
Una operación simultánea ejecutada en tres provincias de Ecuador permitió detener a más de 30 personas que, según las autoridades, integraban una estructura dedicada al tráfico internacional de drogas y vinculada directamente con el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) de México. Entre los capturados está el presunto cabecilla de la organización, localizado en una urbanización de la isla Mocolí, una de las zonas residenciales más exclusivas del área metropolitana de Guayaquil.
Los allanamientos comenzaron durante la madrugada del jueves 24 de septiembre en distintos puntos de Guayas, Los Ríos y El Oro. El despliegue movilizó a más de 320 agentes de la Policía Nacional, unos 50 integrantes del Comando Sur de Estados Unidos y personal de la Administración para el Control de Drogas (DEA), de acuerdo con información difundida por las autoridades ecuatorianas.
El ministro del Interior, John Reimberg, informó que entre los objetivos estaban los presuntos dirigentes y financistas de la estructura. Además del supuesto líder detenido en Mocolí, otro de los investigados señalado como financista fue localizado en Riberas del Batán, también en Samborondón. Hasta la mañana del jueves, las autoridades no habían divulgado oficialmente sus identidades.
Las intervenciones se extendieron a Guayaquil, Daule, Samborondón, Ventanas, Babahoyo, Puebloviejo, Vinces y Machala. El número definitivo de detenidos todavía estaba en proceso de consolidación. El Gobierno informó inicialmente que eran más de 30, mientras reportes posteriores elevaron preliminarmente el balance hasta 39 personas.
La operación fue el resultado de aproximadamente ocho meses de investigación. Según el Ministerio del Interior, durante ese periodo los investigadores identificaron una cadena logística que comenzaba con el ingreso a Ecuador de cocaína procedente de Colombia. La droga era almacenada en distintos puntos del país antes de ser trasladada hacia zonas portuarias.
La organización utilizaba, según la investigación, la contaminación de contenedores para sacar los cargamentos principalmente desde Guayaquil y Machala. Los destinos finales incluían Centroamérica, Estados Unidos y Europa.
Las autoridades ecuatorianas sostienen que la particularidad de la estructura era su presunta conexión directa con el Cartel Jalisco Nueva Generación, sin depender de una de las principales organizaciones criminales ecuatorianas para mantener ese vínculo. Esa relación forma parte de la hipótesis de la investigación y deberá ser sustentada dentro del proceso judicial contra los detenidos.
Reimberg indicó además que los investigadores relacionaron a la organización con decomisos anteriores que suman alrededor de siete toneladas de droga. El Gobierno calculó que esas incautaciones representaron una afectación cercana a USD 322 millones para el narcotráfico. Esa cantidad corresponde a cargamentos incautados previamente y vinculados por los investigadores con la red, no exclusivamente a lo encontrado durante los allanamientos del jueves.
El operativo también destacó por la participación de personal estadounidense sobre el terreno. Además de agentes de la DEA, unos 50 integrantes del Comando Sur intervinieron en el despliegue y aportaron tecnología para la ejecución de las acciones, según las autoridades. La conducción de la operación fue atribuida a la Policía Nacional de Ecuador.

El Comando Sur confirmó públicamente la cooperación con las autoridades ecuatorianas contra organizaciones criminales transnacionales. El despliegue se produjo además un día después de que el presidente Daniel Noboa abordara ante la Asamblea General de las Naciones Unidas la necesidad de cooperación internacional para combatir las redes del crimen organizado que operan a través de las fronteras.
La intervención vuelve a situar a Samborondón dentro de investigaciones sobre estructuras criminales de alto nivel. En esta ocasión, la detención del supuesto cabecilla en Mocolí contrasta con una operación que alcanzó simultáneamente ciudades y cantones de tres provincias, siguiendo una estructura que, según la investigación oficial, conectaba el ingreso de cocaína desde Colombia con puertos ecuatorianos y mercados internacionales.



