó que se trataba de un planeta.

“Los planetas deberían estar dentro de los huecos, porque son ellos los que los abren. Y eso es exactamente lo que encontramos con Elias 2-24 b”, afirmó Bernardi en declaraciones difundidas por la NASA.

Lucas Cieza aportó al estudio que desafía los modelos de formación planetaria

Como coautor del trabajo figura el investigador argentino Lucas Cieza, quien se doctoró en la Universidad de Texas en Austin en 2007 y orientó su carrera al estudio de los discos donde se forman planetas. Hoy es profesor titular del Instituto de Estudios Astrofísicos en Chile.

Cieza señaló que los modelos ya enfrentaban dificultades para explicar los anteriores planetas más jóvenes conocidos, todos con más de 5 millones de años. Elias 2-24 b tiene menos de un millón de años, una diferencia que plantea interrogantes sobre la velocidad con la que pueden formarse mundos gigantes lejos de sus estrellas.

Los cálculos actuales indican que un planeta del tamaño de Júpiter tarda cerca de 5 millones de años en formarse a una distancia similar a la que separa a Júpiter del Sol. Pero Elias 2-24 b está a una distancia de su estrella equivalente a 55 veces la que hay entre la Tierra y el Sol, lo que supone una órbita unas diez veces más amplia que la de Júpiter.

La observación directa puede ampliar el conocimiento sobre los exoplanetas recién nacidos

La mayoría de los cerca de 6.000 exoplanetas confirmados fue detectada por el método de tránsito, que mide la disminución de luz cuando un planeta pasa frente a su estrella. Ese procedimiento resulta poco eficaz para objetos que continúan ocultos entre polvo o que orbitan muy lejos de su astro, por lo que la mayor parte de los exoplanetas conocidos es mucho más antigua.

El resultado combina registros de ALMA, el Very Large Telescope y Keck. Para Cieza, el caso ofrece una oportunidad de observar una etapa que los telescopios apenas alcanzan a registrar: “En este momento somos mayormente ciegos a estos planetas bebé”, indicó.

Bernardi sostuvo que el futuro telescopio espacial Nancy Grace Roman, equipado con un coronógrafo más potente, podría facilitar hallazgos de este tipo y localizar planetas en órbitas más pequeñas. El estudio de Elias 2-24 b permitirá ajustar los modelos con los que se intenta reconstruir cómo se formó el Sistema Solar hace miles de millones de años.