El plan de EEUU para bajar el precio del diésel es cortar sus exportaciones. El riesgo es que solo agrave el problema

El pasado martes, antes de su reunión con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, Donald Trump volvía a hacer de las suyas: el mandatario americano soltaba la bomba en rueda de prensa de que apoyaba la idea de prohibir las exportaciones internacionales de diésel. «Lo he pedido entre mi gente», declaró, según The Guardian. La petición tiene su origen, en parte, en las presiones de representantes republicanos de estados agrícolas como Chuck Grassley, donde el diésel es un coste fundamental para la actividad del campo. 

W diesel $6.57 in Iowa why doesn’t Pres Trump put an embargo on diesel exports like presidents in the 70s put embargoes on ag products bc food prices were inflated. High diesel prices ARE KILLING FARMERS INCOME #cornwatch #soybeanwatch

— Chuck Grassley (@ChuckGrassley) September 20, 2026

Sin embargo, diversos especialistas, incluida la American Fuel & Petrochemical Manufacturers (AFPM) o el Instituto Americano del Petróleo (API), señalan que prohibir las exportaciones de diésel al resto de países no solo no resolvería los problemas de consumo estadounidense, sino que podría ser incluso peor para su economía.

EE.UU. quiere un muro de contención para la energía. Ya no es ninguna sorpresa que los precios del diésel se han disparado hasta máximos históricos en Europa y EE.UU debido a las restricciones del suministro, provocadas por las guerras en Irán y Ucrania. Tampoco es nuevo que Trump use las ruedas de prensa como un ejercicio de corrientes de conciencia. En una de sus últimas apariciones, declaró mostrarse partidario de prohibir las exportaciones de diésel para quedarse su propia producción y limitar así la subida del precio de los combustibles. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, admitió que estaban analizando si una decisión así sería factible.

El precio del galón de diésel este miércoles fue de 6,52 dólares, según la American Automobile Association, y su repercusión alcanza todo tipo de industrias, desde el transporte y la logística, a la construcción, pasando por la agricultura, uno de los principales sectores que más presión está ejerciendo contra las exportaciones en EE.UU.

Francia está descubriendo que el más mínimo desequilibrio le deja sin diésel. España tiene una forma de evitarlo
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