Rusia extendió el uso de Max, la aplicación de VKontakte, entre funcionarios, docentes, estudiantes y alumnos como alternativa a Telegram y WhatsApp. (REUTERS/Ramil Sitdikov/Illustration)

Rusia extendió el uso de Max, una aplicación de mensajería y pagos desarrollada por VKontakte, entre funcionarios, docentes, estudiantes y alumnos, mientras una investigación forense detectó capacidades que permitirían supervisar la actividad de sus servicios integrados, según The Guardian.

La plataforma, presentada por las autoridades como una alternativa patriótica a Telegram y WhatsApp, combina mensajería, pagos, banca y trámites estatales. Durante los últimos 18 meses, decenas de millones de personas fueron presionadas para instalarla y este verano se convirtió en la aplicación de mensajería más utilizada del país, informó el diario.

Max funciona como una superaplicación que concentra servicios cotidianos mediante miniprogramas. Una investigación de la Universidad de Míchigan concluyó que puede tomar capturas de pantalla y acceder a datos de esos servicios sin que el usuario lo advierta, lo que abre la posibilidad de supervisar mensajes, pagos y trámites realizados dentro de la plataforma.

El equipo dirigido por Roya Ensafi, profesora asociada de informática de esa universidad, analizó la versión de Max disponible en Rusia. La investigación indicó que la aplicación puede acceder a la información almacenada en sus miniprogramas, asumir la identidad de los usuarios e insertar código en ellos.

Según Ensafi, esa última capacidad podría permitir al Gobierno ruso utilizar Max para lanzar ciberataques. La investigadora aclaró que la aplicación no puede ingresar en Telegram o WhatsApp si están instaladas en el teléfono, aunque Rusia prohibió ambas plataformas.

Max combina mensajería, pagos, banca y trámites estatales en una superaplicación que se volvió la app de mensajería más utilizada de Rusia. (REUTERS/Shamil Zhumatov/Illustration)

“Lo que ofrece Max es la táctica más inteligente y también la más aterradora” empleada por gobiernos autoritarios para vigilar a sus ciudadanos, afirmó Ensafi a The Guardian. También sostuvo que la aplicación constituye “un modelo que cualquier gobierno puede seguir” hacia el autoritarismo digital.

El uso de Max se extendió en ámbitos vinculados al Estado ruso. Funcionarios, empleados públicos, docentes, universitarios y escolares afrontaron presiones para trasladar sus comunicaciones a la plataforma, de acuerdo con el periódico.

Un docente de Moscú relató que la dirección de su escuela ordenó en marzo que toda la comunicación institucional se realizara mediante Max. “A partir de ahora, todo está en Max”, les dijo el director, según el testimonio recogido por el diario. La medida incluyó los grupos con padres, el envío de tareas y otros intercambios escolares.

Daniil, un estudiante universitario de San Petersburgo, contó que descargó la aplicación antes del inicio del ciclo académico después de que le comunicaran que necesitaría un código QR generado por Max para acceder a edificios y residencias universitarias. Dijo que tenía dudas sobre la seguridad y la privacidad, pero que no veía otra opción para entrar al campus.

Entre las élites políticas y empresariales, el uso de Max parece ser en buena medida una formalidad, mientras Telegram y Signal se mantienen como herramientas de comunicación diaria, según varias personas con contactos en esos ámbitos. Una persona del círculo interno del Kremlin aseguró que compró, junto con varios amigos, teléfonos secundarios para instalar la aplicación.

Max combina mensajería, pagos, banca y trámites estatales en una superaplicación que se volvió la app de mensajería más utilizada de Rusia. (REUTERS/Ramil Sitdikov/Illustration/File Photo)

Es todo para aparentar. Nadie en política la usa realmente”, dijo esa persona bajo condición de anonimato.

Max todavía no iguala a Telegram como fuente de información para los rusos, informó The Guardian. Los canales públicos de la nueva aplicación tienen un desarrollo menor y pocas audiencias comparables con las mayores cuentas de Telegram.

Varios usuarios consultados por el diario señalaron que el diseño y las funciones de Max se parecen a Telegram, aunque expresaron preocupación por la privacidad. Nikolai, un consultor moscovita de 34 años, describió esa percepción: “Usar Max te hace sentir que nunca sabes del todo quién más podría estar mirando”.

Max y VKontakte fueron contactadas para comentar la investigación.