El Panorama Agrícola Semanal (PAS) publicado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdC) al 10 de septiembre de 2026 confirmó una reactivación generalizada del trabajo en el campo argentino.
Luego de siete días continuos sin registro de precipitaciones en las principales regiones productivas, las sembradoras pudieron reingresar a los lotes para dar un fuerte impulso a las labores de la campaña 2026/27, con foco en el maíz temprano y el girasol.
En paralelo, los cuadros de trigo completan sus etapas vegetativas con excelentes índices de humedad y sanidad, aunque bajo un monitoreo constante por las variaciones térmicas de la temporada.
La tregua climática de los últimos días fue el factor determinante para acelerar los trabajos de la siembra gruesa.
En el caso del maíz con destino a grano comercial, el avance nacional alcanzó el 5,5% de las 8,4 millones de hectáreas proyectadas para el ciclo actual, lo que representa un progreso intersemanal de 4 puntos porcentuales y marca un adelanto de 1,7 puntos en comparación con la campaña anterior.
Las regiones del Centro-Norte de Santa Fe, el Núcleo Norte y el Centro-Este de Entre Ríos concentran la mayor actividad de las máquinas.
En el Centro-Este entrerriano, por ejemplo, ya se logró implantar el 34,8% de la superficie maicera prevista.
En el Centro-Norte santafesino el avance se ubica en el 26%, mientras que el Núcleo Norte alcanza un 20,2%.

Una realidad distinta se observa en el Núcleo Sur, donde la siembra avanza de manera incipiente con solo un 5% de las hectáreas cubiertas, debido a que las bajas temperaturas registradas en el suelo podrían retrasar la emergencia de las plántulas.
Al mismo tiempo que avanza el nuevo ciclo, la cosecha del maíz correspondiente a la campaña 2025/26 ingresó en su tramo final.

Con el 96,9% del área apta ya recolectada, los rendimientos relevados se mantienen en consonancia con las expectativas iniciales, lo que permite a la entidad bursátil sostener su estimación de producción nacional en 64 millones de toneladas.

Avanza el girasol y contrasta el trigo
El cultivo de girasol también registró una aceleración notable por la falta de lluvias. La siembra ya cubre el 23,4% de las 3 millones de hectáreas proyectadas a nivel nacional, tras un avance intersemanal de 4,1 puntos porcentuales.
Este ritmo se posiciona 5,1 puntos por encima del promedio histórico. El Centro-Norte de Santa Fe destaca al alcanzar el 50% de su área prevista, mientras que en la región del NEA los trabajos cubren el 94% del área.
Por el contrario, en Santiago del Estero las labores están detenidas a la espera de nuevas precipitaciones que aseguren la humedad necesaria, y en el sur del área agrícola las sembradoras aún no han iniciado su actividad.

Por el lado de los cultivos de invierno, el trigo transita sus etapas clave en todo el país sobre un total implantado de 6,5 millones de hectáreas.
En el balance nacional, el 53% del cereal se encuentra en pleno macollaje y un 41% ingresó en la fase de encañazón.
Las regiones del NOA y el NEA registran el desarrollo más adelantado dentro de un marco invernal inusualmente cálido y con escasa acumulación de horas de frío, situación que genera incertidumbre entre los técnicos sobre el potencial de rendimiento final.
Pese a este factor térmico, la condición hídrica y el estado general de los lotes trigueros siguen siendo muy favorables.
El 89% del área implantada cuenta con una disponibilidad de agua entre adecuada y óptima.
En tanto, el 95,9% de los cuadros presenta una condición de cultivo entre normal y excelente, lo que equivale a una mejora de 2 puntos porcentuales durante los últimos siete días.

El desafío sanitario en los núcleos agrícolas
En las zonas agrícolas de la franja central, el trigo evoluciona desde la etapa de macollaje hacia la encañazón, observándose los lotes más avanzados próximos a la aparición de la hoja bandera.

Estas áreas conservan una muy buena reserva hídrica en el perfil del suelo, aunque las heladas registradas en los últimos días tanto en la zona núcleo como en el sur obligan a realizar un seguimiento detallado para descartar daños en la vegetación.
El aspecto sanitario concentra la atención de los productores.
Ante la combinación de humedad y temperaturas templadas, se generalizaron las aplicaciones preventivas de fungicidas con el objetivo prioritario de controlar la aparición de enfermedades foliares como la mancha amarilla y la roya, protegiendo así el área foliar activa de las plantas.

El escenario agrícola de septiembre refleja la rápida respuesta del sector productivo ante las ventanas de buen clima.
Con las labores de siembra iniciadas en maíz y girasol, y con el trigo respondiendo de forma satisfactoria en la mayor parte del territorio, las miradas se mantienen puestas en la evolución del tiempo y en la llegada de nuevas lluvias que acompañen el desarrollo de la campaña 2026/27.




