En un escenario económico donde la estabilidad resulta indispensable para la planificación del sector primario, el financiamiento adaptado al ciclo productivo se consolidó como una herramienta estratégica para el campo argentino.

A dos años del lanzamiento oficial de la línea de Créditos en Valor Producto, impulsada por el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) en articulación con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP), el programa alcanzó un volumen total de $67.000 millones adjudicados entre 440 productores agropecuarios de distintos puntos del país.

El rasgo distintivo de esta política de crédito reside en la predictibilidad de su estructura financiera.

A diferencia de las líneas bancarias tradicionales ajustadas por tasas de interés variables o índices puramente monetarios, esta modalidad convierte el compromiso financiero en unidades físicas de materia prima.

Las cuotas mensuales se establecen de forma fija desde la firma del contrato en litros de leche, kilos de carne bovina (novillo) o kilos de carne porcina (capón), manteniéndose constantes en volumen durante los cinco años de plazo que ofrece el financiamiento.

La operatoria se instrumenta en Unidades de Valor Adquisitivo (UVA) con una tasa fija del 7% anual y contempla un monto máximo de hasta $800 millones por proyecto.

Los pagos mensuales se efectúan en pesos al valor del índice de referencia vigente para cada sector.

En caso de variaciones en las cotizaciones, el sistema ajusta la extensión del plazo de repago —acortándolo o estirándolo—, pero garantiza que la cantidad de kilos o litros comprometidos por mes no sufra modificaciones, preservando la ecuación económica del establecimiento.

Tecnificación en el tambo: el sector lechero concentró el 35% de los Créditos Valor Producto destinados a la modernización de infraestructura y equipos de ordeño. (Foto: Diputados Buenos Aires).
Tecnificación en el tambo: el sector lechero concentró el 35% de los Créditos Valor Producto destinados a la modernización de infraestructura y equipos de ordeño. (Foto: Diputados Buenos Aires).

Inversión tecnológica y cumplimiento del sector

De acuerdo con los datos oficiales de la cartera agropecuaria nacional, la distribución geográfica de los préstamos concentró su mayor volumen en la región pampeana, siendo las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos las que absorbieron la mayor cantidad de carpetas aprobadas.

En cuanto a la segmentación por actividad productiva, la ganadería vacuna encabezó las solicitudes con el 42% del total de los fondos otorgados, seguida por el sector tambero con el 35% y la producción porcina con el 23%.

Un indicador central relevado por el BICE es la conducta de pago de los prestatarios: la totalidad de los créditos liquidados registra una tasa de morosidad del cero por ciento.

Este comportamiento evidencia la capacidad de repago de los productores cuando las condiciones de amortización se adaptan de forma directa al flujo de caja y al ritmo de generación de bienes primarios de los establecimientos rurales.

En la lechería, primer sector en acceder a la operatoria, los fondos se destinaron principalmente a la adopción de tecnología de precisión y automatización de procesos.

La inversión se volcó a la adquisición e instalación de robots de ordeño, sistemas de rotación tipo calesita, collares de monitoreo para celo y salud animal, y puertas de aparte automatizadas.

Esta inyección de capital permitió que el parque nacional de ordeñadores robotizados pasara de 370 unidades registradas en 2023 a más de 550 en la actualidad, contribuyendo a alcanzar una producción nacional de 11.600 millones de litros de leche durante el último ciclo anual, la cifra más alta de la última década.

Inversión porcina: el 23% de los fondos de la línea se destinó a la mejora de galpones y modernización de instalaciones para la cría y engorde.(Foto: Clarín).
Inversión porcina: el 23% de los fondos de la línea se destinó a la mejora de galpones y modernización de instalaciones para la cría y engorde.(Foto: Clarín).

En lo relativo a la cadena porcina, los recursos fueron encauzados hacia la modernización de las instalaciones de cría e engorde, con obras de infraestructura orientadas al aislamiento térmico, automatización de alimentos y climatización de galpones.

El proceso de equipamiento acompañó el desempeño operativo del sector, que reflejó un incremento interanual del 15,7% en su volumen de producción durante el primer trimestre de este año.

Por su parte, los establecimientos ganaderos aplicaron el financiamiento a la compra de vaquillonas de reposición, la retención de terneras para plantel de madres y la compra de insumos para la nutrición animal.

Esta capitalización coincidió con un período de expansión para el comercio exterior de carne vacuna, que en los primeros cinco meses del año acumuló envíos por 332.207 toneladas equivalentes res con hueso y divisas por US$1765 millones, marcando incrementos del 11% en volumen y del 46% en valor.

Ante la respuesta obtenida en el sector pecuario, el Gobierno nacional anunció la incorporación de una sublínea específica para el financiamiento de alta genética, con la meta de elevar los estándares cualitativos de los rodeos y potenciar las exportaciones.

Asimismo, los equipos técnicos del Ministerio de Economía analizan extender la operatoria basada en valor producto a otras cadenas agroalimentarias y economías regionales del país.