Buenos Aires, 19 septiembre (NA) – Luis Mancini, uno de los empresarios que participó del proyecto original del estadio cubierto levantado en terrenos del Club Atlético Atlanta y que años después se convirtió en el Movistar Arena, cuestionó a La Nación por el desenlace del emprendimiento y reveló que, antes del traspaso de la sociedad, pidió conservar el 1% del estadio como participación simbólica. Mancini difundió una carta en la que repasó la historia del proyecto, recordó especialmente a su padre, Miguel Mancini, y describió el impacto personal que tuvo haber participado de la construcción de un estadio que finalmente quedó en otras manos. “Siempre me gustó mucho escribir y más momentos de mi vida que fueron muy importantes. Lo primero que pienso es en mi querido papá, un fenómeno y un adelantado en todo sentido, para mí fue Dios”, expresó. “Conseguir un lugar para hacer un estadio en el medio de la ciudad, en un lugar histórico y tan querido como el Club Atlanta, y hacer el 40% de la obra. Era el sueño de mi vida y nunca lo voy a superar”, sostuvo. El empresario describió además cómo imaginaba el futuro del escenario mientras avanzaban los trabajos: “Soy cholulo del que canta en el subte, me imaginaba abriéndole la puerta del estadio, por ejemplo, a Luis Miguel, me moría”. “Ver cómo crecía la obra era cada día piel de gallina”, resumió. El proyecto fue desarrollado originalmente por Lugones Center S.A., sociedad de la que participaron Miguel José Mancini y Luis Miguel Mancini. En abril de 2017, Atlanta informó oficialmente que la empresa había recibido un préstamo de $120 millones del Banco Ciudad y que el dinero estaba colocado en una obra que presentaba un avance auditado del 40% al 45%. Mancini también recordó en su carta el vínculo que construyó con Atlanta a partir del proyecto y su participación en el desarrollo del básquet de la institución. “Siempre me crié en clubes como Obras y lo social me llena el alma. Poco a poco me iba encariñando más con Atlanta y un día presenté un proyecto al presidente querido Gaby Grecco para coordinar el básquet en el club, que justo en esa época no había”, relató. “Lo aceptó y fui tan feliz de empezar con esa actividad, y ver cómo crecía me llenaba el alma y ese cariño es para siempre. La familia del básquet y todo el club estarán eternamente en mi corazón”, agregó. Mancini reconoció que existieron errores en el desarrollo del emprendimiento, aunque defendió el destino de los fondos recibidos por su padre. “Aceptar que no se hicieron las cosas bien, si no estaríamos nosotros, y mi tranquilidad que la plata que el Banco Ciudad le dio a mi papá como préstamo estaba puesta en la obra”, señaló. La afirmación sobre el destino del crédito coincide con la posición que Atlanta hizo pública en 2017, cuando aseguró que los fondos estaban colocados en el estadio y que el avance había sido auditado por funcionarios del Banco Ciudad. El empresario dedicó uno de los pasajes centrales de la carta al momento en que se produjo el traspaso de la sociedad. “El traspaso de la sociedad se hizo en las oficinas de los abogados de los Saguier, los dueños del diario La Nación”, aseguró Mancini. Según su relato, antes de concretar la operación intentó conservar una participación mínima por el valor afectivo que tenía el proyecto para su familia. “Y antes de firmar, yo como vicepresidente de nuestra sociedad, le dije a Natalia, CEO de La Nación, por todo lo que significa este proyecto para nosotros, si podríamos quedarnos con un 1% del estadio como algo simbólico”, afirmó. Mancini sostuvo que recibió como respuesta: “No Luis, La Nación no hace sociedades con nadie”. “Hoy miro y me siento un salame… MOVISTAR ARENA”, escribió. Tras la paralización del emprendimiento original, Atlanta informó en junio de 2017 que negociaba la llegada de un nuevo concesionario que continuaría las obras y formularía una propuesta de pago al club, al Banco Ciudad y por las deudas de Lugones Center. En su carta, Mancini planteó que su mayor reproche no pasa únicamente por la cuestión económica, sino por la falta de un reconocimiento hacia quienes iniciaron el proyecto. “Siempre voy a decir lo mismo, si era al revés la situación yo mínimo a la familia que consiguió ese lugar histórico como Atlanta en el medio de la ciudad e hizo el 40%, les dejo en boletería mínimo 10 entradas para cada recital aunque no vengan y hoy no consigo 2 entradas”, manifestó. Luego lanzó su cuestionamiento más duro: “Son exitosos, millonarios, pero cero corazón”. “Voy por la vida pensando que no todo es plata y que el amor es lo más lindo del mundo, pero esto no lo puedo superar y, como dije antes, era el sueño de mi vida”, añadió. El estadio finalmente abrió sus puertas en 2019 y se consolidó como uno de los principales escenarios para espectáculos de Buenos Aires. En junio de 2026, Live Nation Entertainment adquirió la participación mayoritaria del Movistar Arena, mientras La Nación, hasta entonces accionista mayoritario, permaneció como accionista de la compañía. Mancini cerró su carta con un mensaje dirigido a la institución de Villa Crespo: “Gracias a toda la gente del querido Atlanta, que agradeceré siempre el cariño y el amor que me dieron desde el primer día que pisé el club”. Agencia NA.