El durísimo accidente a más de 170 km/h que protagonizó Charles Leclerc en la mítica curva Parabólica de Monza sigue generando coletazos directos en la estructura de Maranello. De cara al Gran Premio de Madrid, la escuderia Ferrari estructuró un minucioso Plan B ante las dudas que persisten sobre la condición física del piloto monegasco.
Si bien Leclerc logró salir del auto por sus propios medios y las primeras revisiones médicas no detectaron lesiones óseas de gravedad, el propio piloto encendió las alarmas al manifestar que sufrió un problema de visión transitorio en su ojo derecho inmediatamente después del impacto.
A pesar de que la anomalía se normalizó con el correr de las horas y los exámenes complementarios arrojaron resultados tranquilizadores, la escudería italiana resolvió aplicar la máxima cautela.

La decisión final sobre si Leclerc va a pilotar en el Gran Premio de Madrid se decidirá en el momento. Según informó el medio italiano RMC Motori, el piloto participará de la primera sesión de entrenamientos libres (FP1) y allí se evaluará su situación.
Previendo cualquier complicación en la pista, Ferrari puso en alerta máxima a Antonio Giovinazzi para asumir la conducción del monoplaza en caso de ser necesario. El italiano arribará a España tras competir con el prototipo 499P número 51 en el WEC, donde logró la pole position en las 24 Horas de Le Mans pero terminó rezagado por diversos incidentes en pista durante la cita de Austin.
De este modo, Giovinazzi se mantendrá en reserva como opción preventiva para saltar del prototipo de resistencia al monoplaza de Fórmula 1 en cuestión de horas.
Mientras Maranello confía en que Leclerc pueda completar el fin de semana con normalidad, la estructura roja ya tiene la logística preparada para evitar sorpresas en el trazado madrileño.



