El agujero de la capa de ozono se está cerrando: cómo la ciencia y un tratado histórico nos salvaron de una catástrofe global

Durante décadas, los humanos hemos estado usando numerosos productos que atentaban contra la capa de ozono de nuestra atmósfera, como por ejemplo la laca para el pelo o el gas que se usaba para enfriar nuestras neveras. Pero aunque a priori parecía algo inocuo, a 20 o 30 kilómetros por encima de nuestros pies los científicos vieron que estaba ocurriendo un desastre, y lo que siguió sin duda fue un gran triunfo de la diplomacia ambiental que ha permitido parar el desastre de nuestra capa de ozono. 

Lo que se vio. La historia de esta salvación comenzó en 1974, cuando un grupo de investigadores publicaron un estudio donde demostraban que los clorofluorocarbonos que encontrábamos en ciertos aerosoles cotidianos eran extremadamente estables en la troposfera, pudiendo permanecer en la atmósfera entre 40 y 150 años. 

El problema no es que estuvieran ahí, sino que estos compuestos, cuando alcanzaban la estratosfera, se fotodisociaban y liberaban átomos de cloro, los cuales actuaban como catalizadores en la destrucción del ozono. 

Nos estamos acercando a uno de los grandes logros de la humanidad: recuperar toda la capa de ozono
Nos estamos acercando a uno de los grandes logros de la humanidad: recuperar toda la capa de ozono