EL ARTE DE EDITAR – N°1 - EDITORIAL CORSARIO – Entrevista a Juan Cruz Taborda Varela
Clásica & Universitaria en su intención inicial incuba un deseo de hablar de lo que la prensa de la cultura de Córdoba –lo que queda, lo que no se llevó la avalancha- no le dedica sus espacios. En esa suerte de patriada –absolutamente inofensiva para los malos- se nos ocurrió hablar con unos persona

Clásica & Universitaria en su intención inicial incuba un deseo de hablar de lo que la prensa de la cultura de Córdoba –lo que queda, lo que no se llevó la avalancha- no le dedica sus espacios.
En esa suerte de patriada –absolutamente inofensiva para los malos- se nos ocurrió hablar con unos personajes vitales del detrás de escena de la literatura, quiero decir, mejor, hacer hablar a los editores.
Meten mano? Son invisibles? Qué quieren ser?
Si la escritura –como afirma Claudio Iglesias- es una ofrenda: a la paz o a la guerra. A la serenidad o a la euforia, entonces qué es editar, ser editor, en este momento -de guerra, decimos en c&u.
En tanto continuamos con la afirmación quimérica respecto del arte escribible como una defensa –a mano armada- de … etc, nos proponemos conversar con editores.
Bienvenidos.
Cinco preguntas para Juan Cruz Taborda Varela
1. Empecemos por Corsario.
Redacción Clásica & Universitaria: En algún momento hiciste una cuenta bastante sencilla: el libro que escribías generaba dinero para la editorial que lo publicaba y para las librerías, mientras vos recibías una parte mucho menor. Entonces decidiste cambiar las reglas del juego. ¿Cómo nació esa cuenta y en qué momento se convirtió en una editorial?
Juan Cruz Taborda Varela: Publiqué mi primer libro en 2016 (La ley de la revolución), después de tres años de trabajo. Publicar un libro, de algún modo, era un sueño desde la niñez. Pero no estaba dispuesto, como sucede las más de las veces, y sobre todo en Córdoba, a pagar mis sueños con dinero propio. No iba a hacer una autoedición y después esperar que compre la familia y los amigos y quedarme en ese círculo. Tampoco quería ganar dinero: quería que alguien se interesara y lo publicara, nada más. Y llegó Recovecos y lo hizo, asumió el riesgo que yo no asumía ni quería y la experiencia fue un éxito. Mis tiempos eran muy acotados y yo no podría haber asumido otra responsabilidad que escribir el libro. Dos años después vino el segundo y mis tiempos seguían acotados y el gran trabajo de Recovecos se mantuvo y otra vez mucha gente interesada en el libro, gente afuera en las presentaciones, ediciones agotadas y por segunda vez, no sólo que no ponía plata para que mis libros se concretaran, sino que ganaba. Y el tercero, y el cuarto y el quinto con otra editorial. Entre tanto escribir aprendí del movimiento: diseño, imprenta (asuntos que manejaba porque dirigí 20 años una revista), librerías, venta (después de 5 libros sabía de los números y las posibilidades de crecimiento). Ahora, más cerca de los 50, mis criaturas crecieron y ya no sólo no me quitan tiempo, sino que podían otorgar el suyo para hacer algo en familia. Tenía entre manos A diestra y siniestra listo para zarpar, una editorial de Buenos Aires (de las importantes) se interesó en publicarlo, pero opté por jugar AloBelgrano*, lo comuniqué al grupo familiar, me dieron el ok y acá estamos, AloBelgrano, siendo campeones.
2. Hay algo curioso en Corsario: existe, publica libros, circula, pero vos no salís a decir públicamente “Corsario soy yo”.
RC&U: ¿Es una forma de preservar el misterio, una manera de separar al escritor de la maquinaria que publica sus libros o simplemente una decisión que todavía no necesitás explicar?
JCRUZ: No hay misterio alguno, pero entiendo que el asunto editorial es para públicos más pequeños, con cierta obsesión por los libros (grupo del que soy parte). Pero los libros que escribo están pensados para todo mundo: contar historias de la historia para que, del placer de leer pueda surgir la posibilidad de repensar el presente. Ergo, creo, y puedo estar equivocado, que a quienes me leen les resulta secundario si me publica Anagrama o una editorial porteña independiente o Corsario -que es sinónimo de pirata, aclaro-. En caso que eso ocurra, que interese el sello editorial, todos deben saber: el que menos gana es el autor/a, mientras el resto se queda con los mayores porcentuales (otra aclaración: sí me importa el sello que edita porque sé el perfil que la obra editada tiene a partir de quién decide editarlo). Si mis libros no interesaran demasiado, me hubiera quedado en la tranquilidad de que otro me edite. Por suerte se da a la inversa. Por tanto, saber quién es Corsario -que no soy yo en soledad, sino con-, es de segundísimo orden.
