Eudeba presentó Primero las Escuelas, una serie de doce libros de Matemática y Prácticas del Lenguaje para cuarto, quinto y sexto grado con guía docente

La Editorial Universitaria de Buenos Aires presentó Primero las Escuelas, una serie de doce títulos para el segundo ciclo de la primaria: libros de Matemática y de Prácticas del Lenguaje para cuarto, quinto y sexto grado, cada uno con su guía para el docente. La producción se hizo junto con Producciones Publiexpress e Industria Gráfica Ipesa, y el material ya está terminado y listo para imprimirse en la escala que cada jurisdicción requiera.

Para Eudeba es un desplazamiento considerable. La editorial que Boris Spivacow dirigió entre 1958 y 1966, la de los libros baratos vendidos en quioscos y las tiradas que convirtieron el catálogo universitario en objeto de consumo masivo, construyó su identidad alrededor del estudiante de grado y del lector adulto. Según la editorial, el sentido de este giro de catálogo se basa en un pulso concreto: la universidad ve cada año qué traen y qué les falta a los chicos que llegan, y por eso decide intervenir donde esas bases todavía se construyen. El razonamiento encadena primaria, secundaria y universidad, y promete, al final de la cadena, menos deserción en el primer año.

Los doce títulos comparten una secuencia idéntica: un capítulo 0 de diagnóstico, para que el docente establezca el punto de partida real del grupo antes de avanzar; un desarrollo organizado según los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios, con entrada por situaciones y no por definiciones; actividades de integración que obligan a reutilizar lo aprendido en contextos nuevos; y una etapa de evaluación con instrumentos de seguimiento y rúbricas anuales. La repetición de la estructura en las dos áreas y en los tres grados no es un detalle de diseño. Es lo que permite capacitar a un plantel docente una sola vez y lo que le da a una supervisión escolar un criterio común para mirar dos materias distintas.

La serie de Matemática se ordena bajo una consigna, “entender antes que repetir”, y alrededor de la idea de que una cuenta bien hecha no alcanza si el alumno no puede explicar por qué la hizo así. Los tres años se sostienen sobre el valor posicional y la composición aditiva y multiplicativa; el juego con cartas y materiales cotidianos funciona como dispositivo para que la estrategia se discuta en voz alta; y el error se trata como material de trabajo, con consignas para revisar, argumentar y volver a intentar. Cuarto abre con el sistema de numeración y las cuatro operaciones, quinto instala fracciones y decimales apoyados en el valor posicional ya construido, sexto cierra con racionales, geometría y medida, y sube la exigencia de justificación.

La serie de Prácticas del Lenguaje se llama De lector a autor y propone que el alumno lea buena literatura y después escriba la suya, las dos cosas en el mismo libro. Los editores reivindican la curaduría por sobre el relleno: poesía, nanas, relatos clásicos y contemporáneos elegidos con criterio literario. El taller es el método, con borrador, muestra, corrección y reescritura, y el texto tratado como proceso y no como entrega única. La gramática, la ortografía y los recursos literarios se estudian dentro de lo que se lee y se escribe, no en unidades separadas.

El material de Eudeba que apuesta al taller de escritura, a la discusión oral de estrategias y al error como instancia productiva (Foto: Lihuel Althabe)

Sexto cierra el ciclo con textos de estudio y argumentación, y con el alumno editando y publicando sus propias producciones. También acá hay una genealogía que el material no declara: el nombre mismo del área, Prácticas del Lenguaje, proviene de los diseños curriculares bonaerenses que elaboró el equipo de Delia Lerner, y la concepción de la escritura como proceso recursivo es la marca distintiva de esa escuela.

En agosto de este año, el Ministerio de Capital Humano lanzó mediante la Resolución 476/2026 la convocatoria del programa Libros para Aprender para seleccionar los libros de Lengua y Matemática que se usarán en las primarias del país. Las condiciones son específicas: primer ciclo, segundo ciclo y séptimo grado; Lengua o Prácticas del Lenguaje y Matemática; guía docente obligatoria; ISBN; edición posterior a enero de 2024; español rioplatense y moneda local; mapa bicontinental conforme a la ley 26.651. Una Comisión Asesora Nacional integrada por especialistas de las veinticuatro jurisdicciones clasifica cada título como recomendado, no recomendado o descalificado; las provincias curan después la lista, y las escuelas eligen un título principal y uno alternativo por materia y grado, con una vigencia de treinta meses. Entre los criterios de evaluación figura la “neutralidad política e ideológica”.

Libros para Aprender compró y distribuyó millones de ejemplares hasta 2023, se suspendió en 2024 cuando el Gobierno confirmó que no adquiriría los catorce millones de libros previstos, y se reactivó en 2025 con una nueva distribución en las escuelas. Ese vaivén explica por qué Eudeba aparece acompañada por un socio industrial antes que por un sello educativo. Publiexpress e Ipesa aportan lo que una editorial universitaria no tiene: más de cincuenta millones de pliegos por mes, sesenta y cinco años en el sector gráfico, procesos auditados bajo normas ISO, control de calidad por lote y trazabilidad hasta la recepción en cada establecimiento. Una compra nacional se gana con contenido, pero debe poder cumplirse en las aulas, y este no es un tema menor.

Un punto a tener en cuenta es que el material de Eudeba que apuesta al taller de escritura, a la discusión oral de estrategias y al error como instancia productiva se inscribe en la tradición constructivista que la política educativa nacional viene revisando, con su énfasis en la alfabetización inicial, la conciencia fonológica y la comprensión lectora medible. La Comisión Asesora Nacional evaluará libros de cuarto a sexto grado, donde esa discusión pesa menos que en primero y segundo, pero el criterio de fondo está en juego.