Un análisis observacional con más de 64.000 adultos seguidos durante ocho años halló que el ritmo de la caminata se relaciona con la mortalidad tanto como el total de pasos diarios (Imagen Ilustrativa Infobae)

Silvio Garattini, fundador del Instituto de Investigaciones Farmacológicas Mario Negri, sostiene que caminar 5 kilómetros diarios a paso rápido es una de las claves detrás de sus 97 años de vida saludable. Un estudio publicado en septiembre de 2026 en el British Journal of Sports Medicine, con datos de más de 64.000 personas, respalda ahora ese principio: no solo importa la cantidad de pasos, sino también el ritmo al que se dan.

El oncólogo y farmacólogo italiano, nacido en Bérgamo en 1928, fundó en 1963 el instituto que lleva el nombre de Mario Negri, un joyero milanés que financió el proyecto antes de morir. Con sede central en Milán y una segunda sede en Bérgamo, el centro se convirtió en una referencia europea en investigación farmacológica sin fines de lucro.

Garattini, que sigue yendo a su oficina y participando en investigaciones, ha repetido en distintas entrevistas con el diario Corriere della Sera la misma fórmula: la actividad física solo funciona si exige al cuerpo un mínimo esfuerzo.

El paso lento no cuenta como ejercicio, según el investigador

En una entrevista concedida al Corriere della Sera en septiembre de 2024, Garattini explicó con precisión su rutina diaria. “Intento hacer al menos 5 kilómetros al día, incluso actualmente trato de mantener este objetivo”, afirmó. Pero aclaró de inmediato que la distancia por sí sola no alcanza: “Pero lo hago a un ritmo relativamente rápido, ya que de lo contrario no hay efecto aeróbico”.

Silvio Garattini sostiene que la caminata debe elevar la respiración y la frecuencia cardíaca

El investigador fue todavía más específico sobre qué debe sentir el cuerpo durante la caminata para que esta tenga un efecto real sobre la salud cardiovascular. “Tiene que haber cierta fatiga, que consiste en una respiración dificultosa y un aumento de la frecuencia cardíaca. Caminar para ver escaparates no es actividad física”, sostuvo en esa misma conversación con el diario italiano.

Un estudio con 64.000 personas confirma la importancia del ritmo

Casi dos años después de esas declaraciones, la evidencia científica avanzó en la misma dirección. Un equipo de investigadores de la Universidad de Sídney, en Australia, analizó datos de dispositivos de actividad física de 64.743 participantes del Biobanco del Reino Unido, de entre 40 y 69 años, seguidos durante un promedio de ocho años. El trabajo se publicó el 8 de septiembre de 2026 en el British Journal of Sports Medicine.

Los resultados mostraron que la intensidad del paso incide en el riesgo de muerte tanto como la cantidad total de pasos diarios. Quienes caminaban menos de 5.000 pasos por día pero lo hacían a un ritmo más vivo, de unos 80 pasos por minuto, presentaron un riesgo de muerte hasta un 28% menor que quienes caminaban esa misma cantidad de pasos a paso lento.

Un ritmo más rápido al caminar se asoció con un menor riesgo de muerte, incluso entre quienes daban menos de 5.000 pasos diarios (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre quienes acumulaban entre 7.500 y 10.000 pasos diarios, el riesgo más bajo se observó en torno a los 100 pasos por minuto, un ritmo equivalente a una caminata enérgica.

“Nuestros hallazgos aportan evidencia para enfoques basados en pasos que apunten tanto a la cantidad diaria como a la intensidad del paso, para reducir el riesgo de mortalidad”, señalaron los autores del estudio, citados por la agencia HealthDay.

El límite recomendado está entre 150 y 300 minutos semanales

Garattini también fija un techo para el volumen de ejercicio. En la misma entrevista de 2024, explicó que la referencia científica ubica el rango óptimo entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física, en línea con las recomendaciones de los principales organismos de salud del mundo. “Lo que se haga por encima de ese umbral básicamente no comporta ninguna ventaja”, afirmó.

El investigador insistió, además, en que la edad no es una barrera para comenzar. “Nunca es demasiado tarde, incluso a los 80 años se puede empezar a caminar. Siempre es mejor que estar parado”, dijo al Corriere della Sera.