Al cruzar la puerta de Artexarte, el edificio que antes fue una fábrica de productos lácteos, hay una marca en el suelo. Es el punto en el que uno debe pararse para observar lo que se tiene enfrente: la obra site specific que el célebre Georges Rousse hizo por primera vez en Buenos Aires.

Le tomó quince días, a él y sus colaboradores, diseñar ese espacio milimétricamente concebido. Una instalación visual, un juego lúdico con el espacio y los colores plenos que por supuesto se modifica a medida que se abandona el punto de observación marcado en el piso para avanzar.

El arte total de Rousse, que se inspiró en el land art, establece relaciones entre pintura y espacio. (Foto: gentileza Artexarte).
El arte total de Rousse, que se inspiró en el land art, establece relaciones entre pintura y espacio. (Foto: gentileza Artexarte).

De esa instalación espacial, que podrá visitarse hasta el 7 de noviembre en la galería de Lavalleja 1062, Rousse tomó la fotografía que cuelga de la pared, y que quedará como registro de la obra. Se suma a las que deslumbran en las salas del primer y segundo piso, visiones que creó, y luego inmortalizó, en distintos lugares del mundo.

Vitry, 2007. Un circulo de fuego, una fábrica vacía y una pregunta en el aire: ¿qué estamos viendo? Y ¿cómo lo hace? (Foto: Artexarte)
Vitry, 2007. Un circulo de fuego, una fábrica vacía y una pregunta en el aire: ¿qué estamos viendo? Y ¿cómo lo hace? (Foto: Artexarte)

El espacio infinito, curada por la franco peruana Marisa Sanabria Sequeiros, quiere (y logra) dialogar con la literatura de Borges: objetos imposibles, espejos, multiplicidad de formas y geometrías, nociones de infinito, los ejes que estructuran el recorrido.

Marsella, 2015. Una imagen del trabajo de Rousse con el espacio, la arquitectura y el color, para crear imágenes que pueden habitarse. (Foto: gentileza Artexarte).
Marsella, 2015. Una imagen del trabajo de Rousse con el espacio, la arquitectura y el color, para crear imágenes que pueden habitarse. (Foto: gentileza Artexarte).

“Mi objetivo es fotográfico. Después de la irrupción del retoque digital y el photoshop, me obligué a hacer instalaciones para mostrar el proceso de trabajo. Para que la gente pueda comprender cómo se hacen las fotografías”, dijo Rousse en encuentro con periodistas culturales en Artexarte.

El artista visual Georges Rousse, cuya obra se ha expuesto en los grandes museos del mundo, vino a Buenos Aires a presentar
El artista visual Georges Rousse, cuya obra se ha expuesto en los grandes museos del mundo, vino a Buenos Aires a presentar "El espacio infinito", su primera instalación aquí. (Foto: Mariana Mactas).

En tiempos de IA e imágenes manipuladas, asomarse al trabajo de Rousse es una experiencia deslumbrante. Cuesta creer que estamos frente a imágenes tan reales que fueron “construidas”, a pura mano y cabeza humanas, jugando con las formas, los espacios y los colores. “Si la fotografía es una reducción de la realidad, busco que las personas puedan entrar adentro de las mías. Habitar el espacio de las imágenes”, explica.

No se pierdan la muestra que estará abierta por dos meses. Permite observar la evolución del trabajo de Rousse, desde las primeras obras, de principios de los ochenta, hasta su evolución, hacia 2018 hacia formas depuradas. Su predilección por los lugares abandonados, casonas, fábricas produjo piezas únicas. Imágenes increíbles en las que un círculo, de color o de papeles de diario, interviene y transforma espacios cargados de historias.