El político más temido de Roma declaró la guerra al lujo. Llegó a imponer impuestos del 1.000% por una razón: prioridad romana

En la Antigua Roma un hombre bebía agua durante sus campañas contra los cartagineses cuando podía beber el mejor vino. Caminaba descalzo pudiendo calzar las mejores sandalias de Roma, y cuando alguien le ofrecía plata o marfil para decorar su casa, él lo rechazaba con desprecio.

Ese hombre, austero por convicción más que por penurias económicas, llegó a ser uno de los políticos más poderosos de la República. Se llamaba Marco Porcio Catón, aunque a pasado a la historia como Catón el Viejo.

Catón el Viejo convirtió su rechazo al lujo en bandera política, persiguiendo con obsesión cualquier signo de riqueza que envileciera la identidad tradicional romana. Tal fue su empeño, que acabó gravando esa riqueza con un impuesto del 1.000% en pos de la prioridad romana.

En la Antigua Roma la especulación inmobiliaria tenía nombre propio: Marco Licinio Craso, el hombre más rico de Roma
En la Antigua Roma la especulación inmobiliaria tenía nombre propio: Marco Licinio Craso, el hombre más rico de Roma