El papá de Kim Gómez, la nena de 7 años asesinada durante el robo del auto de su mamá en La Plata, cuestionó a la jueza Marta Elba Pascual por haber suspendido durante 60 días la aplicación del nuevo Régimen Penal Juvenil en la provincia de Buenos Aires y sostuvo que las herramientas de reinserción deben convivir con las sanciones previstas por la ley.
“La ley está para cumplirla. Si cada vez que no estamos de acuerdo con una ley vamos a ir por el lado contrario, se va a volver todo un caos”, afirmó en diálogo con TN de Noche, por TN, después de escuchar las declaraciones de la magistrada, que interviene además en la situación del adolescente involucrado en el crimen de su hija.
Gómez aseguró que conoce a Pascual y recordó que la jueza venía expresando reparos frente a una modificación de la legislación penal juvenil desde antes del asesinato ocurrido el 26 de febrero. “Hace años que se viene oponiendo y justo salió el impulso con lo que pasó con mi nena. Es una herramienta más para utilizar y que se pongan trabas no está bueno”, señaló.
El crimen ocurrió cuando Kim viajaba en el asiento trasero del Fiat Palio de su mamá, que fue abordada por dos delincuentes cuando estacionaba frente a una vivienda del barrio La Loma. Uno de los acusados tenía 14 años y permanece alojado en un instituto, mientras que el otro, de 18, está detenido.
El reclamo por la aplicación de la ley y la reinserción de los menores
El padre de Kim sostuvo que no existe una única respuesta para todos los adolescentes que delinquen y planteó que las herramientas de justicia restaurativa defendidas por Pascual pueden utilizarse junto con las sanciones previstas en la legislación que suspendió.
“Los chicos son todos diferentes. Hay algunos que se van a poder reinsertar y otros que lamentablemente no, entonces la justicia restaurativa no es la solución para todos”, afirmó. Luego reclamó que ambos caminos puedan coexistir. “La ley está para cumplir, va a ir con los chicos que deba ir y la justicia restaurativa que vaya de la mano, pero basta de poner palos en la rueda”.

Según relató, durante los primeros meses posteriores al crimen cuestionó el tratamiento que recibía el adolescente y mantuvo diferencias con la posibilidad de que comenzara actividades fuera del instituto. El joven llegó a asistir durante unos días a una escuela, pero fue rechazado por padres y alumnos y finalmente regresó al establecimiento donde permanece alojado, contó.
“Creo que fueron dos días que el chico pudo ir a la escuela, pero no era el momento para sacarlo a la calle y lo volvieron a guardar”, explicó. Hace dos días, además, recibió la notificación de que tendrá una audiencia vinculada con la revisión del estado de la causa del adolescente.
Su vínculo con jóvenes atravesados por la delincuencia y las adicciones
A partir del asesinato de Kim, su padre comenzó a vincularse con programas que trabajan con adolescentes en conflicto con la ley y aseguró que esa experiencia le permitió conocer situaciones marcadas por las adicciones, la violencia familiar y la dificultad para regresar al sistema educativo o conseguir empleo.
“Hay muchos que intentan explicarte su vida, lo que sufren”, contó, y también cuestionó el rechazo social que enfrentan algunos de esos jóvenes. “Vemos a los chicos vestidos de una manera diferente y hay un prejuicio y ellos lo notan, lo ven y luchan con eso todos los días”.
Para el padre de Kim, esa realidad tampoco elimina la responsabilidad por los delitos cometidos. “Hay que explicarles que tienen que responder por lo que hicieron, que van a estar encerrados, que se les van a cerrar un montón de puertas”, sostuvo.
Marcos Gómez aseguró que intenta trabajar con adolescentes para evitar que recorran el mismo camino y explicó que poder modificar la perspectiva de alguno de ellos se convirtió en una forma de transformar lo ocurrido con su hija. “Cada chico que podamos cambiar la realidad, que piense distinto, generar la conciencia de que quizás se llegó a tiempo, me hace sentir bien”.




