El Banco Central (BCRA) redujo significativamente sus compras de dólares en el mercado desde agosto y en septiembre se profundizó esa tendencia. A lo largo de las 14 ruedas que ya tiene el mes, la entidad solo adquirió US$203 millones, a razón de US$14,5 millones promedio por día.

La cifra contrasta con los números previos. Incluso el mes pasado —el peor desde que empezó el programa de acumulación de reservas— el organismo que conduce Santiago Bausili adquirió US$770 millones, lo que se tradujo en un promedio diario de US$39 millones. Estos valores están muy lejos de los meses con mayores adquisiciones, que fueron abril y mayo, con US$2770 millones y US$2601 millones, respectivamente.

Aunque el Gobierno afirma que no tiene un objetivo de tipo de cambio sino de asegurarse de que el mercado funcione correctamente, los analistas señalaron en varias ocasiones que hay un techo implícito que el BCRA sostiene y va corriendo para el dólar. Según esa interpretación, la calibración de las compras iría en línea con ese objetivo.

El presidente del Banco Central, Santiago Bausili.  (Foto: Charly Diaz Azcue/Comunicación Senado).
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili. (Foto: Charly Diaz Azcue/Comunicación Senado).

Por su parte, desde la consultora LCG argumentaron que las discretas compras podrían relacionarse con un incremento en la dolarización de los privados. “El menor ritmo comprador deja entrever cautela con la dinámica cambiaria; más adelante se verá, cuando aparezcan los datos detallados del mercado libre de cambios, si es el resultado de mayores compras de dólares por parte de las personas físicas”, dijeron.

Cuándo volverán a aumentar las compras de dólares

En el Gobierno, sin embargo, aseguran que era esperable que el ritmo de compras disminuyera en el tercer trimestre del año, en el que históricamente el campo aporta menos dólares por una cuestión estacional.

Fuentes de la autoridad monetaria aseguraron que las compras de dólares se realizan con el objetivo de acompañar las dinámicas del mercado, sin generar movimientos disruptivos. “Si no hay oferta y nos ponemos a demandar muchos dólares, generamos un alza en el precio que no tiene fundamento”, justificaron.

Desde esa óptica, esperan que las operaciones de mayor monto vuelvan hacia fin de año, de la mano de la liquidación del trigo y las menores importaciones de energía. Con todo, resaltaron que la meta de acumulación que fijó el FMI se cumplirá antes de diciembre, ya que la entidad lleva comprados más de US$14.000 millones.

La acumulación de reservas es una de las metas que revisará la misión del FMI que llega esta semana a Buenos Aires. (Foto: REUTERS/Ken Cedeno)
La acumulación de reservas es una de las metas que revisará la misión del FMI que llega esta semana a Buenos Aires. (Foto: REUTERS/Ken Cedeno)

La consultora 1816 calculó que las reservas netas están hoy en la zona de los US$11.300 millones. No obstante, sostuvo que sigue siendo fundamental que el Gobierno pueda financiarse en dólares (a nivel local o en el exterior) y que el BCRA continúe comprando divisas en el mercado.

Un reporte de esa compañía argumentó que esa necesidad se debe a dos cuestiones. Por un lado, a que determinará la munición que tendrá el Gobierno en 2027 para controlar el tipo de cambio si hay volatilidad en la previa electoral. Por otro, porque en 2028 el Tesoro y el BCRA tienen que pagar US$27.800 millones a privados y al FMI. “Cuantas más reservas haya en diciembre de 2027, más margen de maniobra tendrá la siguiente administración, si es que no tiene abierto el mercado en su primer año”, detalló.

Más pesos, la contrapartida de las compras de dólares

Además de la oferta y la demanda de divisas, hay un tercer factor que determina la intervención del BCRA en el mercado cambiario: la cantidad de pesos. Cada vez que el organismo compra dólares, inyecta pesos a la economía. Esas operaciones ya significaron la emisión de más de $20 billones en lo que va del año.

El diagnóstico que hacen al interior de la autoridad monetaria es que esa expansión de pesos tiene sentido si se destina a financiar al Tesoro a largo plazo, tal como sucedió hasta hace algunas semanas.

En cambio, en las últimas licitaciones de deuda pública se vio un mayor apetito por títulos de corto plazo. “Si emitimos pesos que terminan en la parte corta de la curva de deuda, no tiene mucho aporte”, explicaron en el BCRA.