Una niña el primer día de inicio del curso escolar, en la Escuela Aula Balear, a 11 de septiembre de 2024, en Palma de Mallorca. (Isaac Buj / Europa Press)

España no consigue eliminar el ‘bullying’ de las aulas, ni siquiera reducirlo. El acoso escolar apenas ha variado en el último curso y ya alcanza al 14,1 % del alumnado (respecto al 12,3% del curso anterior), con un repunte tanto en las agresiones presenciales como en el ‘ciberbullying’ y una tendencia a prolongarse durante más de un año en una parte relevante de los casos. Son datos del VIII Informe “La opinión de los/as estudiantes” de las fundaciones Mutua Madrileña y ANAR, publicado este viernes.

El estudio, basado en las opinión de 9.127 alumnos de quinto y sexto de Primaria y primero y segundo de ESO, y de 412 profesores, pone especial atención en la irrupción de la Inteligencia Artificial en este tipo de violencia escolar. La IA ha pasado a formar parte del 23,5 % de las situaciones de ciberbullying conocidas por los alumnos, tras aumentar 9,3 puntos porcentuales en un año.

Seis de cada 10 casos de ‘ciberbullying’ afectan a las chicas

En informe refleja una clara brecha de género. El 60% de las afectados por ciberbullying con IA son chicas y esta tecnología se utiliza sobre todo para manipular imágenes, en el 79% de los casos, y para alterar audio o voz con el fin de crear vídeos falsos, en el 57%. El director técnico de la Fundación y portavoz de ANAR, Benjamín Ballesteros, ha subrayado en este sentido que “es esencial formar adecuadamente a los menores de edad en el uso adecuado de la Inteligencia Artificial, ayudándoles a identificar los peligros de incurrir en actividades delictivas”.

Los profesores y maestros consideran que estas nuevas tecnologías se pueden convertir en armas. En la encuesta, sitúan entre los factores decisivos para que un alumno participe en el acoso la presión del grupo, mencionada por el 89%; pero muy cerca queda el uso indebido de nuevas tecnologías y redes sociales, con el 88%. Tras estos, quedan la normalización de la violencia y la falta de respeto a las diferencias. El informe añade un incremento de 8,5 puntos respecto al año pasado en la importancia que atribuyen a los modelos educativos familiares.

La situación de acoso se prolonga durante más de un año

Una de cada cuatro víctimas soporta el problema durante largos periodos. En el acoso presencial, el 27,6 % de los estudiantes sitúa la duración por encima de un año, mientras el 41,2 % cree que se extiende durante meses y el 31,2 % lo reduce a semanas. En el ciberbullying, el 22,8 % lo considera prolongado más allá de un año, con una subida de siete puntos porcentuales respecto al curso anterior. La persistencia también aparece en la mirada del profesorado. El 36,2 % cree que más de uno de cada tres casos se mantiene en el tiempo, 3,5 puntos más que el año anterior.

El director general de la Fundación Mutua Madrileña, Lorenzo Cooklin, ha advertido de que “esta persistencia en el tiempo del acoso escolar y el ciberbullying, nos hacen ver que la agresividad y la violencia parecen estar cronificándose en las actitudes de muchos menores, lo cual es tremendamente preocupante”.

Un joven usa una tablet. (Ricardo Rubio / Europa Press)

WhatsApp y TikTok, las redes sociales que se convierten en armas

En el acoso presencial, la forma más repetida son los insultos, motes y burlas, presentes en el 86,4 % de las situaciones, seguidos del aislamiento, con un 43,5 %. Pero, en el caso del ciberbullying, la difusión de rumores o información falsa aparece en el 71% de los casos, grabar y publicar agresiones físicas en el 59,5 % y el envío de mensajes amenazantes o abusivos en el 54,2 %. En Primaria pesan más la difusión de vídeos de agresiones y los mensajes amenazantes, mientras que en Secundaria ganan presencia esos mensajes y la suplantación de identidad.

Los canales más citados para ese acoso digital son WhatsApp, con un 78,4 %; TikTok, con un 65,6 %; e Instagram, con un 50,4 %. En Primaria, más que en Secundaria, también aparece el acoso a través de videojuegos y juegos en línea.

Según detalla el informe, los agresores son sobre todo compañeros de clase, señalados en el 66,7 % de los casos, tras crecer 8,4 puntos porcentuales en un año. Los motivos que los alumnos identifican con más frecuencia son el aspecto físico, citado en el 78,9 %; el origen, la raza o la religión, en el 54,9 %; y “las cosas que hace o dice” la víctima, en el 50,3 %.

En la descripción del perfil del agresor, los profesores destacan el sentimiento de superioridad, señalado por el 81,9 %; el carácter agresivo e impulsivo, con el 76,2 %; y la existencia de problemas familiares, con el 75,4 %.

En Secundaria aparecen además como causas habituales la orientación sexual y los problemas personales, incluidos los psicológicos o de discapacidad. Esa combinación dibuja un patrón de hostigamiento ligado a la diferencia y a la exposición pública dentro del grupo.

Los alumnos y profesores están más concienciados

La percepción de los alumnos sobre cómo reaccionar ante el acoso muestra avances parciales. El 59,2 % afirma que los compañeros de la víctima sí actúan para frenar o rechazar esas conductas, 7,1 puntos más que el curso anterior. Aún así, casi uno de cada tres sigue sin considerar cómplice a quien difunde contenidos humillantes, un 30 %, o evita comunicar un caso por miedo a las consecuencias, un 27,7 %.

También mejora la valoración del papel docente. El 76 % de los estudiantes cree que los profesores se implican frente al acoso, 11 puntos más que el año anterior, y entre el profesorado sube al 38 % la percepción de que los centros actúan adecuadamente, 5,2 puntos por encima del curso previo.