En la agricultura global, el nitrógeno se posiciona como un insumo crítico para sostener la biomasa, el desarrollo radicular y el rendimiento de los granos.

Sin embargo, los cultivos tradicionales apenas logran absorber cerca del 50 por ciento del nitrógeno disponible en los fertilizantes comerciales, un factor que eleva los costos de producción y genera un impacto ambiental negativo en los suelos.

Frente a este desafío, un equipo de científicos argentinos y norteamericanos logró descifrar el mecanismo molecular que regula la absorción de este nutriente, abriendo una vía clave para desarrollar variedades agrícolas con menor dependencia de insumos químicos.

El avance, publicado en la revista académica The Plant Cell, fue liderado por especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (FCEN-UBA) y la Universidad de Nueva York (NYU).

A través del estudio de la especie modelo Arabidopsis thaliana, los investigadores identificaron el gen HHO5, un factor de transcripción que funciona como un “interruptor de saciedad” celular.

Este interruptor determina cuándo la planta debe frenar la captura de nitrógeno del suelo y cómo debe gestionar las reservas que ya circulan en su interior.

Los científicos Mariana Obertello y Jorge Muschietti, investigadores del CONICET y la FCEN-UBA, encabezaron el hallazgo biotecnológico. (Foto: CONICET).
Los científicos Mariana Obertello y Jorge Muschietti, investigadores del CONICET y la FCEN-UBA, encabezaron el hallazgo biotecnológico. (Foto: CONICET).

Mecanismo genético

La investigación demostró que las plantas asimilan el nutriente en dos formas centrales: el nitrógeno inorgánico, que absorben directamente del suelo o de los fertilizantes, y el nitrógeno orgánico, que es la variante ya procesada y almacenada en las células vegetales.

La investigadora del INGEBI-CONICET y directora del estudio, Mariana Obertello, detalló que cuando la planta acumula suficiente nitrógeno orgánico, activa automáticamente el gen HHO5.

Esta respuesta en cadena regula cerca del 12 por ciento de los genes sensibles a la dosis del nutriente, ejecutando dos acciones simultáneas:

  • Apaga los genes receptores de nitrato del suelo (como el NRT1.1).
  • Enciende los genes vinculados al metabolismo interno.

Para comprobar el alcance de este freno biológico, los científicos recurrieron a herramientas de biología molecular, genómica y bioquímica para evaluar el comportamiento de plantas mutantes desarrolladas sin el gen HHO5.

Ensayos en placa para analizar el desarrollo radicular y la absorción de nitrógeno inorgánico bajo distintas condiciones genéticas. (Foto: CONICET).
Ensayos en placa para analizar el desarrollo radicular y la absorción de nitrógeno inorgánico bajo distintas condiciones genéticas. (Foto: CONICET).

Los ensayos mostraron que las especies sin este “freno” genético llegaron a absorber casi el triple de nitrógeno inorgánico en determinadas condiciones.

No obstante, la ausencia de regulación mostró sus limitantes: los ejemplares desarrollaron raíces más cortas y generaron frutos con menor número de semillas, evidenciando el costo fisiológico de una absorción desmedida.

En el trabajo experimental también se determinó que la acción de apagado sobre los genes receptores la realiza HHO5 de forma directa, mientras que su activación requiere la interacción con otra proteína específica denominada WRKY21.

Asimismo, mediante análisis bioinformáticos y la integración de datos genómicos publicados, el equipo logró trazar el modelo de red regulatoria (network walking) que conecta este gen con sus blancos directos e indirectos dentro del organismo vegetal.

El coinvestigador del estudio e integrante del INGEBI y la FCEN-UBA, Jorge Muschietti, remarcó la importancia de utilizar la Arabidopsis thaliana como modelo de investigación agronómica.

La especie permite analizar procesos moleculares complejos antes de trasladar las pruebas a cultivos de gran escala.

El paso siguiente del proyecto consistirá en identificar mecanismos y genes homólogos en especies estratégicas para la producción de granos, tales como el maíz, el trigo y el arroz.

La posibilidad de editar o manipular la señal metabólica del gen HHO5 representa un salto técnico relevante para el sector agropecuario.

