En octubre de 2024, un pescador de la desembocadura del Guadalquivir sacó en la red una gamba que no había visto nunca. Ni él, ni ninguno de sus compañeros. De hecho, hasta que no intervino el CSIC, no supimos que era una Macrobrachium asiática. Se trataba de la primera captura en toda la península ibérica y la más occidental de Europa.
No sabemos cómo llegó, pero los investigadores sospechan que entró en el agua de lastre de un barco. Es decir, entró por la puerta.
Porque eso es el Guadalquivir. La verdad es que si uno se pregunta por qué tantas especies invasoras aparecen en el sur de España, puede encontrar muchas respuestas. Pero hay una clave: que el Guadalquivir es el único gran río español con un puerto marítimo tierra adentro.
A veces no reparamos en ello, pero el estuario del Guadalquivir se mete 110 kilómetros hacia el corazón de Andalucía. En esos 110 kilómetros está un puerto, el de Sevilla, que solo en 2025 recibió 991 escalas de buques. Casi mil barcos remontando un río es la definición misma de "vector de riesgo".




