El sistema educativo enfrenta un problema que los resultados de las evaluaciones internacionales volvieron a dejar en evidencia: los alumnos avanzan en su trayectoria escolar sin incorporar conocimientos básicos. El retroceso alcanza a matemática, lectura y ciencias y se combina con otros factores que afectan la continuidad de la enseñanza, como el ausentismo y las dificultades para detectar a tiempo a quienes quedan rezagados.

Martín Nistal, director del Observatorio de Argentinos por la Educación, analizó el escenario durante una entrevista en Infobae al Regreso y afirmó: “Argentina es el único país de la región que cae significativamente en las tres áreas: lengua, lectura, matemáticas y ciencias”.

En matemática, el panorama resulta especialmente preocupante: el 76% de los estudiantes no alcanza el nivel básico. El dato adquiere otra dimensión cuando se observa qué conocimientos supone ese nivel. “Estamos hablando de hacer regla de tres simple, una ecuación simple, promedios y cosas básicas de ese estilo. No estamos hablando de física cuántica”, planteó.

Para el especialista, que un adolescente de 15 años no pueda resolver operaciones de ese tipo revela un déficit que se arrastra desde los primeros años. “Calcular una proporción, una regla de tres simple, sí o sí un chico lo debería saber en la secundaria a los 15 años”.

Secundaria Aprende

La tendencia tampoco es reciente. Según Nistal, Argentina empeoró sus resultados de matemática en todas las ediciones de PISA desde 2009, una evolución que atravesó distintos gobiernos nacionales y provinciales sin lograr una recuperación sostenida.

Las dificultades empiezan en los primeros años

Los resultados de los adolescentes, para Nistal, deben analizarse a partir de lo ocurrido durante su educación primaria. Una de las fallas centrales está en que los estudiantes pueden continuar avanzando aun cuando no hayan incorporado saberes indispensables.

Los chicos de PISA, que rindieron PISA en 2025, son los mismos chicos que en 2019 estaban en tercer grado”, recordó. Esa cohorte, agregó, ya presentaba dificultades de comprensión lectora durante los primeros años de escolaridad.

El mismo chico que no aprendió a leer a los ocho o nueve años avanzó en la trayectoria escolar, no se frenó nunca”.

El problema se profundiza a medida que pasan los años: cuanto más tarde se detecta un déficit, más difícil resulta recuperarlo. Por eso, el especialista considera clave intervenir durante los primeros años y evitar que una dificultad inicial se convierta en un obstáculo para toda la trayectoria.

La pandemia agravó las brechas existentes y afectó el ritmo de escolarización, aunque Nistal evitó atribuirle exclusivamente el deterioro actual.

Argentina fue el único país de la región que cayó significativamente en lectura, matemática y ciencias, según Martín Nistal (Infobae en Vivo)

En ese contexto, destacó los acuerdos alcanzados entre las distintas jurisdicciones para implementar políticas de alfabetización. “Veinticuatro gobiernos que piensan muy diferente entre sí se pusieron de acuerdo para obtener programas de alfabetización en sus provincias y además el Gobierno nacional también aportó su parte”, destacó.

También valoró las mejoras registradas en las evaluaciones Aprender de primaria como una señal de que concentrar esfuerzos en los conocimientos fundamentales puede generar avances.

Treinta días hábiles de ausentismo

El tiempo efectivo de enseñanza constituye otro de los puntos críticos. Nistal incluyó allí tanto las faltas de los alumnos como las de los docentes y las jornadas en las que las escuelas no funcionan con normalidad.

Tiempo escolar lo definimos como ausentismo de los estudiantes, totalmente descontrolado pospandemia, ausentismo de los docentes, tema tabú, difícil de discutir”, afirmó.

La falta de estadísticas homogéneas dificulta conocer la dimensión exacta del fenómeno a nivel nacional. “Ahí hay un problema serio que no dimensionamos la escala, primero por falta de datos”, reconoció.

Algunos registros provinciales permiten, sin embargo, aproximarse al impacto. Nistal mencionó información de la provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza y Santa Fe y habló de alrededor de 30 días hábiles de ausentismo promedio en determinados casos. “Estamos hablando de que un chico, seis años en la primaria, uno faltó”, graficó.

