Los números del crédito no repuntan, pese a la apuesta del Gobierno a reactivar la economía por esa vía. En agosto, el financiamiento en pesos retrocedió en comparación con la inflación, tanto en términos mensuales como interanuales.
Según los cálculos de la consultora LCG, los préstamos en pesos cayeron un 0,2% mensual en términos reales, luego de haber crecido en junio y julio. En lo que va de 2026, el financiamiento en moneda local bajó en seis de los ocho meses transcurridos. En el último año, la disminución del stock de crédito fue del 1,6% en términos reales.
En el caso de agosto, la caída se explicó principalmente por la dinámica de los préstamos al consumo, que se retrajeron un 1,3% real de acuerdo con las estimaciones de la consultora. Así, acumulan 10 meses consecutivos de baja. “Puntualmente, el financiamiento con tarjetas de crédito cayó 2,6% mensual real”, detalló el reporte. Estas líneas, además, son las que muestran la morosidad más elevada.
En el universo de las familias, los préstamos con garantía real en su conjunto (hipotecarios y prendarios) tuvieron un alza del 0,9% mensual. En particular, se destacó la performance de los créditos destinados a vivienda.

Sobre ese punto se manifestó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group: “Se mantiene firme la ruta creciente de los hipotecarios. Los recientes anuncios del Ministerio de Economía, que permitirán a los bancos obtener fondeo a plazos más largos gracias a la utilización de los recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad por hasta $2 billones, crean la expectativa de un mayor crecimiento en el futuro cercano”.
La morosidad le pone un límite a la oferta de crédito
Aunque la mora se estabilizó en julio y el Gobierno dice que el pico ya pasó, continúa en niveles récord. Esa situación es peor entre los individuos y restringe la oferta de crédito.
“La mora se concentra en los créditos a familias con tasas de irregularidad del 12,8%; en las empresas es de sólo 3,3% (pero subiendo). Esta foto impone una dinámica de retracción del crédito tanto por el lado de la demanda (por la creciente carga de la deuda en los ingresos familiares), como por el lado de la oferta (a partir de una calificación más exigente de sus clientes)”, consideraron los analistas de LCG.

En esa línea, agregaron que mientras la problemática de la mora se mantenga firme, los préstamos no se reactivarán con fuerza en el segmento de individuos. Al mismo tiempo, anticiparon que las empresas recortarán su demanda de financiamiento y que eso tendrá un impacto negativo en la recuperación de la actividad.
Durante agosto, los préstamos comerciales crecieron un 0,6% mensual real. Sin embargo, Barbero consideró que entre los tomadores prevalece la cautela para evitar que el endeudamiento crezca más allá de las posibilidades de repago que permiten los negocios actuales.
“Por el lado de los colocadores, se pone la lupa en los sectores que deben realizar un ajuste para mantenerse competitivos en el mercado. Estas circunstancias están marcando de esta manera un ritmo moderado en la variación del mes”, aseguró.



