Carlos Alberto Fernández
Santiago de Compostela, 29 ago (EFE).- Galicia consolida su posición como una de las regiones referentes del surf en España gracias a un modelo turístico que combina playas de nivel, escuelas especializadas y una oferta variada en la costa.
Menores y adultos, tanto principiantes como avanzados, han mostrado este verano su destreza en las olas de Galicia, donde unos se han iniciado y otros han perfeccionado su técnica con cursos y campamentos, con propuestas para crear comunidad o en un ambiente más familiar e íntimo.
A ellos acuden deportistas locales, pero también del resto de España y de Europa, incluso de América, explican a EFE distintos empresarios del sector.
Es un turismo que va más allá del que concentran pruebas como el Pantin Classic en la playa que le da nombre en el ayuntamiento de Valdoviño, en la costa de la comarca de Ferrol, donde esta semana se dan cita más de 220 deportistas en la prueba reina, la World Surf League, procedentes de 20 países diferentes. Más de 100.000 personas se dan cita allí cada año.
"Galicia constituye un destino inigualable para la práctica deportiva y para el turismo náutico y de naturaleza", señala Xosé Merelles, el director de Turismo de Galicia.
Su departamento constata a EFE que el surf "se ha consolidado como una importante vía de promoción turística para Galicia" y recuerda que es el único territorio del mundo que acoge cada año tres pruebas oficiales de la World Surf League, todas ellas con el patrocinio de la Xunta a través de Turismo de Galicia.
Según la Encuesta de Turismo de Residentes de 2025 que cita la Xunta, el 1,4 % de los turistas nacionales que visitaron la comunidad gallega en 2025 apuntaron el deporte como motivo principal.
En total, fueron 118.000 turistas que hicieron cerca de 270.000 pernoctaciones en Galicia y con un gasto medio diario de 116 euros, "muy superior a la media del turista nacional".
El turismo del surf no sólo tiene visitantes nacionales. Art Surf Camp, en Razo, Carballo (A Coruña), es una de las referencias de Galicia y uno de los campamentos de surf pioneros a nivel nacional. Llevan más de 20 años con la empresa.
Manuel Alonso, fundador de esta firma junto a Pablo Rodríguez, explica a EFE que han tenido un "buen verano". En julio acuden a ellos niños, principalmente de entre 12 y 16 años, y muchos repiten o vienen recomendados por familiares y amigos. En agosto abren las inscripciones a los adultos, que ese mes son mayoría (60 %).
"El verano nos funciona y nos gustaría alargar la temporada", explica a EFE Alonso, quien lamenta que el adelantamiento de las clases en colegios y universidades a los primeros días de septiembre no les ha ayudado. Ese mes reciben a turistas extranjeros y también a los nacionales que tienen vacaciones fuera de julio y agosto.
En Valdoviño, el venezolano Fabio Serrano lleva dos años con el Pantín Surf Camp, una de las doce escuelas que, dice, ofrecen ese servicio en el municipio, cuatro de ellas en la playa de Pantín.
Señala que las plazas de los campamentos "se agotan rápido" y reciben gente de "todos lados", tanto de España como de Alemania y otros países de Europa que llegan para "surfear y pasarlo bien".
La mayoría tienen entre ocho y dieciocho años, pero también organizan campamentos de adultos con hospedaje y clases y, fuera del verano, los retoman en fechas especiales como la Semana Santa, pero su 'surf house' está abierta todo el año e incluso en invierno tienen alguna visita.
En ese mismo ayuntamiento, desde hace unos 20 años, se ubica también el Camino Surf Camp, con un austríaco, Peter Peherstorfer, al frente. Empezó como 'hostel' pero ahora está centrado en la escuela de surf y en ofrecer los equipos para la práctica deportiva. Colaboran con un camping que ofrece alojamiento y comida.
"Nosotros trabajamos exclusivamente con extranjeros", señala a EFE Peherstorfer, quien precisa que se centran, principalmente, en los germanohablantes y reciben a surferos de Alemania, Austria, Suiza, Reino Unido o Escandinavia. "Este año han venido muchos de Noruega", apunta.
Una compatriota suya, Katherina Hauser, gestiona el Surf House As Furnas más al sur de Galicia, aunque también en la provincia de A Coruña, en Porto do Son. Ofrece un ambiente familiar y sus huéspedes tienen, principalmente, entre 30 y 50 años.
En una conversación con EFE, ella reivindica la figura de la mujer en el surf, donde "cada vez hay más monitoras", aunque lamenta que son "pocas" las que están al frente de un negocio. EFE
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