
A partir de ahora los excursionistas que soliciten ser evacuados del Mont Blanc, en los Alpes franceses, deberá costear de su propio bolsillo su rescate -gestionado por empresas privadas y no por los servicios públicos- si no existe una urgencia méfica real. Así lo ha anunciado Jean-Marc Peillex, alcalde de Saint-Gervais-les-Bains, tras una serie de incidentes recientes por una situación que el propio regidor considera insostenible.
En los últimos meses, las condiciones meteorológicas y la sequía estival han provocado que la ruta hacia la cumbre del Mont Blac - dos o tres días de ascenso hasta sus 4.809 metros de altitud- sea más arriesgada que habitualmente. Las altas temperaturas han hecho derretir el permafrost del monte, provocando caídas frecuentes de piedras -se han producido hasta 450 en 2026, de acuerdo con Euronews-, complicando la ruta en ambas direcciones.
El fin de semana del 14 de junio de 2026, los Alpes registraron una ola de accidentes mortales que dejó al menos siete montañistas fallecidos en diferentes sectores de la cordillera, según las autoridades de rescate de Francia e Italia. Entre las víctimas hubo tres escaladores italianos en el Gran Paradiso, tres franceses en el Mont Blanc y otro montañista en el Cervino. Los incidentes se produjeron en medio de desprendimientos imprevistos y condiciones meteorológicas extremas, agravadas por el derretimiento del permafrost y la inestabilidad térmica, lo que llevó a los expertos a alertar sobre el riesgo creciente en rutas habitualmente seguras para el alpinismo. Esta situación ha llevado al ayuntamiento de la localidad a decretar el cierre temporal de las instalaciones de Tête Rousse y del corredor del Goûter.
Quien asuma riesgos innecesarios también deberá asumir el coste
Un grupo de 32 alpinistas comenzó su ascenso antes de hacerse pública la orden del cierre y pernoctó en el refugio del Goûter, a 3.835 metros de altitud. Al día siguiente, el grupo pidió ser evacuado en helicóptero debido a la dificultad que supondría la ruta de regreso por el estado del terreno.
El Pelotón de Gendarmería de Alta Montaña (PGHM) evaluó la situación y determinó que, dado que no había lesionados y el terreno permitía el descenso a pie, no era necesaria la movilización de recursos estatales. El alcalde recurrió entonces a la empresa privada Chamonix Mont Blanc Hélicoptères para trasladar a los montañeros, estableciendo una tarifa de 95 euros por persona a asumir por los propios evacuados.

Peillex justificó la decisión con claridad: “Ignoraron deliberadamente los mensajes que recomendaban abstenerse de ascender o tener en cuenta el riesgo de desprendimientos de rocas”, declaró el edil. “Que lo paguen de su bolsillo”, dijo. Con estas palabras, el alcalde dejó zanjada la política municipal hacia este tipo de rescates: no se prestarán servicios gratuitos a quienes no se encuentren en peligro real.
La administración local considera que los recursos públicos deben utilizarse únicamente en emergencias genuinas, y confía en que el posible impacto económico tenga un efecto disuasorio sobre los visitantes que quisieran emprender la ruta sin la preparación adecuada.
El ayuntamiento sostiene que, ante el aumento de las imprudencias -algo que el alcalde ha criticado de algunos excursionistas- y la saturación de los servicios públicos, resulta imprescindible establecer límites claros; y marca con esta nueva norma un precedente en la gestión de la seguridad en las zonas de alta montaña.
El episodio vivido con los 32 alpinistas en el refugio del Goûter no solo ha tenido impacto local. La noticia ha circulado por medios franceses e internacionales y ha reabierto el debate sobre la responsabilidad individual en la práctica del montañismo. Mientras tanto, la medida ya está en vigor en Saint-Gervais-les-Bains, donde la consigna municipal es clara: quien asuma riesgos innecesarios deberá asumir también el coste de su rescate.