El meteorólogo Nelson Quispe, especialista del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), advirtió que el pico del fenómeno El Niño global podría llegar a fin de año y agravar el escenario climático ya activo en Perú. La advertencia, recogida en una reciente entrevista, plantea un panorama de contrastes: se prevén más lluvias en el norte y menos precipitaciones desde la zona central hasta el sur del país. Esta combinación, explicó el experto, puede traducirse en exceso de agua en una región y déficit hídrico en otra, replicando patrones críticos del pasado.
La alerta surge en un contexto donde el país ya experimenta alteraciones meteorológicas asociadas a la presencia de un mar más cálido frente a su costa. Según detalló Quispe, en términos climáticos, aún podrían presentarse entre cinco y seis incursiones de depresiones aisladas en niveles altos (DANAS) durante el año, de las cuales dos ya se han registrado. Si estos sistemas ingresan de nuevo mientras el mar se mantiene cálido, su impacto podría intensificarse, incrementando la severidad de los fenómenos asociados.
El Niño global y el Niño costero: dos fenómenos, un país dividido
El Niño global corresponde al aumento de la temperatura en la franja ecuatorial del océano Pacífico central. Este fenómeno, según Quispe, afecta al territorio peruano principalmente al inhibir las lluvias en la parte central y sur. En paralelo, el Niño costero presenta un efecto más localizado y diverso: en el norte favorece el exceso de precipitaciones, mientras que en la zona central y sur puede profundizar la escasez de lluvias y, en algunos casos, derivar en sequías.
La simultaneidad de ambos fenómenos divide el impacto climático en Perú. El entrevistador resumió la situación como “un país partido”, una descripción que Quispe consideró acertada. En términos prácticos, esto significa lluvias intensas en el norte y reducción del caudal hídrico en el centro y sur, lo que exige atención diferenciada para cada región.

Patrones históricos y magnitud del evento actual
El meteorólogo comparó el patrón actual con lo ocurrido en los años 1982 y 1983, cuando el norte del Perú registró lluvias intensas y el sur enfrentó deficiencia de precipitaciones. Quispe añadió que científicos de distintos países ya catalogan el evento en curso como uno que podría superar los episodios registrados en 1982-1983 y 1997-1998. “No es posible establecer con exactitud todo lo que ocurrirá”, afirmó Quispe, y subrayó que la falta de antecedentes obliga a basar los análisis en probabilidades, no certidumbres.
A diferencia de los episodios recientes, como el de 2017, cuando el país enfrentó solo un Niño costero, el fenómeno actual se caracteriza por la coexistencia de dos comportamientos opuestos. En ese año, las lluvias se concentraron en el norte y las precipitaciones en el centro y sur se mantuvieron dentro de lo normal o fueron apenas superiores. En 2023, el Niño costero concentró las lluvias a lo largo de la vertiente occidental, pero la novedad ahora radica en la superposición de ambos fenómenos y su alcance geográfico.

Las danas: efectos recientes y riesgos al combinarse con el mar cálido
Según explicó Nelson Quispe, las DANAS son eventos de escala corta que aparecen de manera recurrente a lo largo del año. Las más recientes, identificadas como Aníbal y Berta, se disiparon tras dejar efectos visibles en diferentes regiones. Estos sistemas se originan en una zona subtropical alejada del Pacífico y avanzan hacia el norte, afectando con más fuerza a Chile, aunque parte de su influencia alcanza territorio peruano.

En esta oportunidad, las danas provocaron lloviznas desde Tacna hasta Lima, deslizamientos en la parte sur y exceso de agua en la zona central. La intensificación de vientos en áreas altoandinas y episodios de nieve durante varios días también fueron atribuidos a estos sistemas. De acuerdo con el Senamhi, en condiciones normales, estos eventos suelen dejar impactos ligeros, pero la presencia de un mar más cálido exacerba la intensidad de sus efectos.
Para ilustrar el riesgo, Quispe recordó el caso de Secocha, en la costa de Arequipa. En 2023, una tormenta severa en esta zona minera dejó más de 40 víctimas, en un contexto de mar cálido y presencia de una dana. También mencionó lo ocurrido en Chosica en 2013, donde la aproximación de una dana provocó una lluvia inusualmente intensa y pérdidas humanas. Según el meteorólogo, aunque las danas y el Niño costero son fenómenos independientes, el mar cálido puede potenciar el primero y agravar sus consecuencias.

Temperaturas inusuales y mar cálido en profundidad
La costa de Perú registra actualmente temperaturas superiores a las habituales para la época. El Senamhi emitió una alerta por incremento térmico, vinculada al calentamiento del mar frente a la costa. En Lima, se alcanzaron 28,8 °C (83,8 ℉) tres días antes de la entrevista, cuando lo habitual sería alrededor de 19 °C (66,2 ℉). En Tumbes, se registraron máximas de 37 °C (98,6 ℉) en fechas recientes.

Para el fin de semana, Quispe anticipó que Lima mantendría temperaturas superiores a 26 °C (78,8 ℉), un comportamiento que se repetiría a lo largo de la costa. Además de la temperatura, alertó sobre niveles elevados de radiación ultravioleta, que persisten en rangos peligrosos.
El meteorólogo atribuyó parte de este fenómeno a la debilidad de la corriente de Humboldt (también conocida como corriente peruana) y del anticiclón del Pacífico Sur. Esta menor intensidad facilita la entrada de sistemas cálidos. Incluso si el anticiclón recupera fuerza, los vientos que impulsa hacia la costa seguirían siendo cálidos, ya que el mar presenta temperaturas elevadas no solo en la superficie, sino a más de 200 metros de profundidad, lo que complica un enfriamiento rápido.

Escenario de incertidumbre y vigilancia permanente
La combinación de El Niño global y El Niño costero mantiene en alerta a las autoridades peruanas, que monitorean la evolución de los fenómenos para anticipar posibles escenarios adversos. La coexistencia de ambos eventos incrementa la volatilidad y amplía el rango de impactos, desde inundaciones en el norte hasta sequías en el sur. Ante la falta de precedentes directos, especialistas como Quispe recomiendan seguir de cerca los reportes y prepararse para un año con desafíos climáticos superiores a los habituales.