Aprender a manejar implica coordinar varios movimientos al mismo tiempo: el volante, los pedales, la velocidad y la caja de cambios. Y uno de los problemas más comunes, especialmente entre quienes están dando sus primeros pasos al volante, son los famosos tirones al cambiar de marcha.

Edén Díaz Ruiz, profesor de autoescuela y creador de contenido de la cuenta “Aprobado a la Primera”, compartió en redes sociales un consejo para hacer las reducciones de marcha de una manera más suave.

La clave, según explicó mientras mostraba la maniobra en tiempo real, está en prestar atención a las revoluciones del motor antes de soltar completamente el embrague.

El truco para bajar de marcha sin que el auto dé tirones

En el video, el profesor muestra una situación habitual: el auto circula en tercera marcha y necesita reducir a segunda. “Ahora voy a bajar a segunda, freno un poquito, meto embrague, segunda”, explica mientras realiza la maniobra.

Después de colocar la marcha inferior, ocurre algo importante: las revoluciones del motor comienzan a subir.

Según muestra Díaz Ruiz, el momento para terminar de soltar completamente el embrague es cuando las revoluciones dejan de aumentar y empiezan a estabilizarse. “Justo cuando dejan de subir, suelto completamente embrague y el coche no ha pegado ni un solito tirón”, aseguró.

La explicación detrás de esta técnica está relacionada con la coordinación entre la velocidad del vehículo, la marcha seleccionada y el régimen del motor.

Por qué el auto puede dar tirones al cambiar de marcha

Cuando se pasa de una marcha más alta a otra más baja, el motor necesita funcionar a un régimen de revoluciones diferente.

Por ejemplo, si un auto circula en tercera y se coloca segunda, el motor debe aumentar sus revoluciones para adaptarse a esa nueva relación de transmisión.

Si el conductor suelta el embrague demasiado rápido, puede producirse un cambio brusco entre ambos movimientos y aparecer el clásico tirón.

Por eso, la coordinación del embrague es fundamental.

Aunque cada vehículo puede responder de manera diferente, la idea general es evitar soltar el embrague de golpe y aprender a reconocer cómo responde el motor.

Los pasos que mostró el profesor de manejo

La maniobra explicada por Edén Díaz Ruiz puede resumirse así:

  1. Reducir ligeramente la velocidad con el freno si la situación lo requiere.
  2. Pisar el embrague.
  3. Pasar de una marcha superior a una inferior, por ejemplo, de tercera a segunda.
  4. Observar cómo suben las revoluciones del motor.
  5. Soltar el embrague de manera progresiva.
  6. Cuando el motor termina de acomodarse a la nueva marcha, terminar de liberar completamente el pedal.

El objetivo es conseguir una transición más suave entre una marcha y otra.

Al pasar a una marcha inferior, las revoluciones del motor aumentan y la coordinación del embrague resulta clave para lograr una transición suave. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)
Al pasar a una marcha inferior, las revoluciones del motor aumentan y la coordinación del embrague resulta clave para lograr una transición suave. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)

La práctica es fundamental para aprender a cambiar de marcha

No existe un único movimiento idéntico para todos los autos. El punto de embrague, la respuesta del motor y las relaciones de la caja pueden variar según el vehículo.

Por eso, además de mirar el tablero, con el tiempo muchos conductores aprenden a reconocer el momento adecuado a través del sonido y la respuesta del motor.

La recomendación de Díaz Ruiz apunta justamente a desarrollar esa coordinación: no hacer los cambios de manera automática o brusca, sino entender qué está ocurriendo con el motor mientras se utiliza el embrague.

Con práctica, las reducciones pueden volverse mucho más naturales y suaves, evitando los incómodos tirones que suelen aparecer durante las primeras experiencias al volante.