La exreina Sofía de España, la reina Ana María de Grecia y el príncipe heredero de Grecia, Pablo, el día del funeral del rey Harald de Noruega, en Oslo, Noruega, el 9 de septiembre de 2026. (REUTERS/Dylan Martinez)

La despedida del rey Harald V dejó este miércoles una de las mayores concentraciones de miembros de casas reales de las últimas décadas. Tras la solemne ceremonia celebrada en la Catedral de Oslo y el posterior entierro privado del monarca en la fortaleza de Akershus, los representantes internacionales se trasladaron hasta el Palacio Real para participar en una recepción ofrecida por la familia real noruega. Un encuentro que, durante unas horas, estuvo rodeado de cierta confusión por la supuesta ausencia de Felipe VI, Letizia y la reina Sofía.

Las redes sociales no tardaron en hacerse eco de la cuestión. Algunos usuarios se preguntaban por qué los reyes de España y la reina emérita parecían ser los únicos grandes ausentes del encuentro celebrado en palacio. Sin embargo, la realidad era diferente: Felipe VI y Letizia sí habían abandonado Oslo, pero doña Sofía decidió prolongar su estancia en la capital noruega y acudió a la recepción.

La exreina Sofía de España, la reina Ana María de Grecia y el príncipe heredero de Grecia, Pablo, el día del funeral del rey Harald de Noruega, en Oslo, Noruega, el 9 de septiembre de 2026. (REUTERS/Dylan Martinez)

La propia Casa Real española se encargó de aclarar el itinerario seguido por los tres. Después de participar en el funeral y en la ceremonia privada celebrada en Akershus, los reyes emprendieron el viaje de regreso a España desde la base aérea de Oslo-Gardermoen, donde fueron despedidos por la embajadora española en Noruega, Alejandra del Río Novo. Doña Sofía, en cambio, todavía tenía un último compromiso antes de poner punto final a su viaje.

Doña Sofía prolonga su estancia en Oslo

La reina emérita, de 87 años, “se trasladó al Palacio Real de Oslo, donde recibió el saludo de Sus Majestades los reyes de Noruega y posteriormente departió con los asistentes al acto celebrado en el Salón de los Ministros”. De esta forma, fue recibida por Haakon y Sonia de Noruega, antes de incorporarse al encuentro con las diferentes delegaciones que habían viajado hasta el país para despedir a Harald.

La reina Sofía llega al funeral del rey Harald de Noruega en la catedral de Oslo

Su presencia en este acto cobra especial significado por la relación que durante décadas ha mantenido con la familia real noruega. Doña Sofía conoció a Harald desde su juventud y las dos familias reales llegaron incluso a contemplar en el pasado la posibilidad de que ambos contrajeran matrimonio. Finalmente, aquel proyecto nunca llegó a materializarse: Harald estaba enamorado de Sonia, a quien había conocido siendo adolescente. Más de siete décadas después de aquellos rumores matrimoniales, Sofía regresaba a Oslo para despedir a aquel amigo de juventud que terminó convirtiéndose en uno de los monarcas más queridos de Europa.

Una jornada marcada por la discreción

Durante el funeral, la reina emérita tuvo un papel más discreto que el de Felipe VI y Letizia. No participó en la larga procesión que recorrió a pie el trayecto entre el Palacio Real y la Catedral de Oslo. Su edad hizo que esperara directamente en el interior del templo, donde coincidió con otros miembros de las familias reales europeas.

Una vez finalizada la ceremonia religiosa, sí estuvo presente en Akershus durante el acto privado de despedida de Harald. Después, mientras Felipe VI y Letizia ponían rumbo al aeropuerto, Sofía continuó con la agenda prevista y se desplazó hasta el Palacio Real.

La institución española especificó que allí recibió el saludo de los reyes de Noruega y conversó con los asistentes reunidos en el Salón de los Ministros. De este modo, su ausencia de las primeras imágenes de la recepción no significaba que hubiera abandonado Oslo junto a su hijo y su nuera.