Mujeres sostienen carteles en homenaje a Elizabeth Tsontso Moselakgomo, asesinada cerca de Johannesburgo, en Pretoria, Sudáfrica. 17 de septiembre de 2026 (REUTERS/Alet Pretorius)

Elizabeth Mokolo Moselakgomo, de 38 años, salió a correr por la tarde el 9 de septiembre. Nunca regresó a casa.

Su cuerpo fue hallado tres días después, semidesnudo y con hematomas, lo que provocó indignación en Sudáfrica, un país que lidia con una de las tasas más altas registradas de violencia contra las mujeres, según el Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica.

El cuerpo de Moselakgomo fue el quinto en ser descubierto en una aparente serie de asesinatos: en los últimos dos meses se han encontrado los cuerpos de otras ocho mujeres en la provincia de Gauteng, al este de Johannesburgo, lo que ha despertado el temor de que un asesino en serie pueda ser el responsable.

El noveno cuerpo fue hallado ayer en la localidad de Dawn Park, a unos 32 kilómetros (20 millas) al norte de Kempton Park, donde se descubrieron otros cinco cuerpos, incluido el de Moselakgomo.

Las mujeres tenían entre 20 y 38 años. Otros cuerpos fueron hallados en las zonas de Olifantsfontein y Kwa-Thema, ambas situadas a unos 32 kilómetros del lugar donde se encontraron los cuerpos de Moselakgomo y los otros cuatro.

Escena acordonada donde fue hallado el cuerpo de una de las nueve mujeres asesinadas en Ekurhuleni, al este de Johannesburgo, Sudáfrica. 15 de septiembre de 2026 (REUTERS/Stringer)

La policía informó que la mayoría de los cuerpos presentaban hematomas, estaban parcial o totalmente desvestidos y ocho mostraban signos de agresión sexual.

Al menos una de las mujeres había sido degollada, declaró el jueves a la prensa el comisionado interino de la policía de Gauteng, Fred Kekana.

La policía detuvo a un sospechoso en relación con el hallazgo del cuerpo de la primera mujer, ocurrido el 15 de julio en Kempton Park. La mujer, de 37 años, fue encontrada semidesnuda, con hematomas y atada con cables. La policía no ha divulgado más información sobre el sospechoso, ni siquiera si podría estar vinculado a las otras muertes; solo indicó que se trata de un ciudadano extranjero.

El jueves, manifestantes —en su mayoría mujeres— marcharon por las calles del distrito de Ekurhuleni, donde se hallaron los cuerpos, vestidas de negro. Algunas portaban pancartas exigiendo el fin de los femicidios.

El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, afirmó en un comunicado que las fuerzas del orden estaban investigando las muertes y que se agotaría cualquier vía de investigación para esclarecer los hechos.

Manifestantes marcharon en Ekurhuleni vestidas de negro para exigir el fin de los femicidios y la violencia de género en Sudáfrica. (Reuters)

Si bien los asesinatos en serie son poco frecuentes, esta aparente ola de crímenes ha suscitado un debate más amplio sobre la violencia contra las mujeres en Sudáfrica.

En 2020, en plena pandemia de coronavirus, Ramaphosa calificó los asesinatos de mujeres y niños a manos de hombres como “otra pandemia que azota a nuestro país”. Una investigación publicada el año pasado por la unidad de investigación parlamentaria de Sudáfrica reveló que al menos el 33 por ciento de las mujeres mayores de 18 años habían sufrido violencia física. El informe cita estadísticas de la policía sudafricana que indican que, de los 39.304 incidentes de delitos sexuales denunciados entre abril y diciembre de 2024, 31.303 fueron casos de violación.

Sudáfrica registra una de las tasas de femicidios más altas del mundo. Las mujeres en Sudáfrica son asesinadas a un ritmo cinco veces superior al promedio mundial, según ONU Mujeres. En noviembre de 2025, Sudáfrica declaró la violencia de género y el femicidios como un desastre nacional.

Manifestante durante una protesta que exigió la deportación de inmigrantes indocumentados en Benoni, al este de Johannesburgo, el 5 de junio de 2026 (REUTERS/Ihsaan Haffejee).

“Sudáfrica ha convivido con niveles persistentemente altos de femicidios durante muchos años. El hallazgo de estos cuerpos ha hecho que esa emergencia continua se vuelva brutalmente visible”, afirmó Mpiwa Mangwiro, gerente de desarrollo de políticas y defensa de derechos de Sonke Gender Justice, una organización de derechos con sede en Sudáfrica.

“Las respuestas del gobierno siguen siendo también muy reactivas”, señaló. “Movilizamos equipos especiales, reforzamos la presencia policial y emitimos declaraciones públicas una vez que se han encontrado los cuerpos de las mujeres. La prevención exige que respondamos a las señales de alerta antes de que una mujer sea asesinada”.

Aunque se desconoce la nacionalidad del único sospechoso, la información policial de que se trataba de un ciudadano extranjero generó temor en las redes sociales de que el caso pudiera desencadenar una reacción hostil contra los inmigrantes.

Las marchas contra los inmigrantes y los grupos de justicieros han impulsado una ola de agitación social en Sudáfrica este año, culpando a menudo a los migrantes extranjeros de la elevada tasa de criminalidad del país.

(c) 2026, The Washington Post