Luis Advíncula atraviesa uno de los períodos más complejos de su etapa profesional. El lateral derecho fue sustituido en dos cotejos consecutivos (ante Deportivo Garcilaso y Juan Pablo II), una señal que no pasó inadvertida en los debates futbolísticos del país.
En ese contexto, Reimond Manco tomó la palabra en el programa ‘Juego Cruzado’ y le lanzó un mensaje directo al defensor justo antes del clásico entre Alianza Lima y Universitario de Deportes: confía en su reacción, pero también reconoce que el jugador sabe que su lugar está en disputa. Para Manco, el historial de Advíncula frente a las dificultades es la mejor garantía de que el lateral puede volver a su mejor nivel cuando más se lo exige.
La historia de un jugador que crece bajo presión

Manco respaldó su fe en Advíncula con un argumento concreto: la trayectoria. El exmediocampista recordó que el defensor ya enfrentó situaciones límite antes y salió fortalecido de cada una. “Yo conozco a Advíncula desde hace muchos años y siento que él siempre cuando ha tenido la adversidad muy encima se ha podido... resurgir”, señaló en el programa.
El caso más recordado fue la sanción que lo dejó fuera del equipo nacional durante ocho meses, en la época en que Ricardo Gareca conducía al combinado bicolor. Eddie Fleischman, también presente en el debate, precisó que en ese período Advíncula llamaba a diario al preparador físico Néstor Bonillo para mantenerse en forma y no perder el vínculo con el grupo.
Manco, por su parte, apuntó que incluso antes de ese episodio el lateral era un jugador que cumplía sin más, sin destacarse de manera especial. Fue justamente después del castigo y su regreso al equipo —en la etapa de Sergio Markarián, según aclaró Fleischman— cuando Advíncula se convirtió en una pieza indispensable.
“Antes de eso era un jugador que cumplía, pero cuando él regresa a la selección... se convierte en fundamental”, sintetizó Manco. La lógica que construyó es clara: la presión y el cuestionamiento no lo frenan, sino que lo impulsan. “Siempre ha tenido eso, que ante la adversidad él reacciona. Así que este partido yo le tengo fe a él”, afirmó.
Dos sustituciones seguidas que encienden las alarmas

El debate en Juego Cruzado no se quedó en el recuerdo histórico. Los participantes pusieron el foco en el presente: Advíncula fue reemplazado en dos partidos seguidos en Alianza Lima, una situación que en el caso de un lateral no es menor. Uno de los integrantes del programa lo planteó con precisión: “A un lateral no lo sacas así no más. Es como sacar a un central”.
Manco coincidió con esa lectura y agregó una capa táctica al análisis. Explicó que cuando se saca a un lateral derecho, la solución habitual es correr al lateral izquierdo hacia el otro costado e incorporar un nuevo defensor por la banda libre, lo que implica un ajuste importante en la estructura del equipo. Ese tipo de movimiento no se hace por rutina ni por comodidad: responde a una evaluación del rendimiento del titular.
En ese sentido, Manco fue directo al hablar del estado de ánimo y la situación del jugador. “Él sabe muy bien que no es que le esté yendo como él espera”, reconoció. Fleischman sumó su propia lectura: “Yo creo que él siente que está siendo cuestionado y es cuando más rebeldía tiene que mostrar ante eso”.
Un partido que define su continuidad

El mensaje central de Manco para Advíncula fue sin rodeos. El exvolante consideró que el próximo encuentro de Alianza Lima, que será el clásico del fútbol peruano, representa un punto de inflexión para el lateral. “Él sabe muy bien que está siendo cuestionado y que este partido es todo o nada. Se va a jugar la vida”, dijo.
La frase condensa la tensión que rodea al defensor en este momento. No se trata de una baja de rendimiento pasajera ni de un partido aislado: son señales acumuladas que ponen en cuestión su lugar en el equipo. Sin embargo, tanto Manco como Fleischman subrayaron que ese escenario de presión máxima es, paradójicamente, el terreno donde Advíncula históricamente ha respondido mejor.
El lateral llega al próximo compromiso con la necesidad de demostrar que su nivel no decayó y que la confianza del cuerpo técnico puede recuperarse. La experiencia acumulada, los ciclos superados y el carácter que le reconocen sus propios colegas son los argumentos que sostienen la expectativa. El veredicto, en todo caso, lo dará la cancha.




