España está a punto de llenar la red de baterías: en 18 meses podría multiplicar su capacidad

En un mundo que cada vez más pisa el acelerador de la transición energética, no solo importa generar energía renovable, sino también reservar su excedente para cuando sea necesario echar mano de ella. Sin embargo, la presencia de sistemas de almacenamientos con baterías sigue siendo prácticamente anecdótica en el mundo. El informe Global Energy Transition Outlook 2025 de DNV apunta a que solo el 6,6 de las instalaciones solares actuales cuentan con algún sistema de almacenamiento.

El problema. Ya conocemos que las renovables son energías limpias y cada vez más baratas, pero también que vienen acompañadas de un problema fundamental: su generación es intermitente, su producción depende de las condiciones meteorológicas y, en el caso de la solar y la eólica, de las horas de luz o del viento. La generación de este tipo de fuentes fluctúa y se ve bastante limitada en momentos en los que la demanda eléctrica todavía puede seguir siendo elevada.

Ahí es donde entra el almacenamiento. Una batería puede cargarse cuando existe electricidad abundante y barata y descargarse a demanda horas después, cuando el sistema necesita más energía.

Esto que parece un edificio a medio construir en China es una batería gigante que funciona con gravedad
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