París, 15 sep (EFE).- El Museo Nacional de Artes Asiáticas-Guimet de París se adentra a partir de este miércoles en el arte del 'chaekgeori' o arte coreano del trampantojo, que crea la ilusión de bibliotecas imaginarias con estanterías repletas de libros, porcelanas, instrumentos de escritura y otros objetos cuidadosamente dispuestos.

La exposición 'El saber en trampantojo, siglos XVIII-XX', abierta hasta enero de 2027, reúne obras que permiten descubrir esta tradición pictórica y, al mismo tiempo, acercarse a una Corea abierta al mundo y a las influencias llegadas de Europa, China y Japón.

El origen de este movimiento se remonta a finales del siglo XVIII, durante el reino de Joseon, cuando el rey Jeongjo convirtió las representaciones de bibliotecas en una herramienta vinculada al saber y a la vida intelectual.

El monarca encontró en estas pinturas una manera de permanecer simbólicamente rodeado de sus libros incluso cuando no podía tenerlos físicamente delante. Encargó a los pintores de la Academia Real composiciones destinadas a su gabinete de trabajo y, en algunos casos, colocadas detrás de su propio trono.

Así nació y se desarrolló el 'chaekgeori', término que designa estas representaciones de libros y objetos organizados en estanterías y espacios de estudio, realizadas a menudo en grandes biombos extensibles.

"El objetivo de esta exposición es devolver un lugar central a un movimiento pictórico que los coreanos desarrollan a finales del siglo XVIII y que llega hasta hoy", explicó a EFE el comisario de la muestra, Arnaud Bertrand.

En la sociedad coreana de Joseon estas pinturas tenían una función pedagógica: animar a cultivar el conocimiento y mostrar la importancia de una vida ilustrada, pero la biblioteca pintada se convierte además en un 'gabinete de los deseos', una representación de aquello que se quiere conocer, admirar o llegar a poseer.

"Tener un biombo con todos estos objetos de curiosidad puede a la vez inspirar intelectualmente y sustituir al objeto mismo", señala Bertrand.

Los artistas coreanos del 'chaekgeori' estuvieron influenciados por las técnicas de perspectiva y trampantojo que llegaban de Europa, que pudieron observar en las iglesias de Pekín.

En ese sentido, la exposición cuestiona la imagen tradicional de Corea como un país aislado, el denominado 'reino ermitaño', y presenta una sociedad abierta al conocimiento y diálogo con otras culturas.

La exposición muestra ese contacto a través de una pieza especialmente espectacular: un excepcional rollo pintado del siglo XVIII, de más de cinco metros de longitud, presentado por primera vez en Francia.

La obra despliega ante el visitante una sucesión de embajadores extranjeros representados con los rasgos y los atuendos propios de sus respectivos países.

"Cuando los coreanos llegan a Pekín -explica Bertrand-, descubren en la Ciudad Prohibida a embajadores extranjeros, ya sean holandeses, españoles o franceses. También descubren el arte barroco de la Contrarreforma jesuita en las iglesias y lo describen".

Después, regresan a Corea "con grabados europeos, retratos, figuras y obras relacionadas con el protestantismo y el cristianismo. Todo ello llegará a las bibliotecas reales e inspirará a los artistas", señala.

Con el paso del tiempo, el 'chaekgeori' evolucionó y las composiciones adquirieron mayor libertad y un carácter cada vez más imaginativo, hasta crear mundos próximos al sueño.

Muy conocidas en Corea, estas obras siguen siendo poco familiares para el público europeo. Guimet las presenta ahora como una tradición pictórica con identidad propia, lejos de la visión de un género meramente decorativo o folclórico.

Los responsables del museo reconocen que este es un momento especialmente favorable para la cultura coreana, cuyo interés entre los jóvenes europeos, impulsado por la música, las series, el cine, la moda y la gastronomía, recuerda al auge de la cultura japonesa en Europa hace dos décadas.

Esta exposición forma parte del programa organizado por Guimet con motivo del 140º aniversario de las relaciones diplomáticas entre Francia y Corea, tras las muestras dedicadas al reino de Silla y a la artista contemporánea Seulgi Lee. EFE

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