Los Ángeles (EE.UU.), 31 ago (EFE).- El jurado encargado de decidir el destino de Duane 'Keffe D' Davis, acusado de haber orquestado el asesinato del rapero Tupac Shakur en 1996, inició este lunes sus deliberaciones tras escuchar los alegatos finales de la fiscalía y la defensa.
El panel, integrado por 16 personas, cuatro de ellas suplentes, escuchó durante nueve días de audiencias el testimonio de cerca de 30 testigos convocados por ambas partes.
Davis, de 63 años, enfrenta un único cargo de asesinato con arma mortal, agravado por la intención de promover, fomentar o ayudar a una organización criminal, y es la única persona que ha sido enjuiciada por la muerte del rapero.
El fiscal Binu Palal sostuvo ante el jurado que Davis, junto a su sobrino Orlando Anderson y el resto de su grupo, decidió ir tras Shakur luego de que Anderson protagonizara un altercado con el rapero y su entorno en el hotel MGM Grand de Las Vegas.
El fiscal también señaló a Davis como uno de los líderes de la pandilla Southside Compton Crips, una afirmación que el propio acusado negó con gestos desde la sala.
Palal también hizo hincapié en que el caso contra Davis no se sustenta únicamente en sus confesiones públicas, en las que aseguró haber participado en la organización del tiroteo, sino también en pruebas circunstanciales que, en conjunto, llevaron a que el caso llegara a juicio.
La fiscalía argumentó que, aunque Davis ha modificado ciertos detalles de su relato a lo largo de los años, los elementos centrales de su versión se han mantenido firmes desde la noche del crimen.
Según el fiscal, lo que ha variado no son los hechos, sino la disposición de Davis a hablar de ellos, a medida que hacerlo se volvía legalmente más arriesgado para él. Palal destacó que, desde 1998 hasta 2023, Davis nunca negó haber estado presente en el lugar del crimen.
Palal se refirió al libro de memorias de Davis, 'Compton Street Legend', como una admisión de culpa, aunque fue coescrito con Yusuf Jah. Palal argumentó que al presentarlo públicamente como la verdad del caso, Davis lo convirtió en una confesión tan válida como si él mismo la hubiera pronunciado.
La defensa, por su parte, encabezada por el abogado Michael Sanft, buscó desacreditar esas mismas declaraciones, argumentando que Davis ha ofrecido versiones contradictorias del tiroteo y que gran parte de su relato es, en realidad, una historia inventada.
Sanft también cuestionó la solidez de las pruebas presentadas por la fiscalía, al señalar que no existe evidencia que confirme la presencia de Davis en Las Vegas la noche del asesinato, ni que haya certeza de que la pelea previa en el MGM Grand ocurriera tal como se describe.
El abogado defensor añadió que incluso dentro de la propia Policía Metropolitana de Las Vegas hubo dudas sobre el manejo y la seguridad del expediente del caso.
Pese a que su presentación de pruebas durante el juicio fue breve, los alegatos finales de la defensa se extendieron por casi dos horas.
De acuerdo con CNN, Sanft declaró a los periodistas que su cliente se siente "esperanzado" respecto al resultado.
Tras nueve días de juicio y el testimonio de casi 30 testigos, el caso queda ahora en manos del jurado.EFE