
En las últimas semanas, cientos de mujeres han utilizado las redes sociales para compartir una preocupación compartida: la sensación de que su menstruación se ha desregulado durante el verano. En algunos casos se ha retrasado, en otros adelantado, o incluso ha llegado a desaparecer o a repetirse varias veces en un mismo mes.
Detrás de este fenómeno, ¿podría estar el calor extremo que hemos vivido este verano? Como ocurre con otros aspectos relacionados con la salud de las mujeres, la menor investigación científica y médica ha potenciado que no sepamos aún muchas cosas sobre cómo funciona el cuerpo femenino.
Sin embargo, en los últimos años, especialmente con el auge de las temperaturas motivado por el cambio climático, han comenzado a publicarse estudios sobre la relación entre el estrés térmico y la salud menstrual, algo en lo que será necesario seguir investigando a medida que avance la crisis medioambiental que nos afecta.

El cambio climático agrava la salud menstrual
Una investigación de Massachusetts Institute of Technology de 2025, publicada en Lancet Planet Health, al analizar los datos de más de dos millones de ciclos menstruales (2.220.281 en concreto) correspondientes a 92.000 usuarias de 210 ciudades de Estados Unidos, México y Brasil, observó una asociación significativa entre la mala calidad del aire y las menstruaciones irregulares.
Tal y como señalan Belén Hinojar y Carmen Huidobro, de Climabar —proyecto de divulgación sobre la crisis climática y la sostenibilidad—, a medida que los niveles hormonales se desregulan, “peor podemos soportar el calor”. Esto provoca una intensificación de los síntomas, como hinchazón, dolores de cabeza, náuseas, mareos, dolor menstrual o dolor de pecho, así como una pérdida de hierro, lo que puede derivar en reglas más irregulares. “Nos puede pasar que no nos venga el periodo o que venga de manera rara”.
Otros estudios científicos también abordan la cuestión de la relación entre el estrés térmico y la salud menstrual. Por ejemplo, una investigación liderada por Global Menstrual Collective (Reino Unido) y Menstrual Health Action for Impact (India) publicada en abril de 2025 en Frontiers in Global Women’s Health señala que “el calor extremo puede provocar desequilibrios hormonales e intensificar los trastornos endocrinos y las infecciones del tracto urinario”.
“Aunque la evidencia sobre las conexiones directas entre el calor extremo y el ciclo menstrual es limitada, los desequilibrios hormonales sí afectan al ciclo menstrual, provocando irregularidades, sangrados atípicos e intensificando el dolor menstrual”, añade.
En otro estudio realizado por investigadores nigerianos y publicado en diciembre de 2025 en la revista Journal of Thermal Biology, indica que “en las mujeres, el estrés térmico provoca ciclos menstruales irregulares, desequilibrios hormonales y disminución de la función ovárica”, y añade que “los efectos del estrés térmicos se agravan a medida que el calentamiento global aumenta la frecuencia y la intensidad de las olas de calor”.
Continuar investigando en esta línea resulta fundamental, pues comprender cómo afecta el calor al ciclo menstrual permitirá también identificar mejor las necesidades específicas de las mujeres ante la crisis climática y desarrollar medidas de prevención y protección adaptadas a ellas.



