
Cristina Seoane atravesó este miércoles uno de los momentos más duros de su vida: la despedida definitiva de Chiche Gelblung, el periodista con quien compartió casi cinco décadas, tres hijos y una historia marcada por crisis, reconciliaciones y una permanencia que el propio conductor describió siempre como una elección deliberada. Las imágenes del velatorio la mostraron visiblemente conmovida, sostenida por familiares y allegados, con el semblante golpeado por la pérdida.
Cristina Seoane se quebró ante el último adiós a su marido de 50 años
La ceremonia se realizó en la nueva sala velatoria de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en Loyola 1139, en el barrio porteño de Villa Crespo. Durante horas, familiares, amigos y colegas del periodista se acercaron para acompañar a la familia. Antes de que el cortejo partiera hacia el Cementerio de La Tablada, el rabino Eliahu Hamra leyó unos salmos en la despedida.

Las fotos de la jornada retrataron a Seoane en distintos momentos: en algunos, conversando y abrazando a su yerno, Alejo David Duek, el esposo de Maggie. También recibió el apoyo de allegados en la puerta del lugar, como el periodista Nacho Otero; en otros, aferrada a su vapeador. Sin grandes gestos, pero con señales evidentes de conmoción, la viuda de Gelblung transitó una jornada en la que el dolor fue el denominador común de todos los presentes.
Se conocieron en los años 70 y construyeron juntos una familia de tres hijos y siete nietos
La historia entre Chiche Gelblung y Cristina Seoane comenzó a mediados de los años 70, cuando el periodista dirigía la revista Gente y convocó a la joven modelo para una producción especial. El primer encuentro quedó en suspenso —ella estaba casada en ese momento—, pero un año después Seoane comenzó a trabajar como productora de fotografía en la misma publicación y la cercanía hizo el resto.

La relación no tuvo un inicio tranquilo. Gelblung atravesaba entonces una vida sentimental vertiginosa y él mismo reconoció, en diversas entrevistas a lo largo de los años, haber sido infiel de manera reiterada. Hubo rupturas y momentos de tensión que pusieron a prueba el vínculo en más de una oportunidad. Sin embargo, cuando Cristina decidió alejarse, el periodista comprendió que no quería seguir sin ella. Según contó el propio Gelblung, fue por ella por quien peleó: “La más inteligente. La más bella. La que debía ser mi mujer para siempre”, había dicho.
La reconquista llegó con flores, llamadas y gestos de insistencia hasta que la pareja logró reconstruirse. Desde entonces, según sus propias palabras, nunca volvió a serle infiel. Se casaron en 1977 y tuvieron tres hijos: Federico, María y Magdalena. Con el tiempo, la familia creció hasta sumar siete nietos.

Juntos atravesaron amenazas, un exilio en Madrid y los problemas de salud de los últimos años
La vida junto a Gelblung no estuvo exenta de circunstancias difíciles. La pareja atravesó intentos de secuestro, amenazas de bomba y persecuciones que en algún momento los llevaron a un exilio en Madrid. Seoane estuvo presente en cada una de esas etapas. “Lo nuestro ha sido desafío, superación y elección constante”, definió la mujer en una oportunidad, en una frase que terminó funcionando como síntesis de aquel matrimonio.
En los últimos años, los problemas de salud del periodista se volvieron una constante. Gelblung tuvo varias internaciones a lo largo de 2026 y, pese a que su estado se deterioró de manera progresiva, intentó mantenerse activo hasta el final. Falleció este miércoles en el Sanatorio Los Arcos, en el barrio porteño de Palermo, a los 82 años, tras ingresar el martes por un cuadro respiratorio que se agravó con rapidez. Cristina estuvo junto a él también en esa etapa.

El conductor Mariano Iudica, presente en el velatorio, describió a Seoane como alguien que “está entera” y destacó su fortaleza: “Es la compañera de Chiche de toda la vida, tiene un máster en sonrisa”.
Detrás de la figura pública de uno de los periodistas más influyentes del país quedó también esa historia privada sostenida durante casi medio siglo. Las imágenes del último adiós, con Cristina Seoane visiblemente afectada en la puerta de la sala velatoria de la AMIA, terminaron por condensar ese recorrido en una sola escena: la de una mujer que despide al hombre con quien eligió compartir su vida.
Fotos: RS Fotos




