La Asociación de Pádel Argentino apartó preventivamente a Florencia Guerra Sodero, convocada para representar al país en el Panamericano de Pádel de Libres Amateur 2026, que se disputará en Paraguay, luego de que se difundieran publicaciones antisemitas realizadas por la jugadora en redes sociales.
La entidad deportiva además abrió un procedimiento disciplinario para determinar las medidas correspondientes. Después de la repercusión que generaron sus expresiones, Guerra Sodero publicó un comunicado en el que pidió disculpas.
El episodio fue analizado en Infobae al Regreso por Ariel Gelblung, director del Centro Simon Wiesenthal, quien destacó la reacción de la asociación y se refirió a la posibilidad de que la deportista atraviese un proceso de reeducación.
“La buena noticia de esto no es el final, sino la reacción inmediata de la asociación, de la sociedad en general”, sostuvo Gelblung.
El director del Centro Wiesenthal también cuestionó una primera explicación pública realizada por un familiar de la jugadora, quien habría intentado presentar las expresiones como una broma. Para Gelblung, esa respuesta no alcanzaba para relativizar el contenido de las publicaciones: “Hubo otro intento donde un pariente de ella salió a hablar y no había excusa posible. Estaba diciendo que fue una broma”, afirmó.

Sobre el posterior pedido de disculpas de Guerra Sodero, Gelblung manifestó sus dudas, aunque dejó abierta la posibilidad de que la institución intervenga para trabajar sobre sus posiciones. “Me resulta difícil creerle. Pero aun así, nuestra institución está dispuesta a hacer este trabajo de, entre comillas, reeducación, si fuese cierto”, explicó.
Para determinar si existe una voluntad real de revisar lo ocurrido, consideró necesario hablar directamente con la jugadora y conocer su posición más allá del comunicado difundido en redes. “Por supuesto, en una entrevista nos vamos a dar cuenta”, sostuvo.
“El odio es irracional”
A partir del caso de Guerra Sodero, Gelblung explicó cómo entiende los mecanismos detrás del antisemitismo. Consultado por Gonzalo Aziz sobre las razones que pueden llevar a una persona a desarrollar hostilidad hacia una comunidad, sostuvo que el problema radica en intentar encontrar una explicación racional para un fenómeno que, según su interpretación, no la tiene.
“El odio es irracional. Estamos tratando de encontrar una respuesta racional a algo que es irracional”, afirmó.
Gelblung explicó que los argumentos utilizados para justificar el antisemitismo fueron cambiando a lo largo de la historia, aunque el prejuicio permanece. “Es un odio antiquísimo y las razones que te va a esgrimir la persona que odia han cambiado a lo largo de la historia y se acomodan”, señaló.
En esa lógica, sostuvo que primero aparece el rechazo y después la búsqueda de argumentos para justificarlo. “La persona que odia, odia primero y después va a tratar de encontrar la razón y te lo va a tratar de justificar”, afirmó.
Para el director del Centro Wiesenthal, la información y la comprobación de los hechos pueden funcionar como herramientas para cuestionar esos prejuicios. “Cuando la razón se pone enfrente de lo irracional, en algún momento ese discurso se cae”, sostuvo.
Gelblung también se refirió al escenario internacional posterior al ataque de Hamas contra Israel del 7 de octubre de 2023 y consideró que desde entonces aumentaron las expresiones antisemitas. Según su interpretación, algunas personas sintieron mayor libertad para manifestar públicamente posiciones que antes evitaban expresar.
“Los antisemitas olieron sangre y sintieron que tenían la libertad de poder decir cosas que hasta ese entonces eran políticamente incorrectas”, afirmó.

Respecto de la Argentina, señaló que el nivel de antisemitismo dejó de crecer al ritmo que lo hacía anteriormente, aunque continúa elevado. “Hoy el nivel de antisemitismo en lugares como Argentina está un poco más estancado. Ya no está en un crecimiento, pero el piso está alto”, sostuvo.
También recordó los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA y destacó la existencia de herramientas institucionales para enfrentar situaciones de discriminación. “Tenemos muy buenas leyes antidiscriminatorias y tenemos un camino recorrido”, señaló.
El rol de las redes sociales
Además de las respuestas institucionales, Gelblung planteó la necesidad de trabajar sobre el origen de determinados prejuicios. Según explicó, el Centro Wiesenthal interviene en algunos casos mediante procesos de reeducación que comienzan con una entrevista para determinar qué información recibió la persona y cómo construyó sus posiciones.
“Primero queremos tener una entrevista y poder indagar realmente si lo que había es una cuestión de ignorancia”, explicó.
Como ejemplo, relató el caso de un abogado que, pese a su formación profesional, se informaba principalmente a través de cuentas antisemitas en redes sociales. “Era un tipo muy formado, un abogado, pero todo lo que él leía y todas las cuentas en las que él se informaba eran cuentas antisemitas”, contó.

El trabajo consistió en pedirle que comprobara las afirmaciones que recibía y buscara evidencia para sostenerlas. “Bueno, a ver, ¿en qué basás esto? ¿Por qué no venís para la vez siguiente e investigás?”, fue el planteo que, según relató, le hizo el equipo de la institución.
Con el tiempo, el hombre comenzó a revisar algunas de sus propias afirmaciones. “Él venía y me decía: ‘Tenés razón, esto no es así’”, recordó Gelblung.
Durante la entrevista también mencionó el denominado Plan Andinia, una teoría conspirativa que sostiene que existe un supuesto proyecto judío para apropiarse de parte de la Patagonia argentina. Para Gelblung, este tipo de contenidos muestran cómo las redes pueden contribuir a la circulación de prejuicios cuando la información no es contrastada.
“Hay gente que se forma porque corta y pega, y no por una verdadera información”, cuestionó.
En el caso de Guerra Sodero, Gelblung consideró que una eventual instancia de reeducación debería comenzar por una conversación directa que permita conocer qué hay detrás de sus expresiones y si existe una voluntad concreta de revisar sus posiciones. Su criterio, resumió, es simple: “Primero que nada, escucharla”.
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