El vuelo de Kurruf volvió a cruzar el cielo de Sierra Grande, en Río Negro, después de un nuevo paso por el Centro de Recuperación de Especies Temaikèn (CRET). El cóndor andino macho, de unos ocho años, recuperó la libertad el jueves tras completar un tratamiento veterinario por un cuadro gastrointestinal y una inflamación en una de sus patas. Es la segunda vez que el ejemplar regresa a su hábitat natural luego de ser rehabilitado.

Kurruf había sido encontrado en julio por habitantes de la zona de Tembrao, cerca de Sierra Grande. El ave estaba débil y decaída, por lo que fue trasladada a la Fundación Temaikèn para recibir atención. Los profesionales detectaron síntomas compatibles con una patología gastrointestinal, con diarrea, además de una inflamación en una pata.
Durante su estadía en el CRET, el equipo veterinario aplicó tratamientos diarios y cremas para reducir la inflamación. Tras la recuperación clínica, el cóndor volvió a reunir las condiciones necesarias para retomar la vida silvestre.
Kurruf volvió a Río Negro después de su segunda rehabilitación

La liberación se realizó dentro del Programa de Conservación de Cóndor Andino (PCCA), que articula rescates, rehabilitación, monitoreo y reinserciones de ejemplares afectados por distintas amenazas. En el caso de Kurruf, el operativo reunió a organismos públicos, fundaciones, áreas de fauna y entidades de conservación de la Argentina y del exterior.
El retorno a la libertad también permitió recuperar la señal de uno de los ejemplares identificados dentro de los programas de seguimiento. Kurruf cuenta con la banda alar número 76, de color azul, que identifica a los machos, y con un transmisor satelital colocado antes de su primera liberación.
Ese dispositivo permite conocer sus desplazamientos y detectar posibles cambios en su conducta o en su estado. El monitoreo resulta central para evaluar la adaptación de las aves liberadas y para activar respuestas rápidas si enfrentan nuevos riesgos en el ambiente.
El cóndor había sido rescatado en Salta cuando tenía cerca de un año

La historia de Kurruf comenzó a fines de 2019, cuando fue hallado en Salta con cerca de un año de vida. El ejemplar había permanecido en cautiverio y estaba atado con una soga, en un caso que podría estar vinculado al mascotismo.
La primera asistencia estuvo a cargo de la Estación de Fauna Autóctona de Salta. Luego, el cóndor fue derivado a Fundación Temaikèn, donde ingresó con bajo peso, deshidratación y una gran cantidad de piojos.

En el Centro de Recuperación de Especies Temaikèn inició una rehabilitación bajo aislamiento de personas, una condición necesaria para evitar la habituación humana antes de su regreso al ambiente natural. Allí compartió espacio con otros cóndores juveniles, con los que formó una bandada destinada a la reinserción.
Tras ese proceso, en septiembre de 2021 fue liberado en las Sierras de Pailemán, en Río Negro, dentro del Programa Binacional de Conservación del Cóndor Andino entre Chile y Argentina. Cuatro años después de aquella primera suelta, Kurruf debió ingresar otra vez a rehabilitación y logró volver nuevamente a la naturaleza.

El cóndor andino enfrenta amenazas y tiene una reproducción lenta
El cóndor andino (Vultur gryphus) figura como especie Vulnerable en la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su población mantiene una tendencia decreciente y enfrenta amenazas como el uso de cebos tóxicos, la intoxicación por plomo, la caza y las colisiones contra cables de alta tensión y molinos eólicos.

Los cebos venenosos constituyen uno de los riesgos más graves para los cóndores y otras especies carroñeras. La práctica, además de ser ilegal, afecta a animales que consumen restos de fauna muerta y puede tener consecuencias sobre la salud humana y los ecosistemas.
La conservación de la especie también se dificulta por su ritmo reproductivo. El cóndor andino pone un solo huevo cada dos años, una tasa que limita la recuperación de las poblaciones cuando mueren ejemplares adultos o juveniles.

Como carroñero, cumple una función ecológica vinculada con la eliminación de animales muertos. Esa tarea contribuye a reducir la presencia de bacterias y otros agentes que pueden proliferar sobre los restos orgánicos.
La liberación de Lalo, otro rescate de fauna nativa en Buenos Aires

El caso de Kurruf se suma a otro regreso reciente a la vida silvestre tras la intervención del CRET. En junio, un ciervo de los pantanos macho adulto apareció herido sobre la autopista Panamericana, a la altura de Campana. Dos meses después, fue liberado en el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos.
El animal, bautizado Lalo, recibió tratamiento por una infección y una lesión en el cuello. Antes de su liberación, especialistas le colocaron un collar satelital para seguir sus movimientos dentro de los humedales del norte bonaerense.




