La evolución de la endoscopía permitió pasar de una práctica principalmente diagnóstica a una herramienta que, en determinados casos, también posibilita intervenir durante el mismo procedimiento. En una colonoscopía, por ejemplo, el especialista puede identificar lesiones, caracterizarlas, tomar muestras y, cuando está indicado, remover pólipos que podrían evolucionar a lesiones malignas. De esta manera, la práctica adquiere un papel central no solo en el diagnóstico, sino también en la prevención de enfermedades digestivas.
En este proceso, el rol del endoscopista también se transformó. El profesional participa en distintas instancias del cuidado: desde la evaluación de cada paciente y la definición de la estrategia más adecuada hasta la realización del procedimiento, la interpretación de los hallazgos y, cuando corresponde, la intervención durante el mismo estudio. Conocimiento médico, experiencia, formación continua y tecnología se integran así en un mismo proceso de atención.

En el marco del Día del Endoscopista, la doctora Marcela González, especialista en Gastroenterología y Endoscopía (M.P. 330.432/M.N. 95.685) jefa del Servicio de Gastroenterología y Endoscopía del Hospital Gandulfo, médica y directora del programa de mujeres en Gastro y Endo de Fundación Gedyt afirmó: “Antiguamente ser endoscopista era algo complementario a una especialidad médica, era simplemente ser alguien que tenía una técnica para observar, tomar una biopsia e intentar llegar a un diagnóstico. Hoy por hoy, ser endoscopista en sí es una especialidad, su rol ha cambiado muchísimo y eso tiene mucho que ver con el desarrollo de procedimientos terapéuticos”.
Tecnología para una práctica cada vez más precisa
La incorporación de nuevas tecnologías amplió las posibilidades de la práctica endoscópica y permitió avanzar hacia estudios cada vez más precisos. Los sistemas de alta definición, la magnificación y las herramientas de realce de imagen favorecen una visualización más detallada y les permiten a los profesionales evaluar con mayor precisión las características de las lesiones durante los procedimientos.
La especialista explicó: “La tecnología permite ver y hacer cosas que antes realmente no podíamos. Antes, solo veíamos con luz blanca. Hoy por hoy tenemos, por ejemplo, la magnificación que es una gran lupa en la mucosa, por lo cual puedo hacer casi un diagnóstico histológico, como si fuera un anatomopatólogo en vivo, permitiéndonos obtener una definición más precisa de si lo que estamos viendo es benigno o maligno. De esta forma, podemos tomar decisiones en el momento. Otro adelanto es la ecoendoscopía, donde a través de un endoscopio que en la punta tiene un ecógrafo, nos permite no solo ver el interior, sino ver el espesor de una pared y detectar un montón de problemas”.

La tecnología, sin embargo, es una herramienta que requiere profesionales capacitados para interpretar sus resultados y tomar decisiones adecuadas en cada caso. Por eso, la evolución tecnológica va necesariamente acompañada de experiencia y formación especializada.
“La tecnología no solo nos dio nuevas herramientas, sino que también nos redefinió como especialistas y esto es fundamental para entender. Hoy por hoy son todas técnicas mínimamente invasivas. La inteligencia artificial, que es lo que está viniendo ahora y que realmente nos permite mejorar muchísimo, por ejemplo, el diagnóstico de áreas sospechosas, es magnífico y la verdad es que nos ayuda a aumentar nuestra capacidad de detección”, enfatizó la experta.
Prevención: el cuidado comienza antes del procedimiento
La prevención de las enfermedades digestivas no comienza en la sala de endoscopía. Los hábitos saludables, la alimentación, la actividad física, las consultas médicas y el cumplimiento de los controles indicados de acuerdo con la edad, los antecedentes y las características de cada persona forman parte de un abordaje integral de la salud digestiva.
“Los controles endoscópicos en nuestro país se sugieren para todas las personas a partir de los 45 años de edad, mientras que hay un grupo de pacientes que son de alto riesgo que sí es necesario vigilarlos antes”, dijo la especialista. En este sentido, señaló que las personas con enfermedades inflamatorias intestinales requieren de un seguimiento más temprano y seguido. También mencionó entre los grupos de mayor riesgo a quienes presentan antecedentes familiares vinculados con síndromes hereditarios, como el síndrome de Lynch, que requiere estrategias de vigilancia más específicas.

En este recorrido, la endoscopía ocupa un lugar especialmente relevante. “Recordemos que la mejor endoscopía es la que se hace en el paciente asintomático, que nos da la oportunidad de hacer una detección temprana de lesiones antes de que den síntomas”, indicó la doctora González. La realización oportuna de los controles constituye una herramienta fundamental dentro de las estrategias de prevención.
Esta mirada también forma parte del trabajo de la Fundación Gedyt, que impulsa iniciativas destinadas a generar conciencia sobre el cuidado de la salud digestiva y la importancia de la prevención. Entre ellas se encuentra La Noche Azul, un encuentro que reúne a referentes del ámbito de la salud, empresas, líderes de opinión y otros actores con el objetivo de generar conciencia y recaudar fondos para impulsar acciones vinculadas con la prevención y el acceso a la atención.
Formación continua para acompañar la evolución de la especialidad
La actualización permanente constituye uno de los pilares de la endoscopía. Las nuevas técnicas, herramientas y posibilidades diagnósticas y terapéuticas requieren profesionales preparados para incorporarlas a la práctica y utilizarlas de manera adecuada. Es así que la endoscopista González reflexiona que “la formación continua, la adhesión a guías y estándares de calidad internacionales que incorporamos en nuestro país, son la mejor herramienta para garantizar que cada estudio valga la pena”.
En el Día del Endoscopista, el citado centro de salud destaca una especialidad que continúa en evolución y el rol de los profesionales que la desarrollan. Más de un millón de colonoscopias realizadas, un récord de 75.000 procedimientos en 2025, una red de sedes especializadas y un equipo de más de 300 profesionales reflejan una trayectoria construida sobre cuatro pilares: conocimiento, experiencia, tecnología y formación continua, al servicio de una atención cada vez más precisa y de una mirada cada vez más preventiva de la salud digestiva.




