Michael y Samuel Scherrer son dos hermanos que decidieron invertir 12.000 euros y más de un año de trabajo para convertir parte de su jardín en lo que llaman “el parque temático más pequeño del mundo”. Su casa en Suiza ahora esconde un rincón que parece sacado de las islas griegas.

La idea surgió de su pasión por construir y transformar espacios. No se conformaron con sumar algunos objetos decorativos, sino que buscaron recrear el espacio de una auténtica aldea mediterránea, con pisos empedradas, fachadas blancas, detalles en azul y pequeñas construcciones que transportan a típica Grecia.

El proyecto requirió una inversión de 10.000 libras esterlinas (unos 12.000 euros) y enfrentó retrasos por el clima y los permisos necesarios en Suiza. Sin embargo, el resultado superó sus expectativas y el espacio se volvió un destino de vacaciones sin salir de casa.

Un bar real y una experiencia inmersiva

Uno de los puntos más llamativos del mini pueblo es el bar, diseñado para completar la sensación de estar en una localidad costera del Mediterráneo. No es solo un decorado: funciona de verdad y es parte central de la experiencia. Michael lo resumió así: “Cada vez que entro allí me siento transportado a otro lugar”.

Así quedó el jardín luego de la remodelación. (Foto: Instagram/@smallest_themepark)
Así quedó el jardín luego de la remodelación. (Foto: Instagram/@smallest_themepark)

La elección de la temática griega no fue casual. Después de haber experimentado con un espacio inspirado en cuentos de hadas, los hermanos buscaron algo distinto y encontraron en la combinación de blanco y azul la inspiración perfecta para su nuevo proyecto.

Un parque temático en 20 metros cuadrados

El rincón griego ocupa poco más de 20 metros cuadrados, pero la distribución, los materiales y la ambientación logran multiplicar visualmente el espacio y darle una personalidad única. La clave, según los Scherrer, está en que las construcciones no parezcan solo fachadas, sino que sean lugares donde realmente se pueda entrar y pasar el rato.