
Investigadores chinos acaban de revelar la existencia de un nuevo virus que transmiten las garrapatas y cuya sintomatología es similar a la que produce la gripe. El Asian longhorned tick nairovirus (ALTNV) ha sido identificado como causa de fiebre con trombocitopenia en poblaciones de China, lo que podría cambiar los protocolos diagnósticos en regiones asiáticas donde esta patología es frecuente.
El equipo detectó la patología en más del 10% de los pacientes febriles con antecedentes de picadura de garrapata en zonas endémicas, según publican en la revista The New England Journal of Medicine. Las muestras se recogieron mediante una vigilancia hospitalaria de pacientes con fiebre y exposición a garrapatas en hospitales centinela de varias provincias de China con alta incidencia de enfermedades transmitidas por estos parásitos.
El hallazgo se produjo al analizar pacientes que presentaban fiebre y una reducción importante de las plaquetas, síntomas compatibles con el síndrome febril con trombocitopenia severa (SFTS). Sin embargo, estas personas daban negativo para el Dabie bandavirus (DBV), el virus que habitualmente se considera responsable de esta enfermedad. Mediante secuenciación metatranscriptómica y aislamiento viral, los investigadores identificaron un nuevo orthonairovirus, al que denominaron ALTNV.
Los análisis genéticos mostraron que el virus presenta menos de un 80,04% de identidad a nivel de aminoácidos con otros miembros conocidos del género orthonairovirus. Para confirmar que se trataba de un virus capaz de infectar, los científicos utilizaron suero humano positivo en cultivos celulares y observaron que el microorganismo podía replicarse. La microscopía electrónica mostró además características morfológicas propias de los orthonairovirus.
Una infección que puede confundirse con la gripe
Los datos obtenidos en humanos permiten conocer mejor el comportamiento del nuevo virus. De los 3.163 pacientes estudiados con antecedentes de picadura de garrapata, el 10,4% dio positivo para ALTNV, bien por la presencia de ARN viral o por anticuerpos IgM. Entre quienes no tenían DBV, el porcentaje ascendió al 15,1%.
Cuando ALTNV aparecía sin DBV, la infección se asociaba generalmente a cuadros leves. Los síntomas más frecuentes fueron la fatiga, presente en el 84% de los pacientes, y las molestias gastrointestinales, en el 80%. También se detectó trombocitopenia en el 38% y un aumento de las enzimas hepáticas en el 36%. Todos los pacientes con monoinfección por ALTNV se recuperaron sin secuelas.
El escenario cambiaba cuando ambos virus estaban presentes. Entre los 38 pacientes con coinfección, los síntomas respiratorios afectaron al 61%, frente al 38% de quienes solo tenían DBV. El daño renal también fue más frecuente, con un 84% de los casos frente al 66%. Siete personas con coinfección fallecieron, lo que representa el 18,4%. “Nuestros hallazgos evidencian que el ALTNV es un orthonairovirus emergente asociado a enfermedad febril en humanos. La coinfección con el virus DBV parece agravar la gravedad clínica”, señaló la doctora Xiao-Ai Zhang, una de las autoras.
La picadura de las garrapatas
El equipo también estudió 47.428 garrapatas recogidas en 15 provincias chinas. El ARN del ALTNV apareció en el 1,29% de los ejemplares, con una prevalencia del 1,75% en Haemaphysalis longicornis, una especie que ya transmite otros patógenos, entre ellos el DBV.
Los experimentos mostraron que esta garrapata podía transmitir el virus a ratones de laboratorio, en los que se observaron lesiones en los tejidos y una respuesta inmunitaria frente al patógeno. Los resultados apuntan a que H. longicornis podría contribuir a mantener el virus en la naturaleza y facilitar su transmisión a vertebrados.
La doctora Wei Liu, investigadora principal, advierte de la importancia de distinguir ambos virus: “La cocirculación de ALTNV y DBV en las mismas áreas, junto con el vector en común, señala la necesidad urgente de mejorar el diagnóstico diferencial en regiones donde la SFTS es endémica.”
El SFTS puede presentar una tasa de letalidad de entre el 10% y el 30% y está reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad prioritaria para la investigación. El descubrimiento de ALTNV podría explicar algunos casos que hasta ahora no tenían una causa identificada.
Aun así, quedan preguntas por responder. El estudio no analizó los efectos a largo plazo de la infección ni los mecanismos que podrían explicar la mayor gravedad de las coinfecciones. Los autores consideran necesarios nuevos estudios para conocer mejor la enfermedad, su transmisión y desarrollar pruebas diagnósticas capaces de diferenciar ambos virus.



