
Aunque el nombre comenzó a tener un mayor impacto desde hace unos años, el festival Vans Warped Tour lleva vigente desde 1995 como un espacio para que los amantes de la música y el deporte alternativo pudieran expresarse y disfrutar de todo eso que sus padres consideraban “ruido” o “una pérdida de tiempo”.
Sin embargo, fue hasta este 2026 que el festival pudo llegar a tierras mexicanas y, desde su anuncio, la respuesta fue extraordinaria.
El primer día de actividades del Vans Warped Tour ha concluido y hay varias preguntas que hacerse: ¿cumplió las expectativas? ¿Estamos ante el próximo gran festival de México? ¿Qué pueden esperar los fans para el día número dos?
Un line up interesante pero muy limitado
Vans anunció a sus bandas de una manera muy curiosa. A lo largo de los meses se revelaban poco a poco a los artistas que conformarían esta primera edición. Los fanáticos comenzaron a ver una constante: sonidos que evocaban a los primeros años de la década de los 2000.
Bandas como Simple Plan, Papa Roach, Atreyu, Allison y demás agrupaciones que marcaron a una generación, fueron vendiendo la expectativa necesaria para asegurar el éxito de esta primera edición, pero al revelar el cartel completo se formaron dos bandos: por un lado, los fanáticos que vieron sus sueños vueltos realidad al ver cómo todas esas bandas que llenaban las portadas de la revista Grita y horas de contenido en Telehit, se reunían para un evento histórico.

Otros tantos consideraron que ninguna banda era lo suficientemente grande para ser un headliner, pues incluso los nombres más importantes del festival apenas llenan un Pepsi Center o, en el mejor de los casos, un Palacio de los Deportes.
Cabe mencionar un detalle importante: los nombres presentados en el cartel no resaltaban entre el resto como sucede en otros festivales. El festival mostró a todo su talento sólo acomodado por órden alfabético, algo que muchos consideraron como un mensaje de que todos eran igual de importantes arriba del escenario.
Hay verdad en ambos argumentos, pero también se debe considerar que el festival no iba a tirar la casa por la ventana desde su primera edición, además, a pesar de la polémica que hubiese podido causar el talento reunido, el resultado fue insólito.
El amor del público mexicano por el pasado
Las puertas del Autódromo Hermanos Rodriguez abrieron a las 11:30 am, con los primeros shows dando inicio alrededor de las 12:00 pm. Ya desde esas primeras horas, la energía que se transmitía del escenario al público y visceversa era palpáble.
Muestra de ello fue la osadía de Jason Aalon Butler, vocalista de Letlive, quien se subió a una de las torres de sonido para darle al público una de las postales más surrealistas del festival.
El público mexicano tiene una particular facilidad de generar sinergia con los artistas. Pocos son aquellos músicos que no se sienten bienvenidos, abrazados y acogidos por la pasión de este México tan drámatico. Siempre llora, siempre canta a todo pulmón (aunque no sea su idioma y no entienda una palabra), siempre se toma cada verso como si contara su propia historia.
El caso del festival es interesante ya que se trató de la amalgama de todo un movimiento sonoro que impactó profundamente a los medios alternativos de la época y, a pesar de las limitaciones que supone el lenguaje y por supuesto, de un internet incipiente que estaba muy lejos de poder conectarnos como ahora lo hace, dejó una profunda marca en la juventud mexicana de aquel entonces. Ahora, 20 años después, esos gritos desgarradores y guitarras distorcionadas, transportan a miles a una época mucho más simple e, irónicamente, confusa.
La escena mexicana se hace presente: el enorme potencial del Vans Warped Tour
No es ningún secreto que, al menos en México, el rock y sus derivados tienen un problema de malinchismo enorme. Como fanáticos, es común despreciar al talento local y engrandecer los proyectos extranjeros (particularmente anglosajones).
Por esta razón, estamos acostumbrados a que, cuando llega un festival de talla internacional a la región, los artistas oriundos que con mucho esfuerzo lograron colarse al line up sean los primeros en salir, los que sirvan de entretenimiento antes de que los artistas “grandes” salgan a escena.
Muestra de ello es el Corona Capital, que en 2025 se convirtió en el festival más caro a nivel mundial y que, conforme ganó popularidad, le cerró completamente las puertas a los talentos nacionales.
Es así que el Vans Warped Tour se convierte en una oportunidad de oro para que artistas mexicanos tengan el reconocimiento que se merecen y esta primera tarde fue prueba de ello.
Entre las 5 y 7 de la tarde, dos bandas que marcaron la escena indie de principios de los 2000 se presentaron en los dos escenarios principales del festival: Insite y Allison. A pesar de la lluvia, hubo un lleno total; miles de personas cantando en coro himnos como “Cielos que lloran” y “Frágil” y reiteraron el impacto del rock en español y la importancia de darle el espacio que se merece en la cultura popular.
Si otros festivales han decidido hacer menos a los sonidos locales a tal punto de ignorarlos por completo, el Vans Warped Tour puede transformarse en este motor de cambio que tanto necesita la industria.
Un festival que empieza con el pie izquierdo
Aunque las razones hubiesen podido variar, hubo una constante en la mayoría de shows: una terrible ecualización sonora.
Esto se vio más en los escenarios pequeños, donde actos como Winona Fighter, Atreyu y Say Ocean se enfrentaron a problemas como que sus cantantes apenas se escuchaban mientras que los instrumentos hacían volar las bocinas.
Por supuesto, se debe mencionar el elefante de la habitación: LA CANCELACIÓN DE RISE AGAINST A ÚLTIMO MINUTO.
Y es que, en punto de las 8:28 de la noche, se comunicó a los asistentes que llegaban corriendo entre el fango que el cantante de Rise Against, Tim McIlrath, se encontraba muy enfermo, por lo que el show debía ser cancelado, además de revelar que la banda regresaría a México en 2027.

