Saná, 25 sep (EFE).- El presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial del Yemen, Rashad al Alimi, llamó este viernes a la "movilización general" para que los ciudadanos se unan al Ejército con el fin de combatir a los rebeldes hutíes, a quienes ofreció una "amnistía" si deciden abandonar su lucha contra las tropas gubernamentales.

"Convoco a los hijos e hijas de nuestro gran pueblo a una movilización general y a una unión nacional", dijo Al Alimi en un discurso televisado, en el que exhortó a los yemeníes a "unirse a las filas" del Ejército y a contribuir a la defensa de las instituciones del Estado, en medio del recrudecimiento del conflicto con los hutíes.

El llamamiento fue dirigido tanto a los ciudadanos que viven en el Yemen como a los que se encuentran fuera, entre los que se incluyen decenas de miles de refugiados que huyeron del país tras el estallido de la guerra que enfrenta desde 2014 al Gobierno con los hutíes, y que ha provocado también el desplazamiento de unas 5 millones de personas.

Al Alimi afirmó que ha llegado un "momento histórico", y presentó el actual conflicto como una "batalla existencial" para "restaurar las instituciones estatales y extender la soberanía del Estado a cada centímetro del territorio nacional hasta llegar a Saná", la capital del país.

La guerra del Yemen estalló en 2014 después de que los hutíes se alzaran en armas contra el Gobierno y tomaran Saná y amplias zonas del noroeste del país, mientras que el conflicto se recrudeció un año después con la intervención de una coalición militar liderada por Arabia Saudí en favor del Ejecutivo reconocido internacionalmente.

En este contexto, Al Alimi ofreció a partir de mañana, 26 de septiembre, una "amnistía general" a todo aquel que decida "abandonar las milicias terroristas hutíes y cesar su lucha o colaboración con ellas", mientras que prometió "regularizar" a los combatientes que se unan a las Fuerzas Armadas.

Afirmó que esta oferta tiene el objetivo de "evitar el derramamiento de sangre yemení, poner fin a la guerra y prevenir actos de represalia", en un momento de escalada que ha provocado la muerte de al menos 140 civiles y el desplazamiento de más de 133.000 personas desde principios de agosto, de acuerdo con Naciones Unidas, que no obstante, sospecha que la cifra de fallecidos puede ser mucho mayor, si bien reconoce carecer de datos para verificarla.

La guerra del Yemen había llegado a un punto muerto tras el alto el fuego mediado por la ONU en 2022, que pese a expirar poco después se mantuvo en gran medida, pero a finales de julio un bombardeo del Ejército yemení contra el aeropuerto de Saná para evitar el aterrizaje de un avión iraní reactivo las tensiones.

Los hutíes acusaron a Arabia Saudí del ataque y, poco después, comenzaron una campaña de ataques contra el reino e impusieron un bloqueo contra todo buque con vinculación saudí en el mar Rojo, lo que provocó una respuesta en forma de ataques aéreos de Riad contra posiciones de los rebeldes en el Yemen.

Sin embargo, los hutíes -aliados de Irán- lanzaron una ofensiva relámpago a gran escala a principios de septiembre y capturaron amplias zonas de la costa yemení del mar Rojo, incluidas las aledañas al estratégico estrecho de Bab al Mandeb, ante la incapacidad de las tropas gubernamentales de hacer frente a la embestida rebelde. EFE