3. Autoeditarse supone ocupar dos lugares frente al mismo libro: el que lo escribe y el que decide cómo, cuándo y bajo qué condiciones llega a los lectores.
RC&U: ¿Descubriste algo sobre tus propios libros al tener que ocuparte también de esas decisiones? ¿Cambió tu relación con ellos después de asumir el control de todo el proceso?
JCRUZ: Lo fui descubriendo en el camino de ser editado por otros. Y ese descubrimiento me llevó por el actual camino. Aclaro, con Recovecos me fue muy bien, también con El emporio. Y no descarto, alguna vez, volver sobre esos pasos. Pero la relación con el libro no cambió porque ya en los primeros me gustaba tener el control total -sí, soy insoportable, pero soy feliz así-. Además, el trabajo editorial lo tenía incorporado por ser periodista originado en la gráfica: desde la temprana juventud supe de las diferencias entre el papel obra y el papel de diario, el tipo de impresión, la relación con diseñadores (y sus tiempos), la diferencia de costos entre las imprentas locales y las de Buenos Aires, la condición de comoditie del papel y cómo el dólar influye en el costo final. En definitiva, siempre estuve en esos varios lugares y Corsario fue volver a mis tiempos de la revista Matices, finalizados dramáticamente en 2020.
4. Muchos autores parecen soñar con tener una editorial propia, pero casi siempre imaginan una editorial que publique a otros. Vos hiciste algo bastante más extraño: construiste una editorial para seguir escribiendo tus propios libros.
RC&U: ¿Corsario es entonces una editorial, una herramienta de trabajo, una pequeña empresa, una forma de independencia o algo que todavía no tiene nombre?
JCRUZ: Corsario, al menos en el corto plazo, será el sello que edite mis libros. Los nuevos (que siempre están en marcha) y aquellos de antes que hoy estén agotados (pronto más novedades). No more. ¿En el mediano? No descarto nada, pero hoy no. ¿En el largo? Estaremos todos muertos.
5. Y quizá la pregunta que conviene dejar abierta: ¿qué futuro tiene Corsario?
RC&U: No necesariamente en términos de crecimiento, cantidad de títulos o nuevos autores —porque ya sabemos que no está ahí tu proyecto— sino como una forma de relación entre un escritor, sus libros y quienes finalmente los leen. ¿Hasta dónde querés llevar esta aventura sin dejar de ser, ante todo, un escritor?
JCRUZ: Es extraño reconocerme estructurado y planificador y a su vez no mirar el pasado mañana. O quizás sea consecuencia: ser estructurado y planificador no habilita mi mirada hacia pasado mañana. Sí a mañana: sé cuál será el futuro libro, en qué época se presentará, el posible modo, el diseño, la distribución. Y en eso hay algo que se repite: todo inicia con un encuentro con un grupo nutrido de gente que aún mantiene, 10 años después de la primera vez, el gusto y el deseo de ir a la presentación de algo -raro- y que ese algo sea un libro -más raro-, todo fortalecido, en los últimos años, alrededor de Tanta trampa, que fue un catalizador de algo que va más allá de un programa de radio que ahora también lo de es de tele. En conclusión, no hay destino a la vista, sino un camino por el que seguir andando -la metáfora es bastante chota, pero no encuentro otra-. Ni Nobel ni editorial porteña, mucho menos el antojo por el dinero: sí reconocimiento de las propias limitaciones, absoluta rigurosidad en el trabajo, apuesta siempre por lo creativo y la posibilidad de abrir, como periodista que escribe y ama la política y la historia, ventanas por donde soplen los vientos que expliquen, o intenten al menos, qué carajo es Córdoba y nosotros, sus hijos.
* Nota de editor: “AloBelgrano”: expresión coloquial utilizada por el entrevistado para aludir a una manera particular de ganar partidos asociada, en el imaginario futbolístico cordobés, con Belgrano de Córdoba, uno de los clubes más populares de la ciudad y actual campeón del Torneo Apertura 2026 del fútbol argentino.