En matemática, el 76% de los estudiantes no alcanza el nivel básico en las pruebas PISA

La comparación regional ofrece un contraste. Uruguay y Chile también enfrentaron altos niveles de ausentismo después de la pandemia, pero implementaron políticas para reducirlo.

Para Nistal, la discusión no debería quedar atrapada en el reparto de responsabilidades entre Nación y provincias. “Podemos buscar culpables complejos, porque resolver el tema federalismo no lo vamos a resolver ni ahora ni en ningún momento”, planteó.

Brasil y México, otros dos países federales, fueron parte de su comparación. “Brasil es un país federal. México es un país federal. Son países que con dificultades similares a Argentina, Brasil no cayó en las asignaturas”.

A su entender, también influye el lugar que ocupa la educación entre las prioridades públicas. “En Brasil escala entre los primeros temas de relevancia. En Argentina no es el caso”.

Promover no alcanza si no se garantiza que los alumnos aprendan

El deterioro de los indicadores no significa que las familias hayan dejado de valorar la educación. Por el contrario, Nistal destacó que continúa asociada con las posibilidades de progreso y movilidad social.

El 85% de los chicos del último año de la secundaria te dicen que quieren seguir estudiando en su futuro, por más que muy poco después lo terminen haciendo”, señaló.

La pandemia agravó las brechas educativas, aunque el deterioro de los resultados en matemática ya se registra en todas las ediciones de PISA desde 2009

La brecha aparece cuando esas expectativas chocan con los conocimientos adquiridos. Un estudiante puede completar la secundaria y encontrarse después con dificultades para afrontar una carrera universitaria o determinados empleos.

“Si vos pasaste 14 años estudiando en la escuela y llegás a la universidad y de repente te das cuenta que no podés con eso, que no tenés los conocimientos adecuados, te vas a frustrar”, explicó.

El mercado laboral también puede poner en evidencia ese desajuste. “Si vos supuestamente acreditás unos conocimientos que te da el título secundario y el mercado laboral te dice: ‘No, no los tenés, no me importa tu título’, también en algún momento se cobra esa factura”.

En ese punto aparece el debate sobre la promoción de los alumnos. Nistal sostuvo que se flexibilizaron los requisitos para pasar de año, aunque aclaró que eso no significa que la respuesta sea volver automáticamente a la repitencia.

“Con esto no estoy diciendo que los chicos tienen que repetir, estoy diciendo que nos tenemos que asegurar que aprendan”, remarcó.

La repitencia, además, puede aumentar el riesgo de abandono escolar. Por eso, su propuesta pasa por actuar antes de que las dificultades se acumulen: “Hay que volcar toda la energía para que el chico aprenda”.

}El diagnóstico sobre la educación en Argentina plantea que promover de año no alcanza si no se garantizan aprendizajes de lengua, matemática y ciencias (Imagen Ilustrativa Infobae)

Volver a poner los conocimientos fundamentales en el centro

Para revertir la tendencia, Nistal propone concentrar los esfuerzos en las áreas que considera esenciales y revisar las estrategias utilizadas dentro de las aulas.

Enfocar fuerte en las materias troncales, en los aprendizajes de lengua, matemáticas, ciencias, tiene que ser el corazón y la forma de enseñanza”, sostuvo. En paralelo, planteó que existe evidencia suficiente para distinguir entre distintas metodologías: “Hay métodos que funcionan mejor que otros y la evidencia es mejor”.

La distancia con los sistemas de mejor desempeño aparece también en los niveles avanzados de PISA. Nistal señaló que apenas el 0,5% de los estudiantes argentinos alcanza los niveles 5 y 6, frente a porcentajes superiores al 30% en países como China y Singapur. “Entonces, definitivamente hay una estrategia muy diferente a Argentina”, afirmó.

El desafío, en definitiva, no pasa únicamente por lograr que los chicos permanezcan dentro de las escuelas. El objetivo es que el paso por el sistema educativo se traduzca en conocimientos concretos, con detección temprana de los problemas, más tiempo efectivo de enseñanza y una política sostenida sobre lengua, matemática y ciencias.

Los indicadores muestran la magnitud del retroceso. La discusión pendiente es cómo transformar esa evidencia en decisiones capaces de cambiar una tendencia que lleva más de una década.

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