
Marie Kondo, organizadora profesional japonesa, desarrolló una técnica de doblado vertical que multiplica el espacio disponible en cajones y clósets.
El método, conocido como KonMari, consiste en doblar cada prenda hasta formar un rectángulo que se sostiene de pie por sí solo, según explica en su portal oficial KonMari.
Con esta técnica se pueden guardar entre 20 y 40 prendas dobladas en el mismo espacio que ocuparían 10 colgadas.
En Ciudad de México, donde no existe una ley que fije un mínimo de metros cuadrados por vivienda, los espacios de guardado suelen ser reducidos, según documenta una tesis de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

Esa limitación explica por qué técnicas como el doblado vertical resultan útiles para quien vive en departamentos pequeños.
En qué consiste la técnica japonesa que libera espacio en el clóset
El método parte de un principio simple: en lugar de apilar la ropa horizontalmente, cada prenda se dobla hasta convertirse en un rectángulo compacto.
Ese rectángulo se coloca de pie dentro del cajón, como si fueran archivos en un fichero, de acuerdo con lo descrito en su portal oficial.

Esta disposición vertical permite ver todas las prendas de un vistazo, sin necesidad de remover unas para encontrar otras. Marie Kondo llama a esta técnica “file folding” o doblado tipo archivo.
Cómo doblar camisetas y suéteres paso a paso
Para una camiseta de manga corta, el sitio oficial de la organizadora detalla el procedimiento.
Primero se dobla un costado de la prenda hacia el centro. Después se repite el mismo movimiento con el otro costado, formando un rectángulo alargado.
El siguiente paso es doblar la prenda a la mitad a lo largo, dejando un pequeño espacio en el borde. Ese espacio, según la especialista, es clave para que la prenda mantenga su forma al pararse. Finalmente, se dobla en mitades o en tercios y se coloca de pie.

Para camisetas de manga larga y suéteres, el proceso agrega un paso: la manga debe doblarse para ajustarse al ancho del rectángulo, y luego doblarse de nuevo hacia el borde antes de continuar con el resto del pliegue.
El doblado de pantalones y la regla del 90 por ciento
Los pantalones y shorts siguen una lógica distinta. Se doblan las piernas a la mitad, y después se doblan hacia arriba en dirección a la pretina, dejando también un espacio en el borde.
El paso final es doblar en mitades o tercios hasta que la prenda se sostenga por sí sola.

Marie Kondo establece además una regla de llenado para los cajones. “El principio general para el almacenamiento es el 90 por ciento”, detalla una cita de su portal.
“Una vez que has elegido las cosas que amas, el enfoque correcto es llenar los cajones al punto en que se vean llenos, pero no saturados”.

Calcetines y prendas pequeñas también se doblan, no se enrollan
El método desaconseja enrollar los calcetines en forma de bola, una práctica común.
En su lugar, recomienda colocar un calcetín sobre otro y aplicar los mismos principios de doblado que en el resto de las prendas.

Para las mallas o leggings, la instrucción es desatarlas o desenrollarlas primero, si es que se guardaban de esa forma.
Luego se doblan a la mitad a lo largo y, después, en mitades o tercios, procurando que la cintura sobresalga ligeramente para facilitar su identificación dentro del cajón.
La falta de espacio en las viviendas mexicanas obliga a optimizar cada cajón
Una tesis de maestría en Arquitectura de la UNAM, titulada La vivienda minimalista y estilo de vida como factores determinantes de la personalidad del usuario habitador, plantea que el orden en el hogar tiene efectos que van más allá de lo estético.
El minimalismo, señala el documento, “no sólo es decoración, es un estilo de vida que hace a las personas ordenar su vida, su mente y su casa”.

Otro trabajo académico de la misma universidad, centrado en la reducción del tamaño de las viviendas en la Ciudad de México, documenta que no existe en el país una legislación que establezca una superficie mínima por persona en los desarrollos habitacionales.
Esa ausencia de regulación se traduce, en la práctica, en clósets y áreas de guardado cada vez más reducidas para quienes habitan las nuevas construcciones de la capital.