Al trasladar el hallazgo a especies de valor comercial, los especialistas buscan diseñar variedades de cultivo capaces de optimizar la absorción del nitrógeno disponible naturalmente en la tierra.

Esta eficiencia biológica apuntará a sostener los techos de rinde productivo incluso en ambientes con suelos pobres, reduciendo al mismo tiempo las aplicaciones continuas de fertilizantes nitrogenados en el campo.

Ensayos de nutrición foliar en lotes de papa primicia realizados por el INTA Famaillá en la zona de Monte Bello, Tucumán. (Foto: INTA).
Ensayos de nutrición foliar en lotes de papa primicia realizados por el INTA Famaillá en la zona de Monte Bello, Tucumán. (Foto: INTA).

Nutrición foliar

A la par de los desarrollos genéticos para optimizar la nutrición desde el suelo, la fertilización aplicada directamente sobre las hojas se consolida como una herramienta complementaria clave para potenciar los rendimientos productivos.

Avances en formulaciones y tecnologías de aplicación permiten a las plantas responder con rapidez en momentos de alta demanda o ante limitantes en la absorción radicular.

Especialistas del INTA Famaillá, en Tucumán, probaron la eficacia de esta técnica en ensayos de campo sobre cultivos de papa primicia y maní.

La práctica no busca reemplazar la fertilización tradicional por el suelo, sino actuar como un acelerador y corrector nutricional planificado.

Roberto Sopena, especialista del INTA Famaillá, explicó que el éxito de la aplicación foliar depende de variables climáticas y fisiológicas precisas, como la temperatura, la humedad ambiente, la radiación y la edad de las hojas.

Además, la movilidad de los elementos dentro de la planta es variable: mientras que el nitrógeno, fósforo, potasio y magnesio se desplazan con rapidez, minerales como el calcio y el boro requieren estrategias de aplicación estrictamente cronometradas.

En los ensayos realizados sobre papa primicia en la localidad de Monte Bello durante la campaña 2024, los técnicos compararon esquemas aplicados entre los 20 y 80 días posteriores a la emergencia.

Los tratamientos iniciales con cobalto y molibdeno favorecieron el establecimiento de las plantas, mientras que los aportes posteriores de zinc, nitrógeno, boro, potasio y calcio incrementaron el número y peso de los tubérculos.

El manejo integral que combinó todas estas fases nutricionales fue el que alcanzó los máximos rindes en la cosecha.

Por su parte, las pruebas ejecutadas en maní durante el ciclo 2024-2025 en el departamento Graneros confirmaron incrementos productivos sustanciales.

Las aplicaciones individuales de potasio y zinc superaron los rendimientos del testigo sin fertilizar, pero las combinaciones de múltiples nutrientes mostraron un efecto sinérgico superior.

Estos resultados corroboran que la respuesta agronómica más alta se logra cuando las formulaciones acompañan de forma precisa las etapas biológicas de mayor requerimiento del cultivo.

Desarrollo vegetativo en campos de producción donde se evaluaron esquemas combinados de fertilización aplicada a las hojas. (Foto: INTA).
Desarrollo vegetativo en campos de producción donde se evaluaron esquemas combinados de fertilización aplicada a las hojas. (Foto: INTA).

Más allá del aporte directo de minerales, la fertilización foliar permite incorporar inductores de defensa, aminoácidos y reguladores de crecimiento que estimulan el metabolismo vegetal.

Asimismo, la técnica se acopla a las herramientas de agricultura de precisión, facilitando la dosificación exacta según la necesidad de cada ambiente. Al evitar las pérdidas de nutrientes por fijación o lixiviación en el suelo, se optimiza la eficiencia de uso de los micronutrientes.

La disponibilidad de formulaciones de alta tecnología ofrece hoy a los productores herramientas más precisas para maximizar el potencial biológico del campo.

Integrada dentro de un esquema agronómico amplio, la nutrición foliar se afirma como un aliado directo de la edición genética y la biotecnología, combinando el manejo fisiológico aéreo con la optimización de los suelos para elevar la productividad sustentable.