La decepción fue unánime, dado que la banda responsable de éxitos como “Make It Stop (September’s Children) y ”Savior" era una de las cartas fuertes del Vans Warped Tour, siendo el penúltimo acto del escenario Vans (el cual concluyó actividades con Papa Roach).
Tras el anuncio, cientos de personas le dijeron adiós al festival y, aunque estuvo fuera del control de los encargados, esta ausencia fue un golpe duro al debut del Vans Warped Tour, dejando un sabor muy agridulce entre los fanáticos.
Y entre los apartados negativos nunca está de más mencionar los precios exhorbitantes. No importa que festival o promotora sea, el aumento constante de precios en todo tipo de artículos es sumamente ridículo.
Una botella de agua de 600 ml en 70 pesos MXN, bolsas de frituras en 85 pesos MXN, cervezas de 750 ml en 220 pesos MXN y un largo etcera que no causa mas que indignación e impotencia porque todos nos vemos obligados a consumir dentro del recinto.
Esto no solo se trata de una queja general, sino que puede convertirse en una tragedia. En 2023, una fan brasileña murió durante un concierto de Taylor Swift tras un golpe de calor. Esto, a su vez, creó recientemente una ley que exige a los eventos masivos proporcionar agua potable y evitar la sobreventa de boletos.

¿Es necesario llegar a estas instancias para generar un cambio? Es verdad que en los festivales la gente está más dispersa y el agua potable es más accesibe, pero también es un hecho que miles de asistentes se ven en la necesidad de decidir si comen, si beben o si regresan con bien a sus casas.
Este domingo, bandas como División Minúscula, Simple Plan y Jimmy Eat World serán las encargadas de hacer temblar el Autódromo Hermanos Rodríguez para un segundo día de actividades que, esperamos, aprenda de los errores de su predecesor. Paralelamente, Vans Warped Tour ya confirmó su regreso en 2027, por lo que aún hay mucha música y muchos recuerdos por delante.



