Los futuros del trigo en el mercado de Chicago registraron una marcada jornada a la baja, retrocediendo desde las marcas máximas que se alcanzaron a principios de esta semana.
El detonante del cambio de tendencia fueron las declaraciones del presidente ruso, Vladimir Putin, quien mencionó la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto bélico en Ucrania.
La novedad geopolítica impactó de inmediato en las pizarras internacionales, provocando una masiva toma de ganancias que frenó el rally alcista observado a lo largo del último mes.
La pérdida intradiaria en la plaza norteamericana llegó a tocar los US$12 por tonelada.
Finalmente, los precios del trigo blando en Chicago cerraron con una baja del 3,6%, retrocediendo cerca de US$8 en las posiciones a mayo del año próximo y finalizando el contrato para este mes en torno a los US$ 270 por tonelada.
Un movimiento similar se observó en la Bolsa de Kansas para el trigo duro y en el mercado europeo Euronext, donde el cereal cayó un 4,7%.
En la jornada previa, el contrato de referencia había tocado un pico de US$7,95 dólares el bushel, tras haber acumulado una suba del 21% durante agosto.
Analistas del sector explicaron que el mercado se encontraba en territorio de sobrecompra tras semanas de escalada vinculadas al temor de que las hostilidades interrumpan los embarques del Mar Negro.
Ante este escenario, los dichos del líder ruso actuaron como el catalizador necesario para una corrección de precios. La rueda bajista también contagió al resto de los granos: el maíz retrocedió 2,3% desde máximos de tres años y la soja cedió un 0,9%.

Tensión logística persistente en la región
Pese al impacto en las cotizaciones, los operadores se muestran cautos y destacan que los dichos de Putin no se traducen de forma automática en una desescalada militar en el corto plazo.
De hecho, los cuellos de botella y los riesgos físicos sobre el transporte marítimo de cereales en el Mar Negro se mantienen sin cambios sustanciales. Durante el mes de agosto, las exportaciones de granos y oleaginosas de Ucrania sufrieron un duro revés al caer a 1,2 millones de toneladas, frente a las 2,5 millones de toneladas despachadas en julio.
Frente a esta menor oferta desde Europa del Este, la demanda global comenzó a reconfigurarse.
Importadores asiáticos cerraron compras por al menos 500.000 toneladas de trigo provenientes de Australia y Argentina para garantizar el abastecimiento.
De esta manera, aunque la retórica diplomática descomprimió momentáneamente las pizarras financieras, la incertidumbre sobre los flujos reales de grano mantendrá la volatilidad en el mercado agrícola global.




