El Gobierno prevé mantener otra reunión con representantes de la Iglesia a mediados de septiembre para avanzar con la organización de la visita del papa León XIV y espera conocer antes la agenda definitiva de actividades. La Casa Rosada también postergó hasta ese momento la definición sobre un eventual feriado o asueto durante la estadía del Pontífice.
En paralelo, el Ejecutivo ya fijó una línea política frente a los discursos que pueda pronunciar León XIV durante su visita. En Nación no esperan una crítica directa contra la gestión y descartan responder públicamente aun si el Papa plantea cuestionamientos.
“No hay que cometer errores ni sobregirarse”, sostienen en la Casa Rosada. La evaluación oficial es que la visita tendrá un tono de celebración, convocará a una gran cantidad de personas y no debería convertirse en un foco de tensión con el Gobierno.
En el Ejecutivo reconocen que el Pontífice mantiene una discursiva centrada en temas sociales, el diálogo y la necesidad de reducir la polarización, pero sostienen que no esperan que apunte específicamente contra la administración de Javier Milei. La instrucción política es evitar cualquier reacción que pueda escalar una diferencia.
“Hasta que no esté la agenda final no lo vamos a decidir”, aseguran en Nación sobre la posibilidad de establecer un día no laborable. En el Gobierno explican que la medida dependerá de cómo quede distribuido el itinerario entre la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y Córdoba y de la magnitud de los actos previstos.

La próxima instancia de coordinación está prevista, en principio, para mediados de septiembre, cuando el Gobierno espera que la Santa Sede comunique oficialmente el programa completo. Hasta ahora están confirmadas las fechas generales: León XIV permanecerá en la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre.
La Casa Rosada viene trabajando desde agosto junto con la Nunciatura Apostólica, la Conferencia Episcopal Argentina, Cancillería y las jurisdicciones involucradas. Karina Milei quedó al frente de la coordinación política e institucional y encabezó las primeras reuniones con funcionarios nacionales, provinciales y porteños.
La segunda avanzada de la Santa Sede terminó a comienzos de septiembre y permitió recorrer los principales lugares bajo análisis. Los equipos visitaron el Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad de Buenos Aires, el Cottolengo Don Orione, la Basílica de Luján y distintos puntos de Córdoba, entre ellos FAdeA, el Arzobispado, la Catedral y el aeropuerto internacional.
La agenda preliminar contempla además actos multitudinarios en la Ciudad de Buenos Aires, Luján y Córdoba. El Gobierno ya había mencionado como posibles escenarios el Monumento a los Españoles, la Basílica de Luján y el predio de la Fábrica Argentina de Aviones.
El itinerario, sin embargo, todavía no está cerrado. La propia Oficina del Presidente informó el 5 de septiembre que el proyecto seguirá siendo evaluado y que los detalles definitivos serán comunicados por la Santa Sede durante este mes.
Esa definición es la que la Casa Rosada considera necesaria antes de resolver el esquema laboral de los días de la visita. La discusión incluye si corresponde establecer un feriado nacional, un asueto para determinados sectores o algún régimen limitado territorialmente según las actividades previstas.
El operativo de seguridad, en cambio, ya comenzó a formalizarse. El Ministerio de Seguridad creó tres comandos unificados federales para coordinar los despliegues en la Ciudad de Buenos Aires, Luján y Claypole y la provincia de Córdoba durante el viaje apostólico.
Las estructuras reúnen a representantes de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, Policía de Seguridad Aeroportuaria y áreas de inteligencia criminal, además del Servicio Penitenciario Federal cuando corresponda. También habrá coordinación con los equipos de seguridad de la Santa Sede.
La organización tiene además una dimensión política. El Ejecutivo tendrá a su cargo, junto con la Nunciatura, parte del encuentro protocolar de León XIV con representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático. En la Iglesia esperan que la convocatoria alcance a dirigentes de distintos espacios políticos, gobernadores y representantes institucionales.
La próxima definición central llegará cuando el Vaticano publique el itinerario definitivo. A partir de esa agenda, el Gobierno terminará de ordenar las reuniones, los operativos y los actos masivos, resolverá si habrá feriado o asueto y sostendrá una estrategia de evitar cualquier confrontación con el Papa.



